Por. J. Jesús Lemus/La Opinión de México
Desde el 2014 la administración norteamericana de Barack Obama ya había advertido al gobierno del presidente Enrique Peña sobre el surgimiento -en el centro del país- de un grupo criminal, ligado al narcotráfico, que estaba causando daño a los intereses de Estados Unidos en México.
De acuerdo con los informes que en su momento recibió la Secretaría de Gobernación por parte del embajador Anthony Wayne, el grupo criminal que mantenía “bajo amenaza constante de secuestro a diversos directivos de empresas norteamericanas en México”, se conocía como el Cártel de Santa Rosa de Lima.
La administración de Peña Nieto, controlada por el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, pasó por alto las alertas marcadas desde Estados Unidos. No se hizo mucho. Lo más a lo que se llegó fue solicitar al respecto una ficha informativa al gobierno de Guanajuato, encabezado por el gobernador Miguel Marquez.
El gobernador de Guanajuato, Miguel Marquez -también dándole poca atención al tema- instruyó a su entonces Procurador de Justicia, Carlos Zamarripa, que diera seguimiento a la petición de la Secretaría de Gobernación y que emitiera un informe detallado sobre la existencia del Cartel de Santa Rosa de Lima.
Apenas Carlos Zamarripa Aguirre, encargado de la procuración de justicia de Guanajuato, fue encomendado por su gobernador para investigar al Cártel de Santa Rosa, se reunió con José Antonio Yepez Ortiz, “El Marro”, su socio, para advertirle que sus actividades delictivas ya habían llamado la atención del gobierno norteamericano.
Ese encuentro, que se llevó a cabo a mediados del 2014, en una localidad del municipio de Valle de Santiago, llevó a Carlos Zamarripa a pedirle a su protegido, “El Marro”, que hiciera una operación rápida, con base en la entrega de sobornos a nivel federal, para que el Cártel de Santa Rosa fuera protegido también desde lo más alto del gobierno mexicano.
Carlos Zamarripa fue claro al referir que la protección que como procurador de justicia de Guanajuato le brinda, no alcanzaba para salvarlos -al Marro y su Cártel de Santa Rosa de Lima- de una eventual acción del gobierno norteamericano.
Ese fue el día que José Antonio Yepez Ortiz, “El Marro”, decidió sobornar a los altos mandos de la Secretaría de la Defensa Nacional. Dentro del Cártel se asegura que los sobornos que pagaba “El Marro” a los mandos de la SEDENA eran de un millón de dólares al mes, nada que ver con los cinco millones de pesos que pagaba al procurador Carlos Zamarripa.
Santa Rosa, el Cártel Silencioso
Sin el pago de sobornos a funcionarios federales y estatales, no se puede entender la forma en la que ha venido evolucionando el Cártel de Santa Rosa de Lima, que pasó de ser una organización criminal de robo de combustible en bidones a convertirse en un cártel trasnacional, que ha sido declarado una organización terrorista, por la administración del presidente Donald Trump.
La expansión delictiva y económica del Cártel de Santa Rosa de Lima también se debe, en gran medida, a las alianzas criminales que ha podido establecer desde el 2014, cuando se considera su nacimiento formal. Primero se alió con la Procuraduría de Justicia de Guanajuato, en los tiempos de Carlos Zamarripa.
Otra de las alianzas importantes es la que estableció “El Marro” con una fracción del Cártel de Sinaloa, del grupo de Ismael Zambada García, el que mandó como apoyo a Guanajuato a uno de sus brazos armados, conocido como Grupo Flechas Operativa MF (Mayito Flaco). También se alió con una fracción disidente del Cártel del Noreste, y más recientemente con una fracción disidente de La Familia Michoacana.
Pero de todas, sin duda la alianza más importante es la que mantiene con altos funcionarios de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), los que -desde el periodo del presidente Peña y el Secretario Salvador Cienfuegos- le han dado total protección a este cártel, el que por ello ha podido operar con total impunidad.
De tal grado es la discrecionalidad del Cartel de Santa Rosa de Lima, que hasta el día de hoy ese es un cártel que no existe para el gobierno mexicano. Ninguno de sus líderes se encuentra ubicados como objetivos prioritarios de captura por parte de la Secretaría de Seguridad que encabeza Omar García Harfuch.
Es más, “El Marro”, José Antonio Yepez Ortiz, líder preso del Cártel de Santa Rosa, no fue molestado ni mucho menos incluido dentro del combo de narcos que entregó en días recientes el gobierno mexicano al gobierno norteamericano para que allá fueran juzgados.
