Por. José Sánchez López
Servando Gómez Martínez, La Tuta, uno de los fundadores de los grupos criminales La Familia Michoacana y Los Caballeros Templarios, se declarará culpable y solicitará ser testigo protegido, lo que implica que deberá delatar a sus cómplices y enemigos —de igual o mayor relevancia— para que también puedan ser detenidos.
En un oficio fechado el 4 de diciembre, el fiscal Heny L. Ross señaló que, por acuerdo entre acusadores y acusado, se solicitó a un juez de Nueva York aplazar por tres meses la audiencia de revisión de estatus del proceso, programada para el martes 9 de diciembre.
De no haberse alcanzado ese acuerdo, al iniciar el juicio y declararse inocente, posteriormente ya no se habría aceptado ninguna petición aunque decidiera reconocer su culpabilidad para ingresar al Programa de Testigos Bajo Protección de la DEA.
La causa del aplazamiento es que ambas partes han negociado un acuerdo en el que Servando Gómez acepta su culpabilidad y solicita acogerse al Programa de Testigos Cooperantes.
La Tuta enfrenta cargos por conspiración para traficar drogas y sustancias controladas a Estados Unidos.
De haber estado destinado prácticamente a “ser enterrado en vida” en prisión —pues saldría a los 103 años tras recibir una sentencia de 47 años en México— Gómez Martínez resultará beneficiado, como ha sucedido con otros capos entregados a Estados Unidos que se convirtieron en testigos protegidos.
El acuerdo compromete a estos delincuentes a proporcionar información sobre la organización criminal que integraban o dirigían, así como de sus cómplices y enemigos, entre quienes han figurado incluso políticos corruptos.
Servando, apodado La Tuta, sobrenombre inspirado en una plaga que perfora y destruye el tomate, fue maestro normalista, predicador y narcotraficante. Fanático del esoterismo y del Tarot, recurría a la lectura de las cartas como oráculo para tomar decisiones, algunas de ellas fatales para enemigos o incluso integrantes de su propia organización.
Fundador de La Familia Michoacana y Los Caballeros Templarios, y considerado uno de los principales objetivos del Gobierno mexicano, fue capturado por la Policía Federal la madrugada del 27 de febrero de 2015, en Morelia, Michoacán, sin que se disparara un solo tiro.
Dos días antes de su detención se registraron operativos en la zona limítrofe de Arteaga y Tumbiscatío, donde fueron detenidas varias personas ligadas al capo, lo que habría permitido su captura.
Michoacán se encontraba inmerso en una ola de violencia y enfrentamientos entre Los Caballeros Templarios y fuerzas federales, por lo que capturar a La Tuta era el principal objetivo del entonces presidente Enrique Peña Nieto para recuperar el control del estado.
En septiembre de 2015, autoridades mexicanas confiscaron diversas propiedades a Gómez Martínez, entre ellas un centro de reuniones, un hotel y una gasolinera.
El entonces procurador de Michoacán, José Martín Godoy Castro, precisó que el centro de reuniones era una bodega ubicada en las calles Cuauhtémoc y Benito Juárez, en Tumbiscatío. El sitio era utilizado por La Tuta para reunirse con alcaldes, empresarios, políticos, personajes públicos e incluso reporteros, a quienes instruía para proteger y apoyar a su organización o atacar a sus enemigos. La bodega, que simulaba ser un negocio de lavado de vehículos, también servía para grabar videos y fotografiar a quienes acudían.
A unos metros, se confiscó un hotel llamado Lupita, utilizado para hospedar a operadores y sicarios del capo. En 2014, este hotel fue escenario de una entrevista concedida por La Tuta a un canal estadounidense.
El tercer inmueble asegurado fue una gasolinera ubicada en la carretera entre Tumbiscatío y Arteaga. De acuerdo con la Fiscalía, la propiedad fue resultado del despojo a un político del PRI.
A estas acciones se sumó la clausura de una veintena de bares, discotecas y centros nocturnos en Morelia, Uruapan y Lázaro Cárdenas, utilizados para lavar dinero.
A principios de 2014, el Gobierno incautó diversas minas de mineral de hierro que eran explotadas bajo órdenes de La Tuta para exportación ilegal a Asia.
Los Caballeros Templarios, organización surgida en diciembre de 2010 como escisión de La Familia Michoacana, fueron señalados como una de las principales productoras de drogas sintéticas traficadas hacia Estados Unidos.
Culto y de alto perfil mediático, Gómez Martínez lideró La Familia Michoacana junto con Nazario Moreno González, El Chayo, y José de Jesús El Chango Méndez. Tras la muerte de El Chayo, fundó Los Caballeros Templarios.
