La trayectoria criminal de El Bukanas está marcada por un ascenso violento y por su habilidad para infiltrarse
Por Héctor Hugo Cruz Salazar / Cambio
Roberto de los Santos, alias El Bukanas, considerado uno de los principales capos huachicoleros con operación en Puebla y Veracruz, fue detenido este día por la Marina con apoyo del Vicealmirante Francisco Sánchez y elementos de la SSP, en Chignahuapan, tras una cacería que se prolongó por más de una década en su zona de influencia, ubicada en municipios colindantes entre ambas entidades y en el llamado Triángulo Rojo.
La trayectoria criminal de El Bukanas está marcada por un ascenso violento y por su habilidad para infiltrarse y operar entre estructuras policiacas y organizaciones delictivas.
Antes de consolidarse como jefe de plaza, se desempeñó como policía municipal en Río Blanco, Acultzingo y Maltrata. Desde esas posiciones comenzó a tejer vínculos con operadores criminales, lo que eventualmente lo llevó a integrarse como entrenador de sicarios del Cártel de Los Zetas, bajo la célula conocida como Sangre Nueva.
A partir de ahí, construyó una estructura delictiva en las Cumbres de Maltrata y Acultzingo, así como en la sierra de Zongolica. Ya fortalecido, extendió su presencia hacia territorio poblano, principalmente por la ruta de Cañada Morelos.
Su incursión en el robo de combustible en Puebla está directamente relacionada con El Toñín. De acuerdo con publicaciones de CAMBIO del 26 de mayo de 2017 y reportes policiacos de ese periodo, ambos formaban parte de la misma organización antes de enfrentarse por el control del poliducto Minatitlán–México.
Con formación dentro de Los Zetas, El Bukanas diversifico sus actividades hacia delitos como secuestro, cobro de piso y otras prácticas de alta violencia.
Desde 2017, las autoridades mantenían una búsqueda activa en su contra, sin lograr su captura. Mandos de seguridad lo ubicaban desplazándose con aparente impunidad en regiones como las Cumbres de Maltrata, Acultzingo, Zongolica, Tequila, Nogales y Ciudad Mendoza; así como, del lado poblano, en la zona de Cañada Morelos, donde su grupo delictivo mantenía presencia constante.
Las investigaciones oficiales documentan que su organización continuaba operando en el robo de combustible, asaltos a trenes en el tramo Orizaba–Esperanza, secuestros, extorsiones a migrantes, ejecuciones de políticos y empresarios, además de tráfico de drogas en la región. De manera extraoficial, se le atribuye el uso de grupos de autodefensa como red de protección, encargados de alertarlo ante la presencia de operativos.
El asesinato del exalcalde Juan Mezhuahua habría detonado que la Fiscalía de Veracruz reactivara públicamente su búsqueda. Desde el 28 de noviembre, se ofreció recompensa por su captura, colocándolo nuevamente como uno de los principales generadores de violencia en la región de las Altas Montañas.
Se trata de un criminal con más de veinte años de trayectoria, surgido desde corporaciones policiacas, formado en las filas de Los Zetas, que en su momento fue aliado del presunto líder huachicolero de Puebla y posteriormente su adversario.
Ya había escapado este año de las autoridades poblanas
El 17 de febrero de este año, El Bukanas logró evadir un operativo de alto nivel al escapar de un búnker que había acondicionado en una de las localidades con menor población del municipio de Chignahuapan. En ese punto mantenía oculto un importante arsenal y se resguardaba tras el homicidio de tres agentes investigadores, además de otros delitos que se le atribuyen, principalmente el robo de combustible en la zona del Triángulo Rojo.
El despliegue fue encabezado por la Fiscalía Especializada en Investigación de Delitos de Alta Incidencia, en coordinación con autoridades estatales y federales. Durante el mega operativo se logró ubicar el escondite del líder huachicolero; sin embargo, el resultado no fue del todo exitoso, ya que el objetivo prioritario, Jorge Roberto de los Santos, consiguió huir minutos antes del arribo de las fuerzas de seguridad, llevándose consigo parte de su equipo, municiones y droga.
De acuerdo con las investigaciones, el capo eligió la localidad de El Paredón, en Chignahuapan, debido a su baja densidad poblacional —menor a tres mil habitantes—, lo que le permitió mantenerse fuera del radar de las autoridades. En el sitio fueron aseguradas 12 armas de fuego, dos lanzagranadas, dos granadas, cargadores abastecidos, un chaleco balístico, una bolsa con sustancia granulada con características similares al cristal con un peso aproximado de kilo y medio, así como un vehículo.
Todos los indicios quedaron a disposición de la autoridad competente, mientras que la búsqueda para dar con El Bukanas continuó… hasta su captura.
