Por. J. Jesús Lemus
Tras el asesinato de Nemesio Oseguera y el éxito obtenido con la captura de Cesar Alejandro Sepulveda, “El Botox”, Omar García Harfuch titular de la Secretaría de Seguridad Pública tomó la decisión de utilizar la misma fórmula estratégica para alcanzar el objeto de captura de otros dos objetivos prioritarios en Michoacán, Juan José Farías Álvarez, “El Abuelo”, y Nicolás Sierra Santana, “El Gordo”.
La fórmula estratégica que el secretario García Harfuch quiere replicar para terminar de convencer al gobierno norteamericano que sí se está combatiendo al crimen organizado y a los grupos narco terroristas, es la que se finca en una estrecha colaboración con el Cártel Jalisco Nueva Generación.
Es correcto. Leyó usted bien. La Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana del gobierno federal ha tendido un puente de comunicación que ya pasó a la colaboración con el CJNG, a grado tal que -al menos en Michoacán- algunas de las células del Cártel que lideró Nemesio Oseguera, “El Mencho”, operan como auxiliares de las fuerzas federales en la estrategia de combate al narco.
La alianza del Cártel Jalisco Nueva Generación con las fuerzas federales de combate al narco, que encabeza la Secretaría de Seguridad de Omar García Harfuch, es una realidad y ya rinde sus primeros frutos, según una fuente del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), la que pudo confirmar que la captura de “El Botox”, ocurrida la semana pasada, fue resultado de la colaboración del CJNG.
Se sabe -desde el interior del CNI- que la detención de Cesar Alejandro Sepulveda Arellano, “El Botox”, ocurrida el pasado 24 de enero de este año, no fue una operación planeada por al Secretaría de Seguridad, sino que habría sido una acción de seguimiento y ubicación sobre “El Botox” por parte de una célula del Cártel Jalisco Nueva Generación.
De acuerdo con el Centro Nacional de Inteligencia, un grupo de por lo menos 25 hombres del CJNG, de las llamadas Fuerzas Especiales del Mencho (FEM), también conocidos como Deltas, habría estado dando seguimiento al “Botox”, esto mediante la ubicación y detención de sus principales colaborares, además de la intercepción de sus comunicaciones mediante equipos intrusivos de radiofrecuencias y de telefonía.
Una vez que el grupo de las Fuerzas Especiales del Mencho tuvo la certeza de la ubicación de “El Botox”, fue cuando se dio parte a las fuerzas federales, se contactó al mando operativo de la Secretaría de Seguridad Pública, y se le compartió información sensible y fundamental para dar con su captura.
La detención de “El Botox”, se anunció como una acción de investigación e inteligencia de las fuerzas federales y de la Unidad Nacional de Operaciones (UNO), pero en realidad se trató de un trabajo realizado por el Cártel Jalisco Nueva Generación, por el cual solo se habría solicitado anonimato.
“El Botox”, César Alejandro Sepulveda Arellano, era buscado no solo por ser responsable del asesinato del líder limonero Bernardo Bravo, quien fue ejecutado luego de haber denunciado la extorsión de la que era objeto por parte del cártel del Botox. Esta persona era un objetivo prioritario para el gobierno federal, por que encabezaba el Cártel de Los Blancos de Troya, una facción que integra el llamado grupo de los Cárteles Unidos, una organización criminal considerada por el gobierno de Donald Trump como narco terrorista
No es la primera vez
Esta no es la primera ocasión en que un cártel colabora como equipo especial de investigaciones o como policía alterna de las fuerzas federales de seguridad, para dar con la detención de un objetivo prioritario. Esta forma de colaboración de algunas células de los cárteles de las drogas se puso en auge durante la administración de la Seguridad Publica federal por parte de Genaro García Luna.
