Por. J. Jesús Lemus
La región de Aquila, en el sur de Michoacán, enfrenta una escalada crítica de violencia debido a la incursión de células del crimen organizado, identificadas regionalmente con el Cártel Jalisco Nueva Generación CJNG). Los grupos armados han intensificado sus ataques mediante tácticas de terror que incluyen el uso de drones con explosivos y ráfagas de fusiles de alto calibre, afectando gravemente la vida cotidiana de las comunidades nahuas.
Ante esta ofensiva, el histórico líder comunal y exautodefensas, Cemeí Verdía Zepeda, ha alzado la voz de manera contundente. Verdía denunció públicamente el abandono sistemático e institucional por parte del Gobierno Federal, señalando que las fuerzas de seguridad del Estado han incurrido en omisiones graves y falta de efectividad.
Según los liderazgos comunales, esta inacción federal deja a la población civil en total vulnerabilidad y facilita el avance criminal para el despojo territorial vinculado a intereses mineros y de tráfico ilegal en la costa michoacana.
El punto más crítico de esta reciente ola de violencia ocurrió la tarde del jueves 28 de mayo de 2026, sobre la carretera federal 200, en el tramo Colola-Maruata, a la altura de la localidad de Colola.
Sujetos fuertemente armados tendieron una emboscada con armas de grueso calibre contra una camioneta oficial perteneciente a la comunidad indígena de Pómaro. El vehículo recibió decenas de impactos de bala en el parabrisas y la carrocería, resultando en una ejecución inmediata de sus ocupantes principales, quienes eran piezas clave en el proceso de consolidación del autogobierno nahua y la defensa de sus recursos.
Las víctimas mortales de este atentado directo han sido identificadas plenamente por sus familiares: Lucas Flores Tolentino, quien se desempeñaba activamente como tesorero de la comunidad de Pómaro, y Jerónimo García Flores, reconocido activista y representante jurídico de los Bienes Comunales de Pómaro.
también fue asesinado Felipe de Jesús Martínez, un profesor de la Meseta Purépecha que recién se había incorporado a las labores docentes en la región de la Costa y a quien las autoridades comunales le habían brindado un “aventón”, para acercarlo a su domicilio.
En el mismo ataque, una profesora de nombre Adelaida Zacarías Pascua, que también viajaba en la camioneta resultó gravemente herida por proyectiles de arma de fuego y fue trasladada bajo pronóstico reservado a un hospital de la región.
La ejecución del cuerpo jurídico de Pómaro y del docente desató la indignación inmediata de los pueblos originarios y del gremio magisterial en Michoacán. Tras conocerse el crimen, los comuneros reaccionaron con bloqueos totales en la carretera federal 200 y la quema de vehículos comerciales, autobuses y una patrulla municipal, responsabilizando de forma colateral al Ayuntamiento de Aquila por la falta de garantías operativas en la zona.
Asimismo, profesores de la Meseta Purépecha extendieron las protestas con bloqueos carreteros en municipios como Tangancícuaro para exigir justicia inmediata por el homicidio del maestro Felipe, a quien describieron como un profesionista que llegaba a la Costa con la ilusión de transformar mentes en las aulas marginadas.
Hasta el momento, la Fiscalía General del Estado (FGE) mantiene abierta la carpeta de investigación sin que se reporten personas detenidas por estos hechos. La tensión sigue en un punto de quiebre absoluto.
