Académico de la Ibero Puebla denuncia a Guardia Nacional, por agresiones en Monterrey

El profesor de origen colombiano Leonardo Ariel Escobar Barrios señaló este lunes, a través de un video difundido por la Universidad Iberoamericana campus Puebla, que fue golpeado por autoridades de la Guardia Nacional (GN) mientras esperaba un vuelo de conexión a la Ciudad de México en el Aeropuerto Internacional General Mariano Escobedo, en Monterrey.

Leonardo Escobar aseguró que únicamente menciona hechos comprobables a través de grabaciones, registros, exámenes médicos y pruebas científicas, y garantizó que sus declaraciones están respaldadas en su veracidad.

De acuerdo con su relato, durante tres días permaneció detenido en una celda del municipio de Apodaca, Nuevo León, a la que fue trasladado por elementos de la GN, quienes, antes de ingresarlo, le propinaron una golpiza que derivó en la fractura de tres costillas, hecho que, asegura, está respaldado por un dictamen médico.

Tras su reclusión, Leonardo fue liberado y, según declara, en un estado de considerable desorientación se aproximó nuevamente al aeropuerto, donde fue detenido. Afirma que, al arribar al lugar, fue despojado de sus pertenencias sin que, hasta el día de hoy, comprenda cómo ocurrió el robo.

Ante la sustracción de sus pertenencias, Escobar Barrios se vio imposibilitado para continuar con su ruta planeada rumbo a Puebla, ya que únicamente se le permitió permanecer en el aeropuerto durante esa noche. Posteriormente, la policía que resguarda el lugar lo expulsó de las inmediaciones.

Debido a la ausencia de pertenencias, dinero y documentos, el profesor quedó en situación de calle y sin posibilidad de comunicarse con sus familiares, por lo que tuvo que resguardarse del sol y del frío nocturno entre matorrales, lo que le provocó rasguños en los brazos. Estas heridas fueron referidas por el director del centro de rehabilitación donde fue localizado, en diversas entrevistas con medios de comunicación.

Durante cuatro días permaneció sin alimento ni agua. Relata que durante todo ese tiempo no recibió apoyo de la sociedad, hasta que fue localizado por una patrulla perteneciente a un centro de rehabilitación, cuyos integrantes lo confundieron con una persona con problemas de adicciones y lo trasladaron al municipio de Juárez.

De acuerdo con su testimonio, el personal del anexo le indicó que, durante los primeros días de su estancia, se mantuvo en silencio, sin proporcionar datos sobre su identidad ni consumir alimentos; únicamente bebía agua. Fue hasta el 15 de enero cuando logró recuperar la conciencia y recordar el lugar donde labora.

Fue entonces cuando elaboró un plan para ponerse en contacto con sus familiares, pues hasta ese momento no había tenido oportunidad de comunicarse con nadie. La policía estatal de Monterrey logró localizarlo luego de que se activara un operativo con la intención de identificar su paradero.

Denunció que esta situación podría repetirse con otras personas extranjeras, por lo que no debe quedar como un caso aislado. Asimismo, señaló la ausencia de un registro de su reclusión en el Registro Nacional de Detenciones, lo que apunta a una omisión grave.

Leonardo refirió que las autoridades no le informaron sobre sus derechos ni le permitieron ejercerlos, al negarle la comunicación con su familia bajo el argumento de que, debido a que fue grosero al ingresar a la celda, dicho derecho le fue revocado.

Escobar Barrios señaló que ninguna autoridad actuó de manera adecuada, ni la Policía Municipal ni la Guardia Nacional, y particularmente el Instituto Nacional de Migración, cuyos elementos no aplicaron el protocolo que obliga a las autoridades a comunicarse con la embajada de su país.

El catedrático denunció que la nacionalidad colombiana es la única en América Latina obligada a llenar un registro migratorio que incluye datos sensibles, como lugar de trabajo, personas con las que viven, domicilio, ingresos y número de tarjetas bancarias. Señaló que esta práctica no solo constituye un acto de discriminación contra los colombianos, sino que también pone en riesgo su seguridad, en lugar de protegerla.

Leonardo mencionó que, de alguna manera, sus captores fueron conscientes de sus datos económicos durante los tres días que estuvo recluido, lo que podría constituir el móvil de su desaparición. Además, aseguró que su ingreso al centro de rehabilitación no fue voluntario, como se ha difundido en diversos medios de comunicación, sino que fue encontrado al borde de la muerte y que gracias a esa intervención hoy se mantiene con vida.

Finalmente, agradeció a la Ibero Puebla por su respaldo, así como a la Cancillería de la República de Colombia, al Consulado de Colombia en México, a la embajadora de México en Colombia, y a familiares y amigos, quienes fueron los principales impulsores de la búsqueda que permitió su localización.

Por su parte, la Universidad Iberoamericana campus Puebla recalcó que la localización de Leonardo se logró gracias a la movilización social y a la presión mediática, lo que demuestra su eficacia en la búsqueda de personas en un país que contabiliza más de 130 mil personas desaparecidas.

La Ibero recordó a las autoridades que la localización de Leonardo Escobar no es sinónimo de justicia, pues aún falta esclarecer cómo ocurrió la desaparición del catedrático y la participación de las autoridades municipales de Apodaca y de la Guardia Nacional.

Al cierre de esta edición, ni el Instituto Nacional de Migración, ni la Guardia Nacional, ni la Secretaría de Gobernación, ni la Secretaría de Relaciones Exteriores han emitido alguna declaración respecto al testimonio público de Leonardo Ariel Escobar, ni se tiene conocimiento de autoridades investigadas por su relación con este caso.