Por. J. Jesús Lemus
El cártel de Los Chapos, el de los hijos de Joaquín Guzmán Loera, podría estar llegando a fin. Fuentes de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos han señalado que sí existen negociación de entrega voluntaria de Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar a autoridades de Estados Unidos.
Las negociaciones se podrían haber iniciado desde finales del 2025, cuando el propio Ovidio Guzmán fue puente de negociaciones para iniciar un contacto con ese fin, entre agentes de la DEA y Jesús Alfredo e Iván Archivaldo Guzmánb Salazar.
Datos proporcionados desde el interior de la DEA, refieren que Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar han establecido canales de comunicación con el Departamento de Justicia de los Estados Unidos y la DEA. Estos contactos, que se habrían mantenido de manera discreta durante aproximadamente un año, buscan pactar una entrega voluntaria bajo condiciones específicas.
La decisión de los líderes de la facción de “Los Chapitos” no es aislada, sino producto de una presión multifactorial, en donde el que más ha insistido en ello es justamente el propio Ovidio Guzmán López, quien -en calidad de testigo protegido- pretende la mejor posición para sus hermanos, al igual que para su padre, el Capo Joaquín Guzmán Loera, El Chapo.
Entre las razones que pudieron haber empujado a esta negociación, destaca el hecho de que Iván y Jesús Alfredo están monitoreando de cerca los procesos de Ovidio y Joaquín Guzmán López. Se sabe que Ovidio tiene programada su sentencia para el 27 de julio de 2026, mientras que Joaquín tiene una audiencia clave el 2 de junio. El resultado de estas sentencias y el trato recibido determinarán el paso final de los hermanos mayores.
Tras la captura/entrega de Ismael “El Mayo” Zambada en julio de 2024, la ruptura interna ha debilitado la estructura operativa de “Los Chapitos”. El desgaste por el conflicto armado contra la facción de “Los Mayos” ha mermado sus territorios y recursos económicos.
Los cargos que Los Chapos enfrentan en Estados Unidos incluyen narcoterrorismo, tráfico masivo de fentanilo, lavado de dinero y posesión de armas de alto calibre. Ante la imposibilidad de sostener una guerra permanente contra el Estado y sus rivales, la “salida judicial” en Estados Unidos comienza a verse como la opción de supervivencia.
Fuentes cercanas al proceso indican que la negociación se centra en tres pilares: Seguridad Personal y Familiar, en donde se buscan garantías de protección dentro del sistema penitenciario estadounidense para evitar represalias de grupos rivales.
También se busca acuerdos de culpabilidad que eviten la cadena perpetua, para salvar el destino de su padre, a cambio de información estratégica sobre rutas, precursores de fentanilo y redes de protección política.
Y están buscando la posibilidad de conservar una fracción de sus activos para el sustento de sus familias, un punto siempre ríspido en las negociaciones con el gobierno estadounidense.
De concretarse la entrega, el Cártel de Sinaloa enfrentaría su transformación más radical en décadas. Esto podría generar una posible fragmentación de las células leales a “Los Chapitos” en el noroeste de México.
También decantará en el fortalecimiento del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) o de facciones remanentes de “Los Mayos”, y en posibles nuevas acusaciones contra funcionarios y políticos mexicanos, derivado de la información que los hermanos podrían aportar como testigos cooperantes.
El abogado de la familia, Jeffrey Lichtman, ha mantenido una postura de reserva, pero el flujo de información desde Washington sugiere que el cerco está prácticamente cerrado. No se trata de si se entregarán, sino de cuándo y bajo qué términos.
