Por. J. Jesús Lemus/La Opinión de México
Sabiendo que es mentira, oficial y públicamente la presidenta Claudia Sheinbaum y el secretario General Ricardo Trevilla Trejo de la Secretaría de la Defensa Nacional, han negado que aeronaves militares tripuladas o no del gobierno de Estados Unidos hayan o estén sobrevolando el territorio mexicano con la intención de trazar acciones militares en contra de grupos narcoterroristas.
Informes al interior del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) desmienten la postura oficial de la presidenta y del titular de la SEDENA. De acuerdo con fuentes del CNI, en los últimos ochos días por lo menos 14 vuelos, en su mayoría aeronaves no tripuladas (drones) de las fuerzas militares de Estados Unidos, han realizado sobrevuelos en siete estados del país.
Los estados que han sido sobrevolados por aeronaves de la fuerza aérea del gobierno norteamericano son Sinaloa, Sonora, Baja California, Michoacán, Tabasco, Yucatán y Jalisco, entidades en donde operan algunas de las células más violentas de los cárteles de las drogas que han sido catalogados por la administración del presidente Trump como organizaciones narco terroristas.
De acuerdo con la información dada a conocer por el CNI -en un informe secreto a la presidenta Claudia Sheinbaum-, la intención de los sobrevuelos desplegados por el gobierno de Estados Unidos sobre espacio aéreo mexicano pudiera ser la de ir a la cacería de algunos líderes del narcotráfico mexicano por los que el gobierno norteamericano ha establecido millonarias recompensas.
Los sobrevuelos de aeronaves de las fuerzas militares de Estados Unidos sobre diversos puntos del territorio nacional, que han sido alertados en los últimos ocho días, no son los únicos que la SEDENA y el Centro Nacional de Inteligencia han detectado, según se lee en el informe emitido a la presidenta este fin de semana.
Se debe destacar que -siempre con base en la versión del CNI-, aun cuando en los últimos ocho días se han detectado 14 sobrevuelos sin autorización, sobre el territorio de siete estados del país, estas acciones se vienen realizando desde el mes de octubre del 2024, desde que el gobierno de Estados Unidos consideró acciones militares en suelo mexicano en contra de los cárteles mexicanos.
Desde que la administración Trump designó narcoterroristas a los carteles de las drogas y optó por tomar acciones militares contra ellos en suelo mexicano, hasta el día de hoy, ya suman al menos 74 vuelos, en su mayoría de drones, que han peinado otras entidades, como Tamaulipas, Zacatecas, Veracruz, Quintana Roo y Chiapas.
Frente a esa evidencia, la presidenta Claudia Sheinbaum sigue maquillando la realidad. Insiste en que no existen sobrevuelos de aeronaves norteamericanas trazando acciones sobre el territorio nacional. En su conferencia de prensa ha insistido que hay un trato de diálogo y respeto con la administración Trump.
Claudia maquilla la realidad
En tanto la presidenta Sheinbaum insiste en que existe un trato de amistad con la administración Trump y que no está sobre la mesa la posibilidad de una intervención militar para ir a la cacería de los líderes de los cárteles de las drogas -que hoy controlan la seguridad pública de México- el secretario de Estado de EUA, Marco Rubio le ha exigido al canciller mexicano Juan Ramón de la Fuente, resultados tangibles en materia de combate al narco.
La exigencia del gobierno norteamericano al gobierno mexicano, de mayores resultados en materia de combate al narco, es la evidencia del hartazgo de la administración Trump frente a la inútil guerra contra el narco que abandera Omar García Harfuch, en donde -a un año de iniciado el gobierno de Sheinbaum- no se ha podido dar un solo golpe certero a los cárteles de las drogas.
Desde la llegada de Donald Trump se había ofertado por parte de la presidenta Sheinbaum -como muestra de cooperación por la seguridad regional- la pronta captura de algunos de los principales capos de las drogas vistos como amenaza para la seguridad interna de Estados Unidos.
En su momento se fijó la mira en la captura de los hijos de Joaquín Guzmán, “Los Chapitos”, Iván Archivaldo y Jesús Alfredo, además del hijo de “El Mayo” Zambada, Ismael Zambada Sicairos “El Mayito Flaco”. También se ofreció la pronta captura de los líderes de La Nueva Familia Michoacana, los hermanos Fredy y Johnny Hurtado Olascoaga.
Tras el fracaso de la estrategia de seguridad de la presidenta Sheinbaum, la que se evidencia en la falta de resultados objetivos por parte del secretario Harfuch, fue que el presidente Trump insistió en su propia estrategia: ir a la caza de los narcos que el gobierno mexicano no quiere capturar, principalmente los que forman parte del Cártel de Sinaloa, un socio de la elite gobernante de la Cuatro Te.
Los sobrevuelos, el preludio
Según los datos revelados a la presidenta Sheinbaum por parte del CNI, más allá de lo que el presidente Trump prometa en su discurso o conferencias telefónicas, se considera en alta posibilidad, un riesgo alto, un ataque con drones a suelo mexicano, dirigido a algún campamento de los grupos considerados como narcoterroristas.
Los narcos por los que el gobierno de Estados Unidos podría ir son, Nemesio Oseguera, “El Mencho”, el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG); Los Hermanos Hurtado Olascoaga, líderes del Cártel de La Familia Michoacana; Juan José Farías, “El Abuelo”, jefe del Cártel de Tepalcatepec; Nicolas Sierra Santana, líder del Cártel de Los Viagra; Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar, jefes del Cártel de Los Chapitos y Ismael Zambada Sicarios, jefe la fracción Los Mayos.
Entre los objetivos del trazado de acciones de los sobrevuelos de aeronaves norteamericanas también podría estar la aniquilación de uno de los cárteles más recientes que han surgido en el escenario criminal: el Cártel de Yucatán o Cártel de la Costa, una organización conformada con fracciones disidentes del Cártel de los Epitacio.
Este cártel, aunque nuevo, es una de las estructuras identificadas por el gobierno norteamericano tras la operación para la detención de Nicolás Maduro. Se le relaciona con funcionarios del gobierno de Yucatán, bajo la operación del capo Donato Valdés Rodríguez, conocido como “Don Nato”.
La zona de operación de este, el más reciente de los cárteles de las drogas en México, es la zona de los municipios de Progreso, Buctzotz, Telchac, Sinanché, Yobaín y Dzilanes, zonas que han sido sobrevoladas en los últimos días por drones de la marina norteamericana.
