Chignautla, una leyenda… y la depredación del agua por parte de la Hidroeléctrica Gaya S. A.
La operación de la planta hidroeléctrica a la que se opuso Adrián Tilihuitl, cuenta con una concesión de uso del agua por 50 años, y aun cuando la propia empresa reconoce que “el agua del río Apulco, es clasificada para uso doméstico”, en su Manifestación de Impacto Ambiental, ni siquiera maquilla su intención de darle un uso industrial a esa agua, de la que dice “se utilizará para mover el rotor de las turbinas que al estar conectado con un generador producirá energía eléctrica”
