Por. J. Jesús Lemus
Ante su inminente captura, el jefe del Cártel de Tepalcatepec, Juan José “El Abuelo” Farías Álvarez podría estar preparando ataques con explosivo contra la población civil de algunas regiones de Tierra Caliente, en el estado de Michoacán.
Lo anterior fue informado -de manera confidencial- por la representación del FBI en México a la dirección del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), en donde se refiere que esa acción podría ser un síntoma de desesperación del líder narcotraficante por quien el gobierno de Estados Unidos ofrece una recompensa de 10 millones de dólares.
Según la información confidencial que compartió el FBI con el CNI, “El Abuelo” Farías cuenta con la capacidad técnica y económica para lanzar un ataque con explosivos contra la población civil, en donde la motivación podría ser la certeza de que podría ser detenido en cualquier momento.
Según fuentes al interior del Centro Nacional de Inteligencia del gobierno mexicano, a causa de la información dada a conocer por el FBI, sobre las intenciones del “Abuelo” Farías, se ha elevado el nivel de prioridad de su captura por parte de las fuerzas federales conjuntas encargadas del plan de seguridad.
Hasta antes de que el FBI compartiera información con el CNI del gobierno de México, sobre las posibles intenciones criminales del líder fundador del Cártel de Tepalcatepec, el nivel de prioridad de captura de Juan José Farías Álvarez, se ubicaba en el séptimo lugar de la lista de objetivos nacionales.
Hasta la semana pasada, “EL Abuelo” Farías revestía relativamente menos importancia criminal que Nemesio Oseguera Cervantes, Johnny y Alfredo Olascoaga, Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar, Ismael Zambada Sicairos, los que estaban siendo buscados con mayor prioridad.
Luego de saberse de un posible acto de desesperación criminal del principal jefe del narco michoacano, su prioridad de captura dentro del top ten pasó del séptimo lugar para ubicarse en la segunda posición, después de Nemesio Oseguera Cervantes, líder fundador del Cártel Jalisco Nueva Generación.
La potencialidad del Cártel de Tepalcatepec
Desde el Centro Nacional de Inteligencia se sabe que la posibilidad de una agresión en masa por parte de “El Abuelo” Farías, no es algo que se pueda tomar a la ligera. Dicha posibilidad se ha tomado como una amenaza real, por el solo hecho de que el Cártel de Tepalcatepec es el mas poderoso de todos los cárteles que operan en Michoacán.
Según datos de la Secretaría de Seguridad Pública, en lo que va de la administración de la presidente Claudia Sheinbaum, en Michoacán se han decomisado mas de 600 artefactos explosivos, de los que el 90 por ciento ha sido incautado en instalaciones o grupos de personas pertenecientes al Cártel del Abuelo Farias.
Al cártel de Tepalcatepec o del Abuelo Farias también se le atribuye, dado su poderío económico, la mayor contratación de sicarios extranjeros. Se estima -según datos de una fuente extraoficial de la Fiscalía General de la Republica- que dentro de esa agrupación se tiene una fuerza de sicarios no mexicanos que supera los 200 elementos, entre hombre y mujeres.
Sumado a lo anterior, el Cártel de Tepalcatepec cuenta con millonarios activos y una cadena de blanqueo de recursos, que incluye finanzas municipales de algunas localidades de Michoacán y hasta de partidos políticos, lo que se logra con la participación del Cártel de Los Cuinis, el banco del narco que se dedica al lavado de dinero de cualquier organización criminal que así lo solicite.
De acuerdo con lo referido al interior del Centro Nacional de Inteligencia, el Cártel del Abuelo Farías, es uno de los mas poderosos en el país, no solo por los altos volúmenes que mantiene en la producción de anfetaminas, sino porque es uno de principales distribuidores, junto con Cártel Jalisco Nueva Generación, de insumos para la producción de fentanilo.
El control que mantiene el Cártel de Tepalcatepec sobre la costa michoacana, incluido el Puerto de Lázaro Cárdenas, le ha dado a la organización criminal de Juan José Farías Álvarez la posibilidad de convertirse en un distribuidor nacional de los precursores químicos necesarios para la elaboración de cualquier droga sintética.
Ese poderío económico y logístico que discretamente maneja el Cártel de Tepalcatepec, queda expuesto en el dispendio que ha hecho en los últimos meses en cuanto a la distribución y utilización de explosivos, siendo esta organización criminal a la que se atribuye el minado de decenas de caminos comunales en Michoacán.
El campo minado en que literalmente se ha convertido el suelo michoacano en los municipios de Coalcomán, Aguililla, Coahuayana, Tepalcatepec, Apatzingán, Tumbiscatío y Aquila, se debe solo a la organización y logística criminal del grupo conocido como Cártel de Tepalcatepec.
Una operación conjunta
Por el riesgo que representa el Cártel de Tepalcatepec, que encarna en forma cierta la clasificación dada por la administración Trump, de que se trata de una organización narcoterrorista, el gobierno de Estados Unidos ha propuesto a la administración de la presidente Sheinbaum una operación conjunta para ir a la detención del narcotraficante Juan José Farias Álvarez.
Hasta donde se sabe, existe reticencia por parte de la presidente Sheinbaum para ceder a la propuesta del gobierno norteamericano, bajo el argumento de que se estaría mancillando la soberanía nacional, lo que resulta muy conveniente para el grupo criminal que sigue operando furtivamente desde algún punto de la zona de Tierra Caliente.
Mientras el gobierno de México se decide a aceptar una operación conjunta para ir a la caza de “El Abuelo” Farías, por el riesgo que representa a la seguridad regional de Estados Unidos, el jefe del Cártel de Tepalcatepec busca expandir la presencia de su grupo criminal hacia la zona de Colima, en donde podría aspirar a tener acceso al control del Puerto de Manzanillo, a fin de mantener la preponderancia comercial en suelo mexicano de los insumos químicos base para la elaboración de drogas sintéticas, incluido el fentanilo.
La expansión que pretende el Cártel de Tepalcatepec, también apunta hacia la zona del puerto de Lázaro Cárdenas, en Michoacán, en donde el fin es también tener acceso a líneas de abasto en Asía para la producción de drogas sintéticas.
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