Empresas fantamas, factureras y lavado de dinero, el modelo de financiamino de la 4T
Las campañas no se sostienen solas. Requieren estructura permanente: operadores, brigadas, logística, movilización, presencia territorial. Todo eso cuesta dinero todos los días. Y si ese dinero proviene —aunque sea indirectamente— de contratos públicos que se triangulan a través de empresas de papel, entonces el problema no es solo de corrupción administrativa. Es de integridad democrática
