Por. Luz del Alba Belasko
La portada del periódico El Universal explotó este domingo en redes sociales y medios digitales con un encabezado de impacto: “LA POLICÍA DE ÉLITE DE CHIAPAS, EN NARCONÓMINA DE EL MENCHO”. La investigación revela que este diario tuvo acceso a un documento contable atribuido al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), en el que se reportan gastos semanales por casi dos millones de pesos para sostener operaciones en Chiapas, estado mexicano fronterizo con Guatemala.
“La policía de élite de Chiapas —conocida como Fuerza de Reacción Inmediata Pakal (FRIP)— aparece en la narconómina del abatido capo Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias El Mencho o El Señor de los Gallos, localizada por EL UNIVERSAL en una de las cabañas del municipio de Tapalpa, Jalisco, donde el michoacano se refugiaba”, detalla la nota periodística.

“Entre el 3 y 9 de noviembre del año pasado, la corporación —creada en 2024 por el gobernador chiapaneco Eduardo Ramírez Aguilar— habría recibido 100 mil pesos, según consta en un reporte general de gastos en el que se revela que al Cártel Jalisco Nueva Generación le cuesta casi 2 millones de pesos semanales su operación en el sur de la entidad, donde libra una batalla por el control de las rutas de tráfico de drogas, armas y migrantes con el Cártel de Sinaloa.
Elaborado en filas y columnas, algunas en color azul, en el documento contable se da cuenta de pagos a sicarios de choque, apoyos a autoridades y servicios en los municipios de Chiapa de Corzo, Pantelhó, San Cristóbal, Oxchuc, Pueblo Nuevo, Altamirano, Tuxtla, Chenalhó, Mapastepec, Villa Flores y en la comunidad de Zaragoza, municipio de Ocosingo”, publica El Universal.

El impacto trasciende la frontera
El impacto de la nota llegó hasta el otro lado de la frontera con Guatemala. Uno de los medios con mayor precisión sobre temas de narcotráfico reaccionó señalando que “El Mencho” habría pagado a Los Pakales, la fuerza de élite que abatió a Baldemar Calderón, cabecilla del cartel Chiapas-Guatemala.
La nota se enfoca en los acontecimientos ocurridos hace nueve meses en la línea fronteriza entre México y Guatemala: la fuerza policial mexicana que incursionó en La Mesilla, Huehuetenango, figura en una narconómina atribuida al Cártel Jalisco Nueva Generación.
Los Pakales fueron los policías que incursionaron en territorio guatemalteco el 8 de junio de 2025 por la frontera de La Mesilla, La Democracia, Huehuetenango, durante un enfrentamiento con Baldemar Calderón Carrillo, alias “Tío Balde”, cabecilla del cartel Chiapas-Guatemala. Calderón Carrillo murió durante un enfrentamiento que comenzó en Frontera Comalapa, Chiapas, México, y concluyó en la aldea La Mesilla.
Según la investigación periodística, Los Pakales aparecen en una narconómina atribuida al CJNG, en la que se detallan pagos a estructuras y apoyos a distintas entidades en el sur de Chiapas. Entre los registros figuran pagos por 100 mil pesos (unos 45 mil quetzales) dirigidos a la “Estatal Pakales”, nombre que coincide con la policía creada en 2024 por el gobernador chiapaneco Eduardo Ramírez Aguilar.
El documento también consigna transferencias a otras instancias identificadas como “Municipio San Cristóbal”, “Secretaría S. Cristóbal”, “Direc. Chapa Corzo” y “Lic. Chapa Corzo”, lo que sugiere presuntos apoyos económicos a autoridades municipales o funcionarios de Chiapas, indica la investigación.

La respuesta del gobierno de Chiapas
La reacción del gobernador de Chiapas se produjo a través de su cuenta de X, en un mensaje que fue enviado a toda la prensa como una inserción publicitaria. Lo mismo hizo el secretario de Seguridad del Pueblo, Óscar Aparicio. El gobernador fijó su posición y ordenó una investigación:
“Respecto a la nota publicada por El Universal, he instruido a la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno que inicie una investigación exhaustiva de manera conjunta con la Fiscalía General del Estado. De ser cierta la información, se juzgará con todo el peso de la ley a quien o quienes resulten responsables. No permitiremos que manchen a nuestras instituciones de seguridad, que tanto han trabajado por la seguridad y la paz en Chiapas”.
El caso no es menor y merece esclarecerse, para que no quede en la misma condición de opacidad de los del sexenio fallido.

Antecedentes del operativo en La Mesilla
Las fuerzas de seguridad mexicanas señalaban a Calderón Carrillo como “jefe de plaza” en Guatemala para el cartel Chiapas-Guatemala, estructura vinculada como brazo armado del CJNG y que mantiene una disputa territorial con el Cártel de Sinaloa en la zona fronteriza.
Luego del incidente del 8 de junio de 2025, encabezado por los FRIP de Chiapas, cuando Los Pakales entraron a territorio guatemalteco en persecución de presuntos narcotraficantes —tras una refriega en la que murió Waldemar Calderón Carrillo, más conocido como Tío Balde—, se enviaron 220 efectivos guatemaltecos a la región y se anunció la creación de una fuerza militar que el 1 de julio se oficializó como Comando Especial Contra Amenazas Transnacionales, y que actúa de acuerdo a las emergencias que existen entre los dos países.
Otros hallazgos de la narconómina
Además, la narconómina incluye desembolsos etiquetados como “apoyos” a estructuras y gastos operativos para sicarios, logística, renta de inmuebles, transporte y suministro de equipo, así como un personaje etiquetado como “VAQUERO”.
Cabe señalar que familiares de Urbina Cruz, alias El Vaquerito, se manifestaron el viernes pasado en el centro de Tuxtla (capital de Chiapas), donde pidieron su aparición con vida. “Con vida se lo llevaron y con vida lo queremos”, declaró la esposa del desaparecido, quien pidió no ser identificada. La familia hizo un llamado al secretario de Seguridad Pública, Óscar Aparicio Avendaño, mando superior de los FRIP, para que coadyuve en la búsqueda de Urbina Cruz.
Urbina Cruz trabajó durante una década en la Fiscalía de Chiapas y tres meses en los FRIP, corporación de la que renunció hace unos meses. Fue precisamente en esa institución donde conoció a un oficial que el 19 de febrero lo citó a reunirse en un punto de la carretera Tuxtla-Villaflores, a la altura del Colegio La Paz, de donde no regresó.