Cuando Joaquín El Chapo Guzmán fue reaprehendido en febrero de 2014, durante el traslado a la Ciudad de México, se le preguntó sobre La Tuta y Los Templarios. Su respuesta fue: “son unos mugrosos”.
La Tuta había sido aliado del Cártel de Sinaloa desde su liderazgo en La Familia Michoacana, organización considerada una mezcla de grupo criminal y secta religiosa.
La Familia Michoacana fue fundada por Nazario Moreno González, conocido como El Más Loco, un narcotraficante evangélico que imponía a sus integrantes la lectura de textos religiosos y motivacionales, y cuya doctrina plasmó en un manual llamado Pensamientos. Aunque afirmaban tener una función social y fundaron escuelas, clínicas y centros de desintoxicación, su verdadero objetivo era controlar el comercio de drogas.
Servando Gómez, nacido el 6 de febrero de 1966 en Arteaga, se integró al grupo criminal tras ejercer como maestro de primaria y fundar un centro de ayuda contra adicciones en su comunidad. Fue reconocido como un hombre comunicativo, carismático y con habilidades de convencimiento.
A pesar de su desempeño como docente —cargo que continuó cobrando hasta su captura—, su incursión en el narcotráfico se remonta a 2001. Ese año, junto con El Chayo, Enrique El Kike Plancarte y Jesús El Chango Méndez, fundó La Empresa, organización criminal aliada inicialmente con el Cártel del Golfo. En 2006 se separaron de sus socios, adoptaron el nombre de La Familia Michoacana y se aliaron con el Cártel de Sinaloa para expulsar a Los Zetas.
La macabra irrupción nacional de La Familia ocurrió el 7 de septiembre de 2006, cuando sujetos encapuchados irrumpieron en el prostíbulo Sol y Sombra, en Uruapan, arrojaron cinco cabezas humanas en la pista y dejaron un narcomensaje en el que justificaban sus asesinatos como “justicia divina”.
A partir de entonces, La Tuta se convirtió en pieza clave para la expansión territorial del grupo mediante terror, penetración social, tácticas aprendidas de movimientos magisteriales de izquierda y su afición al esoterismo.
Su tarjeta de presentación fueron los videos: más de 200 reuniones grabadas con políticos, empresarios, alcaldes, periodistas e incluso un gobernador. En varios de ellos, La Tuta aparece negociando, amenazando o criticando a funcionarios.
Su ascenso dentro del crimen organizado lo convirtió en un hombre sanguinario, capaz de asesinar únicamente por la interpretación de las cartas del Tarot. Tras la fractura de La Familia, encabezó Los Caballeros Templarios, grupo aún más violento, que recurrió incluso a ritos y ceremonias de iniciación.
A pesar de su poder, en 2013 surgieron grupos de autodefensa en Tierra Caliente que expulsaron a Los Templarios de varios municipios. Meses después, fuerzas federales desplegaron operativos que derivaron en detenciones y muertes de líderes criminales.
Perseguido, La Tuta vivió durante meses en cuevas y zonas serranas, donde la presión lo llevó a intentar esconderse en una de sus casas en Morelia y buscar a un cirujano plástico que modificara su apariencia.
Sin embargo, la División de Inteligencia de la Policía Federal detectó movimientos inusuales en uno de sus mensajeros, lo que permitió ubicar el domicilio. La madrugada del 27 de febrero de 2015, a las 04:22 horas, fue detenido sin realizar un solo disparo.
Tras su captura, fueron aseguradas armas, vehículos, ropa táctica, drogas y propaganda templaria. También fue detenido su hermano Flavio Gómez, administrador financiero del grupo.
Durante su reclusión en México, Servando denunció maltratos y violaciones a sus derechos humanos. Contra él existían ocho órdenes de aprehensión por secuestro, extorsión, homicidio, tráfico de armas, delitos contra la salud y delincuencia organizada.
Finalmente, fue sentenciado a 47 años de prisión y 13 mil 50 días de multa. De haber cumplido la pena completa, saldría en 2062, a los 103 años.
En agosto de 2025, México realizó una segunda entrega de líderes criminales a Estados Unidos, encabezada por La Tuta. Al igual que otros capos como Ovidio y Joaquín Guzmán López, Sergio Barragán El Grande, Ismael Zambada Niebla El Mayito y Édgar Valdez Villareal La Barbie, busca acogerse al Programa de Testigos Cooperantes, del cual podría obtener beneficios e incluso su futura liberación.
