Ovidio Guzmán y Nicolás Maduro: mismo destino

Por. J. Jesús Lemus

El ex presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, se ha declarado no culpable de los delitos imputados por la agencia antidrogas (DEA) de Estados Unidos. Entre esos delitos se encuentra uno, que causa escozor en México, el de haber colaborado con el Cártel de Sinaloa para trasegar cocaína hacia Estados Unidos.

Ese, el de la negativa de los delitos imputados, es el escenario que la administración del presidente Donald Trump había considerado el más difícil de confrontar luego de la captura de Nicolás Madura. Y para eso, la Fiscalía de Estados Unidos reservó la colaboración de Ovidio Guzmán López, “El Ratón”.

Con la participación de Ovidio Guzmán, actuando como testigo protegido, la Fiscalía de Estados Unidos tiene el escenario bajo control para acorralar a Nicolás Maduro, para llevarlo a una prisión de cadena perpetua, y -de paso- para demostrar ante el mundo que la intrusión en territorio venezolano fue para detener a un narcotraficante, por seguridad regional, y no solo para apropiarse de los recursos naturales de aquella nación.

Aun cuando el juicio de Nicolás Maduro se reanudará hasta el próximo 17 de marzo de este 2026, el escenario jurídico que se abre, con el inicio del proceso penal en contra de Nicolás Maduro, es el punto en el que -desde hace meses- el gobierno de Estados Unidos planeó el uso de la información aportada por Ovidio Guzmán López.

Las rutas desde Venezuela

Ovidio Guzmán será un testigo clave en el juicio de Nicolas Maduro. Lo que Ovidio Guzmán sabe de la sociedad entre el Cártel de Los Soles y el Cártel de Sinaloa, es una historia que en parte le ha tocado vivir. Es una historia que fraguó Joaquín Guzmán Loera, en sus inicios como narcotraficante, cuando estaba al servicio del Cártel de Guadalajara.

De acuerdo con versiones al interior del Cártel de Sinaloa, hacia el año de 1982, cuando Joaquín “El Chapo” Guzmán, el padre de Ovidio, trabajaba para la cúpula del Cártel de Guadalajara, integrada por Rafael Caro Quintero, Ernesto Fonseca Carillo y Miguel Ángel Feliz Gallardo, fue cuando hizo contacto con un grupo de narcotraficantes colombianos.

El primer contacto que hizo “El Chapo” Guzmán para acercarse a Pablo Escobar, fue un capitán del ejército colombiano, de nombre Antulio Olalde Corella, el que sirvió como enlace para la venta de las primeras toneladas de cocaína al Cártel de Guadalajara.

Este mismo capitán colombiano intermediaba también con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), a cuya dirigencia también le compraba cocaína para venderla al cártel de Rafael Caro Quintero. Rafael ordenaba la compra, “El Chapo” Guzmán la pagaba. Antulio Olalde Corella, hacía las gestiones ante Pablo Escobar o ante las FARC, y un grupo de militares venezolanos la colocaban en Guatemala.

Para llevar la droga desde Venezuela-Colombia hacia suelo mexicano, “El Chapo” planteó tres rutas: la primera ruta, era introducir el cargamento saliendo de Colombia, llegar a Nicaragua, y por tierra introducirlo a México, por la frontera con Guatemala. Ya en México, la carga se trasladaba hacia Sinaloa por la ruta occidente, que consistía en cruzar Chiapas y Oaxaca, para llevar la droga por la Sierra Madre Occidental, desde Michoacán hasta Nayarit.

La segunda ruta que propuso “El Chapo” a sus suministradores de cocaína planteaba llegar por mar hasta las costas de Sinaloa, utilizando para ello lanchas rápidas que sólo serían abastecidas de combustible en alta mar, por parte de una flota de pesca de bandera panameña que estaba a las órdenes de la guerrilla colombiana.

En tanto que la tercera ruta utilizada para el traslado de la cocaína que resguardaban los militares venezolanos proponía entrar por el mar Caribe, mediante lanchas rápidas con alcance suficiente para llegar hasta Cancún; ahí se abastecían nuevamente para arribar a alguna costa de Veracruz, desde donde el cargamento era transportado por tierra hasta la ciudad de Reynosa, en Tamaulipas.

