Con la muerte de “El Mencho” no cae el imperio del CJNG

Por. J. Jesús Lemus

Pese a la euforia oficial y las campanas al vuelo de la élite gobernante de la Cuarta Transformación, el abatimiento de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, “El Mencho”, jefe fundador del Cártel Jalisco Nueva Generación, ni por asomo significa el fin de la más poderosa organización criminal y de tráfico de drogas, a nivel global.

La anulación de “El Mencho” solo es eso, el fin del reinado de Nemesio Oseguera al frente del Cártel Jalisco Nueva Generación. Hablamos solo de la salida del gerente, más no del cierre de operaciones de la empresa. El poderío del Cártel Jalisco Nueva Generación está por encima de la dirección de cualquier persona.

Eso parece no entenderse en la Secretaría de Seguridad Pública del gobierno federal, dado que el titular de esa dependencia, Omar Garcpía Harfuch, ha fanfarroneado entre su círculo más cercano, asegurando que el pasara a la historia como “El Sepulturero del Cártel jalisco Nueva Generación”, nada más alejado de la realidad.

Tal vez con esa postura de alardeo, Omar García Harfuch pueda apantallar a la propia presidenta, la que tampoco es una eminencia en los temas de seguridad, mucho menos en el comportamiento orgánico de las organizaciones delictivas del país. Pero, lo cierto es que esas manifestaciones de triunfalistas de Harfuch, solo evidencias la tremenda ignorancia sobre las organizaciones criminales transnacionales.

A Omar García Harfuch se le olvida que, justo por desconocimiento del tema de seguridad, -que sería lo menos doloroso antes que pensar en un tema de desconfianza- el aparato de inteligencia de Estados Unidos lo dejó fuera del operativo para la captura de Nemesio Oseguera Cedrvanrtes.

Vale la pena recordar que, desde enero del 2025, tras la llegada de Donald Trump al gobierno norteamericano, los aparatos de inteligencia de Estados Unidos, como parte del acuerdo de colaboración con México de combate a los grupos delictivos transnacionales, le había venido dando un monitoreo permanente a los movimientos de Nemesio Oseguera Cervantes.

En por lo menos tres ocasiones, el aparato de inteligencia y los sobrevuelos de drones y/o la navegación de buques de guerra de Estados Unidos en aguas mexicanas, dieron resultados positivos a la ubicación de Nemesio Oseguera en distintas localidades dentro del estado de Jalisco.

En las tres ocasiones en que el sistema de inteligencia de Estados Unidos logró la ubicación de “El Mencho”, tras infiltrar sus comunicaciones, fue alertado el gobierno mexicano para que fuera a cumplimentar la detención de ese objetivo criminal internacional. Las coordenadas de la ubicación se le hicieron del conocimiento al secretario Omar García Harfuch.

De manera extraña, las tres veces que fue ubicado “El Mencho”, este se dio a la fuga minutos antes de que llegaran al lugar los elementos de las fuerzas federales que irían por su captura. La sospecha de la filtración de información fue la razón por la que el área de inteligencia del gobierno de Estados Unidos optó por -en la siguiente ubicación de “El Mencho”- no compartir esa información con nadie, salvo con el equipo élite que se haría cargo de la eventual operación de cacería.

Por esa razón el área de inteligencia del ejército de Estados Unidos tomó la decisión, una vez que tuvo la ubicación de “El Mencho” por cuarta ocasión, de no compartirla con nadie que no fuera parte del equipo élite del ejército Mexicanos que llevaría a cabo la operación de captura. A la presidente Sheinbaum y al secretario Harfuch se les mantuvo al margen de cualquier comunicación relacionada a la operación de captura de “El Mencho”.

La presidente y el secretario de Seguridad conocieron de la operación de captura de “El Mencho” hasta que ya había concluido el operativo, cuando ya no era viable ninguna filtración de información, cuando -por más que se quisiera- no se pudiera facilitar la fuga del jefe del Cártel Jalisco Nueva Generación.

Por eso es extraño el alardeo de triunfo de Omar García Harfuch, que ya se anuncia como “El Sepulturero y del Cártel Jalisco Nueva Generación”, cuando ni siquiera se le tuvo confianza, por parte del gobierno de Estados Unidos, para participar en el operativo de detención de Nemesio Rubén Oseguera Cernvates.

Hay que recordar que la detención del “Mencho” la llevaron a cabo un centenar de soldados de élite de la Secretaría de la Defensa Nacional, los que fueron apoyados por un comando de la Navy Seals, la principal fuerza de operaciones especiales de la Armada de Estados Unidos. Y detrás de ellos, todo el sistema de inteligencia del Ejército de Estados Unidos, contando también con el apoyo de la Agencia Antidrogas (DEA).

Si Omar García Harfuch no entiende que no es el hombre adecuado para salir al festejo de la captura de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, mucho menos será capaz de entender que con la caída de su líder fundador, el Cártel Jalisco Nueva Generación no necesariamente tiene que desaparecer.

Hasta la lógica lo dicta. Es imposible que por la muerte de un hombre se vaya a caer un imperio criminal del tamaño del Cártel Jalisco Nueva Generación, el que viene funcionando como tal desde julio del 2010, tras el asesinato de Nacho Coronel, cuando Nemesio Oseguera ascendió de jefe de sicarios a líder de la organización criminal que en su momento fundó Rafael Caro Quintero.

En 16 años de operaciones criminales, el CJNG se convirtió en la agrupación delictiva, dedicada al trasiego de drogas, más poderosa de México y el mundo. Las utilidades anuales de esta corporación se estiman en por lo menos 3 mil millones de dólares al año, producto del trasiego de drogas en suelo mexicano y norteamericano, además de otras actividades delictivas.

El imperio del CJNG se considera tal, porque sus activos pueden superar los cinco billones de dólares, invertidos en paraísos fiscales y dinero blanqueado en diversas inversiones en México, Estados Unidos, Europa y Asia. También se estima que hoy día el CJNG concentra una fuerza criminal de más de 27 mil personas, desde sicarios hasta productores y distribuidores de drogas.

Quien sea que asuma el mando de la dirigencia del CJNG, en suplencia de Nemesio Oseguera, tendrá la difícil tarea de mantener al cártel en los niveles de preponderancia en los que por más de una década y media lo mantuvo “El Mencho”, con el respaldo de su cuñado Abigael González Valencia.

Por lo pronto se habla, al interior del CJNG, que la nueva cabeza de esa organización criminal es Rosalinda González Valencia, la viuda de Nemesio, la hermana de “El Cuini” Abigael González Valencia, la que ordenó la desestabilización nacional mediante el terror, el día que fue abatido “El Mencho”.

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