Por. J. Jesús Lemus
Con órdenes precisas y directas dictadas desde prisión, el Cártel de Santa Rosa de Lima, la organización criminal pionera en el robo de combustible, ahora estaría expandiendo sus ilícitos negocios a otras actividades fuera del huachicol, en donde cuenta con un nuevo socio, el Cártel de Sinaloa, de la fracción de Los Mayos.
De acuerdo con información dada a conocer por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) al secretario de Seguridad Pública, Omar García Harfuch, el Cártel de Santa Rosa de Lima estaría compartiendo su preponderancia en la rentable actividad del robo de combustible a Petróleos Mexicanos (Pemex) para incursionar en el robo de mercancía en carreteras y vías de ferrocarril en el centro del país.
Este movimiento, según un informe del CNI, sería el resultado de un acuerdo de colaboración -o alianza criminal-, establecido con el Cártel de Sinaloa, de la fracción que lidera Ismael Zambada Sicairos, “El Mayito Flaco”, en un intento por sanear las menguadas finanzas que ha dejado la guerra que sostienen contra los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán.
Hasta donde fue enterado el secretario Omar García Harfuch, el líder del Cártel de Santa Rosa de Lima, preso en la cárcel federal de Almoloya, pactó con el hijo del Mayo Zambada el compartir el robo de combustible en Guanajuato a cambio de apoyo armamentístico para encarar al Cártel del Noreste.
A cambio de contar con la ayuda de sicarios y células asesinas de Los Mayos operando en Guanajuato como brazo armado del Cartel de Santa Rosa de Lima, el líder de esta organización, José Antonio Yepez Ortiz, “el Marro”, ofreció compartir el rentable negocio del huachicol, lo que será de gran ayuda económica para Los Mayos.
Para sanear las finanzas del Cártel de Santa Rosa, que sufrirá una disminución en sus ingresos económicos al compartir las utilidades del robo de combustible con el Cártel de Los Mayos, “El Marro” ha dado instrucciones para que las células del Cártel de Santa Rosa se avoquen a una nueva actividad criminal para ellos: el robo de transportes de mercancía.
Según los datos de inteligencia aportados por el CNI al secretario Harfuch, el pacto entre los cárteles de Santa Rosa y Los Mayos, se pudo haber concretado dentro de la prisión federal de máxima seguridad de Almoloya de Juárez, en donde se interrelacionan presos de ambos bandos, y donde radica José Antonio Yepez Ortiz.
En el informe del CNI entregado al secretario Omar García Harfuch, refiere que José Antonio Yepez Ortiz pudo haber hecho contacto con el Cártel de Los Mayos, a través de sus abogados, los que pudieron haber sido el puente de comunicación para llegar al citado acuerdo, en donde Los Mayos serán soldados del Cartel de Santa Rosa, a cambio de una participación en el robo de combustible solo en el estado de Guanajuato.
El Imperio del Cartel de Santa Rosa
De acuerdo con datos públicos proporcionados por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, el Cártel de Santa Rosa de Lima mantiene ingresos promedio diarios de entre 800 mil y un millón de dólares al día, por la extracción de combustible de los ductos de Pemex en el corredor Industrial de Guanajuato.
Según las cifras de la Fiscalía General de la República, la presencia del Cártel de Santa Rosa de Lima es preponderante en el mundo del huachicol. A esa organización criminal se le atribuye el robo permanente y constante de combustible no solo de los caños de Pemex, sino también desde adentro de la refinería de Salamanca.
La presencia del Cartel de Santa Rosa, en el mundo criminal de la extracción de combustible de los ductos de Pemex, se registra en los estados de Michoacán, Guanajuato, Jalisco, Querétaro e Hidalgo, plazas que ahora comenzará a compartir con el Cártel de Los Mayos.
Va por el tren y las autopistas
Como una forma de mitigar las pérdidas económicas que dejara el compartir el negocio del huachicol con el Cártel de Los Mayos, -se lee en el informe- “El Marro” ya ordenó a sus huestes criminales, que incursionen en el robo de autotransportes de carga, incluyendo al relativo ferroviario.
La inclusión de Santa Rosa de Lima en el negocio criminal de asalto y robo a transporte de carga habrá de generar una estela de violencia, al confrontarse las células de esta organización criminal con otras que mantiene el control de ese renglón delictivo, como Los Pantera, Los Tilicos, Los Marmolejo, Los Bambán, Los Bucanas y Los Tequileros.
Todas estas organizaciones, que operan en los estados con presencia del Cártel de Santa Rosa de Lima, tienen la protección de células del Cártel Jalisco Nueva Generación, por lo que la violencia se podría intensificar en los tramos carreteros León – Salamanca – Celaya, Ciudad de México – Puebla, Tehuacán – Oaxaca, Jalapa – Puebla, Querétaro – Pachuca, Irapuato – La Piedad, Guadalajara – León, León – Aguascalientes y San Luis Potosí – Querétaro.
De acuerdo con el Centro Nacional de Inteligencia, “El Marro” también ha ordenado la inclusión dentro de su catálogo criminal de robo al tren. Según la FGR, de tal grado es el índice delictivo con respecto al tren que se cometen dos asaltos al día.
Los grupos que actualmente se mantienen con mayor presencia criminal en el ámbito son la Banda del Bucanas, La Banda de Los Molones, El Grupo de Los Gavilla, y el Cartel de Caborca. Esas organizaciones criminales son las que mantienen asoladas las rutas del tren entre Puebla y Veracruz, Guanajuato y Michoacán, Guanajuato y Jalisco y Querétaro y San Luis Potosí.
De acuerdo con la Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario del gobierno federal, los robos al tren dejan a las células delictivas en conjunto una derrama económica por encima de los 200 millones de pesos cada mes, que, si bien no se comparan con la utilidad que deja el huachicol, al menos es más rentable por la facilidad de la comisión del delito.
Los costos de la guerra
El orillamiento del Cártel de Los Mayos a pactar con el Cártel de Santa Rosa de Lima se deriva únicamente de la urgencia económica que mantiene esa organización criminal, según lo refieren los analistas del CNI, los que consideran que desde que comenzó la guerra contra Los Chapos, ambos grupos han dejado de obtener utilidades por más de 50 millones de pesos al mes.
Bajo ese contexto, el Cártel de Los Chapos estaría afrontando un déficit económico por la guerra con Los Chapos, por el orden de los 900 millones de pesos, los que solo podrían resarcirse con el financiamiento rápido y fácil que representa el robo de combustible de Petróleos Mexicanos.