Un cártel millonario
Por la discrecionalidad que el gobierno mexicano le ha brindado al Cártel de Santa Rosa de Lima, esa es una de las organizaciones que más recursos económicos generan, ya que su materia de trasiego es robada desde los ductos de Pemex. El Cártel de Santa Rosa de Lima no desembolsa un solo peso, salvo los sobornos oficiales, para generar si riqueza, a diferencia de cuando se trasiegan drogas.
De acuerdo con datos conservadores, estimados al seno de la Fiscalía General de la República, el Cártel de Santa Rosa extrae diariamente de los ductos de Pemex un volumen aproximado de un millón de litros de combustible, principalmente gasolina, lo que le genera un millón de dólares al día.
El robo de combustible que el Cártel de Santa Rosa de Lima hace todos los días a las instalaciones de la refinería de Salamanca y de los ductos de Pemex, que pasa por el corredor industrial que va desde oriente a poniente en Guanajuato, de Celaya a León, es la actividad primaria de esa organización criminal.
Otros ingresos secundarios, pero importantes del Cártel de Santa Rosa, son los que generan actividades delictivas como el secuestro de empresarios de empresas trasnacionales establecidas en el corredor industrial de León-Silao-Irapuato- Salamanca-Celaya, donde también la extorsión deja grandes dividendos.
Por esa razón los cárteles Jalisco Nueva Generación, de Los Zetas, Familias Michoacana, Caballeros Templarios, del Noreste mantienen una disputa en la parte central de Guanajuato, en donde tratan de arrebatarle al Cártel de Santa Rosa de Lima el control del estado, pero sobre todo de los oleoductos y gasoductos que cruzan por el corredor industrial.
Disputa convertida en masacres
A causa de la confrontación que el Cartel de Santa Rosa de Lima sostiene con diversos cárteles y grupos criminales que quieren quedarse con el negocio del robo de combustible a la refinería de Salamanca, desde el 2020 han venido en aumento diversos hechos de violencia que han terminado en masacres.
El suceso más reciente es el que ocurrió el pasado 25 de enero del 2026, en un campo de fútbol, en la localidad de Lomas de Flores, Salamanca, hasta donde llegó un comando armado del Cártel de Santa Rosa, el que disparó con armas de grueso calibre contra la multitud y asesinó a 11 personas, algunas de ellas asociadas con el CJNG.
Antes, el día 1 de julio de 2020, fueron asesinadas por lo menos 27 personas. Un comando armado del Cártel de Santa Rosa llegó al centro de rehabilitación “Recuperando mi Vida”, fusiló a todos los presentes. Algunas de las víctimas estaban ligadas al Cártel de la Familia Michoacana.
En mayo del 2022, un comando armado del Cártel Jalisco Nueva Generación se hizo presente en el Hotel-Bar “Gala”, ubicado en la colonia Lindavista, de Celaya. Allí fueron ejecutadas 10 personas, y otras dos más fueron asesinadas en un bar cercano. Las Víctimas estarían relacionadas con el Cártel de Santa Rosa.
En septiembre de ese mismo año 2022, un comando armado del Cártel de Santa Rosa arribó al Billar “El Jarras”, en Tarimoro. En ese sitio fueron acribilladas 10 personas, algunas de ellas con posibles nexos con el Cártel Jalisco Nueva Generación.
En diciembre del 2023, en San Miguel Octopan, Celaya, fueron encontrados sin vida y con huellas de tortura seis estudiantes de medicina de la Universidad Latina de México. El hecho se le atribuye al Cártel Jalisco Nueva Generación, el que había cometido el crimen contra personas inocentes, solo para mandar un mensaje de presencia al Cartel de Santa Rosa.
Otra masacre que queda en la memoria para recordar la violencia por la disputa de las actividades delictivas en Guanajuato, es la que ocurrió en diciembre del 2023, en la ex-hacienda de San José del Carmen. Allí fueron asesinados 11 jóvenes, todos inocentes, estudiantes de la Universidad Latina de México.
Quien dirige el Cártel de santa Rosa
El líder principal del Cártel de Santa Rosa de Lima es José Antonio Yépez Ortiz, “El Marro”, él se encuentra preso en la Cárcel de Almoloya, pero desde allá -advierte el gobierno de Estados Unidos- sigue operando su red criminal. Pese a ello el gobierno mexicano no lo ha querido extraditar para ser juzgado en una corte federal de la Unión Americana.
De acuerdo con fuentes de la FGR la que opera el Cártel de Santa Rosa, por instrucciones de “El Marro” en prisión, es Karem Lizbeth Yépez Ortiz, apodada “La Señora” o “La Patrona”, la hermana menor del Marro.
Junto con la hermana del Marro también se encuentra en la dirigencia del Cártel un sujeto de nombre Mario Eleazar Lara Belman, al que le dice “El Gallo”, el que sería el jefe de sicario que encabeza al grupo llamado “la Marriza”.
