El espejo frente al Bosco: La memoria fracturada de Andrés Meza

¿La verdad que desgarra o la belleza que miente? Andrés Meza, periodista de los que saben rascar en el fango de la demoscopía y la nota dura, debuta en la ficción no con un susurro, sino con un grito frente al caballete de Jheronimus Bosch.

Gerson Gómez DETONA®

Mi jardín de las delicias no es solo una novela; es un viaje en picada por el retrovisor de Ben Butcher. 

Aquí, el óleo se mezcla con la sangre de los traumas viejos: el padre que pesa, la infancia que se rompió como un cristal barato y ese deseo que despierta para quemarlo todo. 

Meza escribe con una prosa que no pide permiso, desinhibida, como quien cuenta una confesión en una cantina a media luz antes de que cierren.

El protagonista se obsesiona con el Bosco porque el cuadro es, en realidad, un mapa de su propio delirio. 

Entre lo sagrado y lo profano, el autor nos lleva de la mano por Madrid y por los territorios de una conciencia que ya no sabe dónde termina la magia y dónde empieza la locura.

Al final, el lector no solo contempla una obra maestra del Siglo XVI; se topa con su propia cara en un espejo empañado.

Secretos de la condición humana que duelen, pero que brillan. 

Meza ha pasado de contar votos a contar verdades que queman.

Pasen y vean este jardín, pero cuidado: aquí nadie sale limpio.

La invitación está hecha: la presentación editorial será el jueves 26 de febrero a las 19:00 horas en Padre Mier 909 poniente, esquina con Calle Vallarta, C.P. 64000, Monterrey, Nuevo León. Entrada libre. 

Participan Judith Grace GonzálezEloy GarzaPlácido Garza y el autor Andrés Meza

Lectura especial a cargo de Francisco de Luna. 

Una cita para mirarnos, sin filtros, frente al espejo del Bosco.