Por. J. Jesús Lemus
La ola de violencia que se vive en el estado de Colima y sus fronteras no es un hecho aislado, sino la réplica de un violento sismo cupular dentro del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Fuentes de inteligencia militar confirman que el cerco operativo en torno a Heraclio Guerrero Martínez, alias “El Tío Lako” —jefe de la sanguinaria célula de “Los Guerreros” con sede en Tanhuato Michoacán—, ha desatado una pugna encarnizada por el control de las rutas del Pacífico, impactando de forma directa a la zona metropolitana de Colima y Villa de Álvarez.
¿Quién es “El Tío Lako” y cuál es su peso en Colima?
A sus más de 70 años, Heraclio Guerrero Martínez no es un operador cualquiera; es uno de los pilares históricos más cercanos al primer círculo del Cártel Jalisco Nueva Generación. Su base de operaciones principal se ubicaba en el occidente de Michoacán, particularmente en Tanhuato y la región de Zamora), pero su brazo armado, “Los Guerreros”, extiende su influencia logística hacia las costas de Colima para asegurar el movimiento de precursores químicos que ingresan por el estratégico Puerto de Manzanillo.
Tras el histórico golpe de las fuerzas federales a inicios de año, el pasado 22 de febrero, en un operativo en Tapalpa, Jalisco, donde cayó la cúpula del cártel, entre ellos un hijo de “El Tío Lako”, de nombre Rubén Guerrero Valadez, El R1, sus células remanentes han intensificado sus ofensivas en los límites de Michoacán, Jalisco y Colima, ordenando emboscadas y bloqueos que terminaron por desestabilizar la frágil paz colimense.
La presión gubernamental sobre la estructura del “Tío Lako” debilitó los enlaces de mando. En Colima, este vacío y desorden interno ha sido aprovechado por su principal enemigo en el estado: el Cártel Independiente de Colima, también conocidos como “Los Mezcales”.
Los reportes policiales de las últimas horas dibujan un escenario crítico para la población civil. La violencia se manifiesta principalmente en dos modalidades:
1.- Ataques simultáneos y ejecuciones: Localización frecuente de restos humanos en colonias céntricas como la de la Concordia y el barrio de El Mezcalito, acompañados de cartulinas con mensajes amenazantes dirigidos a los mandos que operaban bajo la sombra del Tío Lako.
2.- Narcobloqueos y quema de vehículos: Una estrategia de distracción clásica utilizada por los sicarios para frenar los despliegues del Ejército y la Guardia Nacional, afectando de manera intermitente la libre circulación en las carreteras que conectan a Colima con Michoacán y Jalisco.
De acuerdo a un informe del Centro Nacional de Inteligencia, “La persecusión de los mandos históricos como Guerrero Martínez acelera el proceso de ‘atomización’ o división en pequeñas células independientes al CJNG. Sin una cabeza clara, los mandos medios locales se vuelven más impredecibles, agresivos y propensos a pelear calle por calle.”
La Mesa de Coordinación Estatal para la Construcción de la Paz en Colima mantiene el despliegue del operativo conjunto. Sin embargo, mientras el Puerto de Manzanillo siga siendo la joya de la corona para el tráfico de sustancias y no se logre desarticular por completo la estructura financiera de “Los Guerreros”, Colima continuará pagando los platos rotos de la reconfiguración del mapa delictivo nacional.
