Por. J. Jesús Lemus
La sobreexplotación de los mantos freáticos a la que contribuye en el municipio de Tlahualilo el Grupo Agroindustrial Lucero, ha llevado a la población, a través del sistema de agua potable local, a buscar en profundidades cada vez mayores el agua necesaria para el abasto, resultando un agua contaminada por arsénico y flúor que al consumirse hace que el metaloide genere severos problemas a la salud.
“El arsénico en el agua es un detonante de enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión, lo que ocasiona que se eleve el índice de mortalidad por estos padecimientos, en donde una de sus principales consecuencias es la amputación de extremidades”, explicó el doctor Uriel Galván Vásquez, médico de la comunidad de Horizonte, quien reconoció como un problema de salud grave el uso de agua profunda contaminada con arsénico.
De acuerdo al doctor Uriel Galván, el consumo de agua con arsénico en la localidad de Horizonte, también ha hecho que se disparen los casos de cáncer, lesiones cutáneas, padecimientos cardiovasculares y algunas de manifestación neurológica, lo que coloca a esta parte de La Laguna como uno de los epicentros nacionales de enfermedades en los adultos mayores.
De los pocos amputados que aún perviven en esta región, Juan Jáquez Muñoz, de 82 años de edad, dio testimonio de cómo fue menguando su salud al consumir agua contaminada durante más de dos décadas; hoy se encuentra amputado de un pierna y sufre problemas de orientación, lo que lo mantiene postrado en su cama, y a veces sujeto a una silla de ruedas.
Juan Jáquez refiere que nunca supo que sus problemas de salud estuvieran relacionados con el consumo de agua. Pero aun así reconoce que el agua en Horizonte, “dejó de estar buena desde hace años; luego de una escasez de más de seis meses, el agua que volvió a llegar a las casas sabía a salado”. Fue a los pocos meses cuando le tuvieron que amputar una de sus piernas, porque se le comenzó a poner morada.
En Horizonte también está el caso de Jose Ángel Contreras de 74 años de edad, que a causa del consumo de agua contaminada con arsénico se agravó su problema de diabetes y sufrió la amputación de una de sus piernas. Los médicos que lo amputaron no le dieron mayor explicación; “sólo me dijeron que mi problema de diabetes se había agravado por un descuido mío”, pero está consciente de que la escasez de agua en la zona se debe a la operación de empresas agroalimentarias, en donde la principal señalada de esta situación es SuKarne.
La empresa que Jesus Vizcarra logró instalarse en Tlahualilo luego de ser literalmente expulsada del municipio de General Escobedo, Nuevo León, donde también comenzaron a aparecer casos de enfermedades por rickettsias, además de ser señalada por los vecinos de las colonias Villas de San Francisco y San Miguel Residencial de ser un verdadero foco de contaminación, generador de infección respiratorias y del tracto intestinal.
La reubicación de la planta SuKarne de General Escobedo fue aceptada por el dueño de la empresa sin objeción, pero no tanto por los reclamos hechos por el grupo de inconformes, sino porque en realidad ya se había agotado el agua a la que el gobierno del presidente Felipe Calderón le había dado acceso irrestricto mediante dos concesiones de explotación de seis pozos de agua, que en suma garantizaban el consumo de más 908 mil metros cúbicos de agua al año.
Este volumen de líquido del que gozó SuKarne, es similar al que utilizó durante dos años la empresa minera Ternium S.A. de C.V. que a través de su subsidiaria Las Encinas mantiene en operación las cinco minas de hierro más importantes del país, las que se encuentran ubicadas en los estados de Jalisco y Michoacán; el mismo gasto también representa casi una quinta parte del agua que se utiliza para el abasto de la población urbana del municipio de Monterrey.
Por eso SuKarne no objetó su retiro del municipio de General Escobedo, buscando para sus operaciones una zona típica de las que han hecho su nicho las empresas trasnacionales grandes consumidoras de agua: poblaciones pobres, para vender el discurso de la generación de empleos, y marginadas, para ofertar desarrollo, a fin de evitar la oposición al uso de los recursos hídricos. Tlahualilo, Durango, cumplió con los requisitos.
Pero a efectos de certeza, hay que señalar que el consumo desmedido de agua que se registra en el estado de Durango, no solo es producto de la operatividad de SuKarne, sino que a ello contribuyen por lo menos medio centenar de empresas que se allí se han asentado, principalmente en la zona de La Laguna, una de las regiones más pobre de la entidad pero con un potencial de agua subterránea considerable, la que no es explotada por los gobiernos locales debido a los costos que representa, y que por lo mismo no se encuentra vedada a la industria.
