General Mérida Sánchez, el principal soporte de Los Chapos

Por. J. Jesús Lemus

El general Gerardo Mérida Sánchez, secretario de Seguridad del gobierno de Ruben Rocha en Sinaloa, no fue un simple colaborador del Cártel de Los Chapos, como se quiere hacer pasar en el discurso mediático. Se trata de una mente criminal detrás del mini cártel que operó desde el gobierno morenista a favor de los hijos de Joaquín Guzmán Loera.

De acuerdo con fuentes de la oficina antidrogas (DEA) de Estados Unidos, el general Mérida Sánchez, no solo operó en Sinaloa, a favor de Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar, también ayudó a extender el imperio criminal de los Guzmán hacia por lo menos Tamaulipas, Puebla y Michoacán.

Merida Sánchez, según la DEA, en su calidad de general de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) logró establecer una red de complicidades a su paso por diversos cargos dentro del Ejército mexicano, y con esa red pudo atender los reclamos de apoyo de los hijos de Joaquín Guzman Loera.

Extraoficialmente se sabe que después de la reunión en donde Rubén Rocha Moya puso a las órdenes de Los Chapos todo el gobierno estatal, como pago por el apoyo, económico y logístico, brindado para que Rocha Moya ganara las elecciones de gobernador, el general Mérida fue el encargado del “conecte” oficial con Los Chapos.

Esa conexión fue utilizada por la cabeza de Los Chapos, por Iván Archivaldo Guzmán Salzar, para exigir -sí, exigir- el servicio del general para extender la presencia del Cártel de Los Chapos más allá del territorio sinaloense.  El general Mérida movió sus conexiones dentro del Ejército, para poder cumplir con la orden de Iván Archivaldo.

Así fue como Gerardo Mérida Sánchez corrompió las estructuras del Ejército mexicano para apoyar logísticamente, la llegada de Los Chapos a Puebla, Michoacán y Tamaulipas. La intención de ingresar a Michoacán fue para disputar el control del puerto de Lázaro Cárdenas y de esa forma mantener el acceso a los mercados asiáticos de precursores químicos para la elaboración de fentanilo.

Con la ayuda del general Mérida, el Cártel de Los Chapos se instaló también en Puebla y Tamaulipas, logrando incursionar en el rentable e ilícito negocio de robo y comercialización de combustible, enfrentándose para ellos con el Cártel del Noreste, en Tamaulipas, y con el Cártel del Bukanas o Sangre Nueva Zeta, en Puebla.

En Michoacán, con la ayuda de militares asociados con el general Mérida, el Cártel de Los Chapos se enfrentó al Cártel de Los Caballeros Templarios, a los que les fue ganando de poco a poco el control del Puerto de Lázaro Cardenas, lo cual fue posible también con la alianza que se sostuvo en entre Chapos y Cártel Jalisco Nueva Generación.

Un suministrador de confianza

De acuerdo con fuentes de la DEA, el general Mérida Sánchez no se limitó a abrir nuevas plazas para el Cártel de Los Chapos, también se encargó de suministrar insumos para la guerra, esto mediante decomisos de armas y explosivos que hacía al cártel rival de Los Chapos, al Cártel de los Mayos, liderado por Ismael Zambada Sicairos, “El Mayito Flaco”.

Según las pruebas que obran en poder de la DEA, el general Mérida habría hecho, a lo largo de su gestión como secretario de Seguridad de Sinaloa, al menos una veintena de operativos contra casas de seguridad de Los Mayos, logrando el decomiso total de al menos 200 armas entre cortas y largas.

Algunos de esos operativos fueron presumidos por Omar García Harfuch, el secretario de Seguridad Pública, en la conferencia de prensa de la presidente Sheinbaum. Pero, la mayoría de las armas, las que se aparentó destruir en ceremonias oficiales públicas, finalmente fueron entregadas a los grupos delictivos del Cártel de Los Chapos.

Por eso está la acusación en Estados Unidos, que dice que el general Mérida ayudó a suministrar metralletas y explosivos al cártel de Jesús Alfredo e Iván Archivaldo Guzmán Salazar. En realidad, lo que el general hizo, a cambio de 100 mil dólares mensuales de soborno, fue desarmar a los enemigos de Los Chapos para darles a estos la posibilidad de la ventaja en la guerra de baja intensidad que ya tenían desde antes de septiembre del 2025.

El escolta del fentanilo

Otro de los puntos de la acusación que refieren que el general Gerardo Mérida Sánchez no fue solo un mediano colaborador de Los Chapos, sino uno soporte sin el cual esa organización criminal nunca se hubiese consolidado como una de las más poderosas que pusieron en riesgo la seguridad interna de Estados Unidos, es el respaldo que brindó en el trasiego de fentanilo.

De acuerdo con la acusación de Estados Unidos, el general Mérida no solo brindó protección y escolta policial y militar a los cargamentos de fentanilo desde Culiacán hasta Nogales, también, con policías estatales y elementos militares, brindó seguridad a la operación en la red de laboratorios de fentanilo, establecidos en la sierra del Triángulo Dorado.

Cuando fue secretario de Seguridad de Sinaloa, el general Gerardo Mérida colaboró con Los Chapos poniendo a disposición de este cártel a un grupo de policías estatales, que operaban como distribuidores de fentanilo dentro del estado de Sinaloa. Ellos mismos se encargaban del cobro y rendición de cuentas a los narcos asignados a esa tarea por parte de Iván Archivaldo Guzmán.

De la misma forma, el general Mérida Sánchez puso a disposición del Cártel de los Chapos una veintena de policías estatales, los que en vehículos oficiales no balizados, formaban parte de las caravanas de sicarios que recorrían todo el estado para mantener en el pensamiento colectivo el predominio en Sinaloa de esa organización criminal.

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