La jefa de Gobierno de la Ciudad de México señaló ayer, en una conferencia, que los medios de comunicación deberíamos “bajarle a la nota roja” frente a la celebración del Mundial de Futbol en 2026. Y aunque hoy negó que estuviera pidiendo un pacto de censura a los periodistas, la realidad es que, como dice la presidenta Claudia Sheinbaum: “lo que no se nombra, no existe”.
Bajo esta premisa, ¿qué solicita Brugada que se entienda por “bajarle a la nota roja”? ¿Evitar nombrar para que no exista?
Quizá para la jefa de Gobierno resulte más rentable hablar del tema de la vivienda en la ciudad, cuyo encarecimiento hace incosteable para la mayor parte de la población acceder a un techo digno que no requiera la inversión de casi todo su salario.
Tal vez la licenciada Brugada prefiere que se hable de la falta de agua en muchas colonias populares, incluso de la misma alcaldía Iztapalapa, un problema que no pudo resolver durante toda su administración y cuyo final no se ve cercano en los próximos años.
También podríamos hablar del pésimo trabajo realizado por Adrián Ruvalcaba en cuanto a la atención al Sistema Colectivo Metro, que el día de ayer presentó severas fallas en la red eléctrica de la Línea A, afectando no a cientos, sino a miles de usuarios, y que hoy, como cada día, presenta retardos en todas y cada una de sus estaciones.
O puede ser que la jefa de Gobierno se refiera a que ahora la prensa nos dediquemos a mencionar el ecocidio que realizan trabajadores de la CDMX bajo sus órdenes, donde han arrasado con árboles centenarios en colonias como la Del Valle, o incluso sobre vialidades como la Calzada de Tlalpan, el Eje Central o en las inmediaciones de la estación del Metro Hidalgo.
Podríamos tocar el incómodo tema de los desalojos forzados, pues aunque en el discurso se haya exterminado al Cártel Inmobiliario, la realidad es que sus huestes siguen siendo parte del gobierno de Brugada. Para muestra, la encargada de la Agencia de Atención Animal, Ana Villagrán, cuyos antecedentes de defensa de la gentrificación deberían otorgarle una ficha roja para evitar su labor en el gobierno.
Hablando de despojo y animales, también podemos mencionar la situación del Refugio Franciscano, ya tratada en Cenzontle400, donde fueron despojados más de mil perros y 40 gatos del único lugar que conocieron como hogar, bajo el hostigamiento de una asociación y la Fiscalía de la CDMX, quienes siguen en custodia de los animales y cuyo estado de salud, por más que digan lo contrario las autoridades, sigue siendo incierto. Sí, devolvieron el predio, pero no a los habitantes que le dieron vida, cuyos números han resultado variables según las autoridades, reduciéndolos para no rendir cuentas sobre los animalitos fallecidos bajo su cuidado y a raíz de su incompetencia.
Por cierto, Ana Villagrán, defensora de las inmobiliarias, también fue señalada por presentar un memorándum a los trabajadores del Hospital Veterinario de la CDMX, ubicado en Iztapalapa, donde exige, bajo amenaza de acciones legales, que veterinarios y personal no denuncien ni evidencien al público la falta de insumos para laborar en dicho hospital.
Brugada seguro quiere que la prensa solo hable de sus actos de proselitismo político en colonias populares, donde requiere la simpatía de los habitantes para desplazar y construir en nombre del progreso, presumiendo logros diminutos que caben dentro de sus obligaciones como servidora pública, como la colocación de luminarias, repavimentación, renovación de fachadas en escuelas y presuntos recorridos de seguridad que no dan resultado, porque los jefes de sector nunca responden a llamados de emergencia.
Para la anécdota, hoy se cumple una semana de que Brugada asistiera a un evento de este tipo en la colonia Pedregal de Santo Domingo, en la alcaldía Coyoacán, donde buscó evitar la negativa de los vecinos a la construcción de la Línea 4 del Cablebús, un flamante proyecto que solo beneficiará a usuarios del Mundial y que poca relevancia tendrá para la comunidad. Eso sí, ayudará a gentrificar la zona, donde ya aparecen condominios que rebasan el uso de suelo de la colonia y le roban el agua a los vecinos que han construido con sus propias manos la que es considerada la colonia más habitada de América Latina, por su cercanía con lugares como Ciudad Universitaria de la UNAM.
Pero, jefa de Gobierno, la realidad es que la prensa no calla ante todos estos hechos terribles que se desarrollan durante su administración. Tampoco la sociedad, pues se lo han demostrado cerrando vialidades como la Calzada de Tlalpan por parte de las madres buscadoras que denuncian la desaparición sistémica de personas en zonas del Ajusco, en la alcaldía Tlalpan.
Tampoco podemos callar sobre las desapariciones de muchachos de preparatoria de los que un día no se sabe más. Ni de las fosas exhumadas en el Panteón Dolores, porque se sospecha que ahí podría estar la respuesta para muchas familias que desde hace años buscan a seres queridos que fueron vistos por última vez en el estado de la República catalogado como el número uno en desaparición de personas, por encima de Sinaloa, Guanajuato y Jalisco, cuyos preocupantes números se han vuelto virales alrededor de todo el mundo.
El silencio no puede evitar que se cometan homicidios ni provocar que se reduzcan los delitos de nota roja. Brugada lo sabe, pues no habla del fentanilo confiscado en la CDMX, mientras que Omar García Harfuch lo ha hecho públicamente, y cuyo tráfico no ha parado por el caso omiso que hace del tema la jefa de Gobierno.
Pero podría ser que a Brugada le incomode que se hable de nota roja para no evidenciar la incompetencia de su gobierno para esclarecer el asesinato de dos de sus colaboradores, de quienes se dijo muy cercana y a quienes veía como sus hijos, pero que hasta el día de hoy no han recibido justicia, y la opinión pública tampoco ha recibido respuesta sobre el móvil de su asesinato, aquel que detuvo la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum cuando, en cadena nacional, le informaron de dicho atentado a unos minutos de donde se realizaba la conferencia.
Como quiera que sea, no debe suceder el silencio en la nota roja, porque aunque las cosas no se nombren, sí existen. Y los otros temas, licenciada, van a salir “pior”.
