Por. J. Jesús Lemus
Michoacán podría ser el primer estado en donde Morena, en las elecciones del 2027, sufriría un descalabro electoral a causa del desencanto popular, por la mala gestión del gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, el que, bajo señalamientos de enriquecimiento ilícito y desvío de recursos, cerrará su gestión con uno de los índices más bajos de popularidad de las últimas dos décadas.
Ni el PRI, en sus peores momentos de impopularidad, con los gobernadores Fausto Vallejo Figueroa, Jesús Reyna García o Salvador Jara Guerero, los tres ligados al narcotráfico, llegó al nivel de descrédito que hoy vive Morena en Michoacán, en donde el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla ha perdido toda la confianza del electoral.
Esa pérdida de confianza no ha sido fortuita. El gobernador Alfredo Ramírez Bedolla ha sido sorprendido por la prensa independiente en situaciones incómodas, que van desde el desvío de dinero oficial hasta el descubrimiento de sus nexos con miembros del crimen organizado.
El atraco institucional
El escándalo más reciente del gobernador morenista Alfredo Ramírez Bedolla es la enajenación de bienes inmuebles propiedad del Estado de Michoacán, para lo cual ya cuenta con el aval de la cámara de diputados, de mayoría morenista.
Apenas la semana pasada, la mayoría del Congreso Local, bajo la instrucción del gobernador, aprobó la iniciativa para poder desincorporar 38 predios del patrimonio estatal, bajo el argumento de “dar mejor aprovechamiento a los recursos económicos obtenidos por la enajenación de los inmuebles”.
Es decir, el gobernador Ramírez Bedolla, antes del cierre de su gobierno ha decidido vender 38 precios del patrimonio estatal, sin saber cuál será el destino de los recursos a obtener por la citada enajenación. La bancada morenista, agachando las orejas, aprobó el atraco institucional.
De acuerdo con cálculos del propio gobierno estatal de Michoacán, la desincorporación de referidos inmuebles del inventario local se estima que dejará una derrama de más de mil 200 millones de pesos, cuyo destino no se ha señalado.
Los terrenos que va a vender el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, 18 de ellos se encuentran en la ciudad de Morelia; tres están en el municipio de Hidalgo; otros dos en el municipio de Lázaro Cárdenas; dos más en Charo, en tanto que, en Tacámbaro, Mújica, Jacona, Coalcomán, La Piedad, Purépero, Zitácuaro, Tangancícuaro, Los Reyes, Marcos Castellanos, Peribán, Taretan y Sahuayo, se ubica un terreno por municipio.
Millones de pesos, a la basura
La honestidad de Alfredo Rampirez Bedolla ya se había puesto en tela juicio cuando se le descubrió una maniobra truculenta para desviar cientos de millones de pesos de los recursos oficiales a cuentas particulares, mediante el socorrido esquema de las empresas de papel que fue instituido por los gobiernos priistas.
En este caso el gobernador Bedolla Ramírez avaló un pago de mil 183 millones de pesos a una empresa inexistente en la realidad, solo vigente en papeles, a la que se le otorgó un contrato para la limpieza de las clínicas de salud en diversas localidades de Michoacán.
La empresa beneficiada con el jugoso contrato es en apariencia una firma dedicada a la informática, que se llama SISTEC Soluciones Inteligentes, Sistemas y Tecnología, la que tiene un domicilio para oír notificaciones en la colonia Guadalupe Victoria No. 11, en la colonia Centro de Morelia.
De este aparente desvío de recursos fue notificada la Auditoría Superior del Gobierno del Estado, pero no se conoce ninguna acción correctiva al respecto, por que la firma está asociada a una red de prestanombres al servicio del gobernador de Michoacán.
Lo acusan desde la tumba
La popularidad en descenso que padece Morena en Michoacán, a causa de los desaciertos del gobernador Ramírez, comenzó desde antes que asesinaran al alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, cuando éste acusó públicamente que hacía responsable de cualquier cosa que le pasara, incluyendo su muerte, al gobernador Alfredo Ramírez Bedolla.
La acusación que lanzó en vida Carlos Manzo fue porque -según las palabras del entonces alcalde de Uruapan, el gobernador estaba siendo afectado por el combate al narco que se estaba llevando a cabo en Uruapan, y en alguna reunión el gobernador habría proferido su deseo de muerte sobre el alcalde.
La muerte del alcalde Caros Manzo finalmente sucedió el día 2 de noviembre del 2025. Fue ejecutado en la plaza principal de Uruapan, mientras encabezaba la tradicional ceremonia del Encendido de las Velas por el Día de los Muertos. En el lugar un joven sicario le dio muerte a quemarropa.
Tras las primeras investigaciones serias, que no concuerdan con las pesquisas de la Fiscalía de Justicia de Michoacán, se estableció que la muerte de Carlos Manzo fue ordenada por el jefe de una célula afín al Cártel Jalisco Nueva Generación, al considerar que su grupo criminal estaría siendo afectada por el plan de seguridad municipal instaurado por Carlos Manzo, que tenía como objetivo erradicar el narcotráfico de su localidad.
La célula que operó para ejecutar al alcalde Carlos Manzo es la que se conoce como El Cártel de Los Erres, liderada por los hermanos Álvarez Ayala, cuya cabeza visible es Ramón, mejor conoció como “El R1”, seguir en mando por Rafael “El R2” y Roldan, “El R3”, todos ellos apadrinados por Adalberto Fructoso Comparán, ex integrante del Cártel de Tepalcatepec, y posterior socio del Cártel Jalisco Nueva generación.
Las investigaciones sobre Adalberto Fructoso Comparan refieren que este narcotraficante, que inició en el crimen como comandante de un grupo de autodefensas y que hoy se encuentra preso en Estados Unidos, por su relación con el CJNG en el trasiego de drogas desde Michoacán, es tío del gobernador Alfredo Ramírez Bedolla.
De acuerdo con fuentes fidedignas del círculo cercano al entonces alcalde asesinado, Adalberto Fructuoso Comparan, sabiendo de la incomodidad política y social que le representaba el alcalde de Uruapan a su sobrino el gobernador Ramírez Bedolla, pudo haber acordado con este el asesinato del presidente municipal Carlos Manzo.
Por eso la acusación en vida que hizo la víctima. Por eso la tapadera de “investigación” que lleva a cabo el gobierno federal a través de su secretario de Seguridad, Omar García Harfuch. Por eso la posibilidad amplia, muy amplia, de que, en las próximas elecciones para renovar la gubernatura de Michoacán, el electorado otorgue un voto de castigo a quien sea el abanderado o candidata de Morena, máxime si ese abanderado o candidata surge del círculo cercano al gobernador Alfredo Ramírez Bedolla.