Entre el 2006 al 2009, García Luna se valió de algunas células del Cartel de Sinaloa, de la fracción de Ismael Zambada García, Joaquín Guzmán Loera y de Arturo Beltran Leyva, para dar con la captura de algunos objetivos prioritarios de otros cárteles, en ellos de Los Caballeros Templarios, Los Zetas, La Familia Michoacana y del Golfo, incluso del propio Cártel de Sinaloa.
Entre los casos más icónicos, de cómo García Luna utilizó la colaboración del narco para fingir combatir al narco, fue la ubicación y detención de Alfredo Beltran Leyva, acción atribuida a una célula bajo las ordenes de Joaquin Guzman Loera. O la anulación de Arturo Beltran Leyva, cuya ubicación fue atribuida a una célula bajo las órdenes de Ismael Zambada.
De igual forma sucedido la captura de Edgar Valdez Villarreal, “La Barbie”, quien habría sido detenido cerca de la Ciudad de México, con base en la investigación y seguimiento que le hizo una célula de Sergio Enrique Villareal, “El Grande”, cuando los dos se disputan el control del cartel de Los Beltrán Leyva.
Más recientemente, según datos del Departamento de Justicia de Estados Unidos, el que fuera Fiscal General de la República, Alejandro Gertz Manero, habría entrado en colaboración también con una célula del Cártel Jalisco Nueva Generación, la que – a cambio de un millonario pago- habría apoyado en las pesquisas sobre las operaciones de una red de huachicol, dirigida desde la Secretaría de Gobernación por parte de Adán Augusto López Hernández.
Van por el Abuelo y el Gordo
Ahora, de acuerdo con información surgida desde el Centro Nacional de Inteligencia, se sabe que Omar García Harfuch, a fin de poder presentar los resultados que el gobierno de Estados Unidos demanda de México, y que requiere la detención de peces gordos del narco, para dar credibilidad a la estrategia de paz, se ha decidido por una colaboración con grupos delictivos para tratar de disminuir a otros grupos delictivos.
Siguiendo la vieja estrategia de Genaro García Luna, Omar Garcpia Harfuch habría pactado ya con el CJNG la detención de por lo menos dos de los más buscados por Estados Unidos, los que se ubican dentro del estado de Michoacán: Juan José Farías Álvarez, “El Abuelo”, y Nicolás Sierra Santana, “El Gordo”.
Juan José Farías Álvarez es buscado por el gobierno de Estados Unidos, porque – según la DEA- es responsable del trasiego de decenas de toneladas de cocaína cada año. Además, en la Fiscalía de Estados Unidos también se le considera responsable de trasegar armas, las que mueve a través de una red de empresas mexicanas.
A Juan José Farías, “El Abuelo”, también se le considera en Estados Unidos un financiador de entes políticos para someter el poder del Estado Mexicano. El caso más revelador es la cercanía que mantiene con Guillermo Valencia, el actual líder del PRI en el estado de Michoacán, quien antes fue financiado por ser alcalde de Tepalcatepec y diputado local.
El otro narcotraficante que será cazado en Michoacán bajo el método de colaboración con el CJNG es Nicolás Sierra Santana, “El Gordo”, el que una vez fue socio del mismo Cártel Jalisco y del gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, y que también fue parte del comando de los grupos de autodefensa.
“El Gordo” Nicolás Sierra Satana, ya siendo jefe del Cártel de Los Viagra, fue también aliado del Estado mexicano durante el sexenio de Enrique Peña Nieto. En ese periodo, por decisión del Comisionado para la Paz en Michoacán, Alfredo castillo, “El Gordo” encabezó el grupo especial de caza de Caballeros Templarios, El G-250.
Ahora, por “El Gordo” Sierra Santana, líder del Cártel de Los Viagra, que también forma parte del grupo Cárteles Unidos, el gobierno de Estados Unidos ofrece una recompensa de 5 millones de dólares, mientras que por “El Abuelo”, Farías Álvarez, líder del Cártel de Tepalcatepec, el gobierno de Estados Unidos ofrece una recompensa de 10 millones de dólares.
—oooOOOooo—4