Corrupción, la Base de la Industria
Así, observamos que solo en el municipio de Gómez Palacio, en donde la escasez de agua es producto de la falta de interés del gobierno local, la mayoría los mantos freáticos están siendo explotados a razón de un gasto promedio anual de 30 millones de metros cúbicos de agua al año, los que serían suficientes para suministrar las necesidades domesticas de una población de 100 mil personas durante tres año. Es decir, con el uso del agua que hacen solo tres de las principales empresas asentadas en esta zona, sería suficiente para garantizar el abasto durante un año de los más de 300 mil habitantes que registra el municipio de Gómez Palacio.
Pero ¿Por qué el uso tan inequitativo del agua en la zona de La Laguna? En la búsqueda de la respuesta surge a flote el tema de la corrupción. No se entiende de otra manera la razón por la que la CNA, no solo aquí sino en todo el país, ha optado por privilegiar las necesidades de agua de la planta industrial frente a las carencias que manifiesta la población.
A la fecha, al no contar con una legislación para ello, no existe claridad en la forma en que se otorgan los permisos de concesión de uso del agua, mucho menos en la razón que beneficia a la planta industrial y se niega la perforación de pozos a los órganos de gobierno municipal encargados del suministro a la población; esta decisión es unipersonal y recae siempre en decisiones de uno o dos funcionarios que nadie conoce cuales fueron sus motivaciones para la entrega de concesiones.
Así, por ejemplo, mientras existen peticiones de perforación de pozos para el abasto de agua a la población en Gómez Palacio, Durango, las que se han tramitado ante la CNA desde hace más de diez años y que no han tenido ninguna respuesta afirmativa, existen casos en donde en menos de tres meses se han resuelto las perforaciones de pozos de agua para abastecer con grandes volúmenes a la industria.
Uno de esos casos es el de la empresa Agropecuaria Campillo S.A. de C.V., la que en el referido municipio ha logrado cinco concesiones que garantizan 900 mil metros cúbicos de agua al año para sus actividades agrícolas, lo que es un volumen de agua muy superior al que emplea la empresa Tubos de Acero de México en sus dos plantas de Veracruz y una en Tabasco, donde en suma utiliza 7 mil 518 metros cúbicos de agua para la fabricación de ductos industriales.
Otras de las empresas beneficiadas con las oscuras políticas de entrega de concesiones de agua en el estado de Durango, son Agropecuaria Estratto S.A. de C.V., Agropecuaria Hermanos Gilio S. de R.L. y Agropecuaria Lula S.P.R. de R.L., la que en suma, con cinco concesiones, extraen anualmente 2 millones 569 mil 544 metros cúbicos del agua, el equivalente al volumen que utiliza la minera canadiense Gold Corp. Inc., en la explotación de la mina de oro ubicada en San Luis Potosí.
Otra de las grandes consumidoras de agua en la zona de La Laguna, es la empresa Bachoco, la que desde el 2003 comenzó a adjudicarte parte de los mantos freáticos que estaban siendo inicialmente explorados por el gobierno municipal para atender la escasez de agua en esa localidad; mientras la CNA había negado en forma sistemática la perforación de pozos al sistema municipal -bajo el argumento de los escasos niveles de los mantos freáticos-, de manera extraña la dependencia federal no tuvo ningún empacho en entregar 12 permisos de explotación a la empresa industrializadora de huevo.
El sistema local de agua potable de Gómez Palacio, entre el 2003 y 2006, presentó solicitudes a la CNA para perforar tres pozos para extraer 8 mil metros cúbicos de agua al año, lo que fue negado bajo el argumento federal de que los mantos no contaban con dicho volumen de extracción, a menos de que las reservas de agua se agotaran en tres años, sin embargo, la CNA dejando de lado los argumentos de bajas reservas de agua, otorgó a Bachoco 12 permisos de perforación para extraer 589 mil 561 metros cúbicos de agua en los mismos sitios en donde había argumentado al gobierno local el abatimiento de los mantos freáticos.
El otorgamiento desmedido de los recursos hídricos por parte de la federación a la empresa Bachoco, hizo que la productividad de esa firma creciera en forma considerable, no solo a nivel nacional sino también en el ámbito internacional, haciendo posible la adquisición de otras empresas como la Perla Pet Food, dedicada a la elaboración de alimentos para perros y gatos bajo las marcas Can Pro, Choice Nutrition y Cat Catrina, así como la Ibertville Quality Foods.