Nace el Cártel de Los Soles

La relación en el trasiego de cocaína desde Colombia y Venezuela a suelo mexicano, de las FARC al Cártel de Guadalajara, se mantuvo constante desde 1982 hasta 1985, cuando se desintegró el Cártel de Guadalajara, a causa del asesinato del agente de la DEA, Kiki Camarena, delito que le fue atribuido a Rafael Caro Quintero, Ernesto Fonseca Carillo y Miguel Ángel Félix Gallarlo.  

Al desaparecer el Cártel de Guadalajara nació el Cártel del Pacífico, del que luego nacerían los Cárteles de Sinaloa y el de Los Hermanos Beltrán Leyva. Ambos cárteles siguieron suministrándose de cocaína desde Colombia y Venezuela. El que mantenía las relaciones de comercio internacional de drogas era Joaquín Guzmán Loera.

Con su base en Guatemala, desde 1985 hasta 1993, “El Chapo” Guzmán mantuvo el control en la compra de miles de toneladas de cocaína que suministraban grupos colombianos y venezolanos, cuya droga eran movilizadas por un grupo de militares venezolanos a los que el mismo Chapo Guzmán bautizó como “Los Soles”, por las insignias en forma de sol que portaban los generales venezolanos.

Al frente del grupo de militares venezolanos que vendían la cocaína al Chapo, y que se la colocaban en Guatemala o en los puertos mexicanos de Cancún, Lázaro Cárdenas o Salina Cruz, se encontraban Ramón Guillén Dávila, Arnaldo José Moscoso Quijada, Jesús María Blasco Martín, Vicente Di Genaro Magallanes y Adolfo Romero Gómez.

Con el arribo de Hugo Chávez al gobierno de Venezuela, éste tomó control del aparato militar que seguía suministrando cocaína al Cártel de Sinaloa, ya encabezado para entonces solo por Ismael Zambada García, mismo que después habría de entrar en negociaciones con el propio Nicolas Maduro, al suceder en el poder a Hugo Chávez.

Los Chapitos en Escena

Las relaciones de trasiego de cocaína entre el Cártel de Los Soles y el Cártel de Sinaloa, no se limitó solo a la fracción que encabezaba Ismael Zambada García. Otros grupos dentro o escindidos del Cártel de Sinaloa, como Los Chapitos, Gente del Guano, Cártel de Caborca, Cartel de Isidro Meza y Los Salazar, también sostuvieron relación de compra de cocaína al cártel de Los Soles.

Ovidio Guzmán López junto con su hermano Joaquín, tras la segunda detención de su padre “El Chapo” Guzmán, continuaron con el negocio de compra de cocaína al cártel de Los Soles. Por recomendación desde prisión, del Chapo Guzmán, el principal negocio de Los Chapitos era la reventa de cocaína a otros carteles dentro del suelo mexicano.

Tal vez previendo el riesgo que significaba para sus hijos, “El Chapo” Guzmán siempre se opuso a que sus muchachos trasegaran a Estados Unidos la cocaína que compraban a Los Soles desde Colombia y Venezuela.

De acuerdo con versiones al interior del Cártel de Sinaloa, Ovidio Guzmán, al menos desde el 2015 y hasta días antes de ser detenido por segunda ocasión, mantuvo una sociedad de negocios con el mismo Nicolas Maduro, el que no solo vendía cocaína al Cártel de Sinaloa, sino que también le ayudaba a la extracción de dinero desde México a paraísos fiscales vía empresas fachada que operaban desde Colombia.

La forma en que se mantuvo la relación de negocios entre el Cártel de Sinaloa y el Cártel de Nicolás Maduro, es lo que ahora incrimina al ex presidente de Venezuela, cuya captura ha significado una salvación para Ovidio y su hermano Joaquín, porque tendrán la oportunidad de servir a la justicia norteamericana y con el ello alcanzar el perdón oficial del gobierno de Estados Unidos.