Del Facebook de SanJuana Martínez
El monstruo de las mil cabezas de la censura vuelve aparecer en los medios públicos dirigidos por Jenaro Villamil el inefable y eterno presidente del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano (SPR) que mientras las audiencias debaten sus abusos, él se ríe cínicamente publicando una selfie al sentirse protegido por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y su compañero de correrías Jesús Ramírez Cuevas.
En México ya no importa la grave crisis que atraviesan, sin atención del Estado mexicano, los medios públicos. Aquí lo que importa es sostener un empleo, un ingreso, un simulacro, un infame vodevil; una maquinaria de propaganda política al más puro estilo del viejo régimen. ¿Qué ha cambiado en los medios públicos? Poco o casi nada.
Villamil es indefendible, es un fósil que daña a la 4T. No fue ratificado por el Senado, pero eso no le importa al gobierno que lo sigue sosteniendo. Es el eterno y abyecto “encargado de desapacho”. Y no se va a ir, no le alcanza la integridad. Se ha pasado siete años nadando de muertito, sorteando los escándalos de corrupción, moviendo sus piezas de manera furtiva y sórdida, sin importarle el rigor o el equilibrio informativo. Y lo que es peor, sacrificando la verdad. Es el gran censor, un vulgar Señor Tijeras.
El más reciente despropósito, porque hay muchos y no caben en este espacio, es la entrevista que Sabina Berman le hizo a Eduardo Verastegui censurada en Canal Once y Canal Catorce
Nos guste o no, Verastegui aunque es indefendible, es una figura política que desde la visión periodística es parte del espectro noticioso. Censurarlo, es inútil. El mensaje ha llegado y ahora el personaje sale reforzado convertido en mártir. Flaco favor le hizo Villamil al gobierno de Sheinbaum.
Antes, la aplicación pura y dura de la censura como en este caso, generaba dignas renuncias de los periodistas agraviados, ahora está YouTube para subsanar la afrenta. Así, como si no hubiera pasado nada.
Pero YouTube no podrá restablecer la credibilidad perdida de los medios públicos en tiempos de la 4T, ni tampoco la veracidad, mucho menos el prestigio de quien se somete a la censura a medias.
Seguiremos pues, presenciando este grotesco espectáculo de rémoras del nuevo gobierno. Haciendo honor a la máxima del viejo régimen y del actual: “vivir fuera del presupuesto, es vivir en el error”.
