Ni Gertz Manero ni Ernestina Godoy han logrado mostrar una imagen diferente a la de un chiquero dentro de la Fiscalía General de la República, una de las instituciones más ineficientes del gobierno mexicano, déspota con víctimas, prensa, abogados y con sus propios trabajadores, lo que demuestra lo poco probable que es conseguir justicia en México
El grado de ineptitud de la FGR es tal que no pudieron —o no quisieron— asegurar el inmueble donde fue localizado el narcotraficante más buscado por Estados Unidos, Nemesio Oseguera Cervantes, alias “el Mencho”, permitiendo que “reporteros” lucraran con el morbo de datos y cifras de una narconómina que ni la propia Fiscalía conoce.
Sin vergüenza, la propia Fiscalía reconoce que la cabaña donde se resguardaba Oseguera Cervantes no fue asegurada debido a la imposibilidad de garantizar la seguridad del personal pericial que debía trabajar en el lugar.
A raíz de esto y en relación con las narconóminas difundidas por medios de comunicación, la FGR aseguró que no puede determinar la veracidad de los elementos presentados por diversos reporteros.
Pero cuando se trata de desconocer pruebas, la FGR también se pinta sola, sobre todo cuando estuvo bajo la titularidad de Gertz Manero, cuya deleznable actuación —de la que pronto se cumplirá un año— en torno al caso del Rancho Izaguirre expuso la déspota labor que realiza la Fiscalía, no para buscar justicia, sino para esconder bajo la alfombra todas las pruebas de que en ese lugar del municipio de Teuchitlán se encontraba un campo de exterminio y adiestramiento del CJNG.
A pesar de ello, Gertz ya está en Londres, disfrutando de la impunidad que el amiguismo en las embajadas —y las carpetas de investigación de decenas de políticos corruptos que podría evidenciar— permite.
Aunque Ernestina Godoy llegó con una promesa de acción y enarbolando el presunto interés superior en la atención a las mujeres, la realidad es que, en el tiempo que lleva encabezando la FGR, no se ha visto ningún cambio; tan solo un movimiento de fichas dentro de las sedes estatales de la Fiscalía, que han dado nulos resultados para la atención a víctimas.
Asimismo, aunque en el discurso el “tiempo de mujeres” sea la prioridad, en los datos esto no se refleja. Basta con voltear a ver el caso de Debanhi Escobar, que fue retomado por la FGR en septiembre de 2022, aun cuando Gertz encabezaba la institución, y que no fue ni siquiera clasificado como feminicidio
La esperanza para la familia de Debanhi volvió parcialmente ante la llegada de Ernestina Godoy y el discurso de justicia para las mujeres que la acompaña; sin embargo, a estas alturas, en el tercer mes de 2026, la situación del caso de Debanhi Escobar no ha tenido ni un solo avance digno de presumir en este tiempo que siente un precedente para que delitos tan lamentables como el feminicidio de esta joven no queden en la impunidad.
Para presumir la supuesta reducción de la impunidad, lo que sí ha hecho la Fiscalía General de la República es destacar sentencias obtenidas para personas que se encuentran en prisión desde hace más de 10 años, como es el caso de una sentencia obtenida el 9 de febrero del presente año contra una persona por el delito de secuestro y robo agravado, quien llevaba desde 2013 en prisión sin siquiera tener una sentencia.
En el caso mencionado se logró señalar la culpabilidad del acusado; sin embargo, existen otros miles de casos en los que las personas encarceladas son inocentes y que, debido a la falta de proceso, se mantienen en prisión pasando, quizá, los peores días de su vida por un delito que ni cometieron y que, aparentemente, poco le importa esclarecer al órgano de justicia mexicano.
Pero tal parece que la institución encabezada por Godoy quiere que se le aplauda la atención a delitos de los cuales han pasado años, como en lo señalado antes, pues ayer, 18 de febrero, la FGR presumió la captura de una persona sospechosa de ser el secuestrador y asesino de un periodista en Veracruz, en hechos ocurridos, ni más ni menos, que en 2013.
En pocas palabras, si hoy se comete un delito de alto impacto contra algún ciudadano, quizá dentro de 10 años sea atendido —mas no resuelto— y usado para publicitar la imagen de una institución oxidada por la impunidad.
Qué se puede esperar, si elementos de la FGR se atreven a acosar a compañeras en los dormitorios —y en distintas áreas de trabajo, además— de los sitios de adiestramiento, como fue evidenciado en un video difundido en redes sociales el día martes, donde se observa a un sujeto en estado de ebriedad siendo sometido por otros elementos tras intentar ingresar al lugar de residencia de las elementos femeninas en adiestramiento?
Aunque la FGR salió prontamente a intentar lavar su imagen, señalando que el sujeto del video no pertenece a la institución, sino que simplemente se trata de alguien que estaba ahí para recibir una capacitación. En suma, ahora también resulta que cualquier persona puede hacer lo que le plazca dentro de las instalaciones o inmuebles pertenecientes a la Fiscalía.
Claro, de todo menos denunciar.
