El calor y la lluvia cedieron ante el dolor que miles de madres buscadoras y familiares manifestaron este domingo. Como si la desgracia fuera tan grande para detener las lluvias y, al mismo tiempo, cubrir el sol ardiente del mediodía, el micrófono abierto permitió que prensa, acompañantes y otras madres buscadoras de diferentes partes del país cobijaran el dolor que las ponentes externaron en un día que no es considerado motivo de celebración para cerca de 130 mil madres, quienes no se reunieron este 10 de mayo para una comida familiar, como el grueso de la población, sino para exigir la atención del Estado en la XIV Marcha de la Dignidad Nacional, llevada a cabo en Ciudad de México (CDMX).
La cita fue a las 9 de la mañana en el Monumento a la Madre, donde colectivos y familias de estados como Sinaloa, Sonora, Tabasco, Tamaulipas, Chihuahua, Guerrero, Nuevo León y CDMX se congregaron para dar inicio a la marcha, que cumple 14 años de realizarse y nació en 2011, cuando las consecuencias de la narcoguerra iniciada por Felipe Calderón ya permeaban el país.

La razón para realizar la marcha no ha cambiado: sigue siendo un grito de denuncia contra las instituciones del Estado mexicano, su omisión y la falta de interés en los casos de desaparecidos, que durante ya cuatro sexenios se han encontrado con gobiernos indiferentes, indolentes y distantes, cuya negligencia es evidencia de la colusión que decenas de instituciones tienen con el crimen organizado, lo que ha provocado un problema sistemático y generalizado de desapariciones en México, hecho documentado por la Organización de las Naciones Unidas.

Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto, Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum han perpetuado el dolor que embarga los corazones de estas madres. Los cuatro presidentes han tenido el poder para responder las dudas de las buscadoras; sin embargo, prefieren enterrar —literalmente— el problema que evidencia la ineficiencia de su trabajo en el Ejecutivo.
Aunque no es exclusivo del Poder Ejecutivo, después de llegar al Ángel de la Independencia, las madres buscadoras evidenciaron, a través del micrófono abierto, que también poseen culpa el Legislativo y las fiscalías estatales y federal: el primero, por su falta de compromiso en legislar a favor de los desaparecidos y de las personas buscadoras; las segundas, por la falta de actuación, la pérdida de la confianza —si es que la tuvieron en algún momento— y la falta de eficiencia, empatía y acompañamiento.

Los testimonios son varios y embarran a los ministerios públicos, quienes se encargan, en primera instancia, de intentar detener la denuncia, convirtiéndose únicamente en un obstáculo para la búsqueda y, cuando no ocurre de esta forma, tampoco existen resultados, pues las carpetas de investigación están totalmente hechas con pruebas que los padres, familiares y amigos aportan a la investigación y no derivadas del trabajo de las fiscalías, por lo que únicamente funcionan como almacenes, mientras las madres y los seres queridos son quienes trepan y rascan la tierra con los pocos medios que poseen.
En el mitin del Ángel de la Independencia, las madres señalaron que la desaparición forzada en México ha ocurrido durante las últimas 16 copas mundiales de futbol realizadas por la FIFA, en referencia al Mundial próximo a realizarse en CDMX, Jalisco y Nuevo León. Indicaron que este aparenta ser el único lenguaje e interés que entiende el gobierno de Claudia Sheinbaum y de los estados, quienes han centrado su total atención en la organización de la llamada “fiesta del futbol”, aunque en el país no se vayan a jugar ni 10 partidos.

A tal grado ha llegado la indolencia de la administración Sheinbaum, que la familia de Josué Ricardo Mendoza Martínez llevó un cartel tamaño real de un integrante de la banda de k-pop BTS, donde solicitan que la presidenta le abra la puerta a su familia y a la de los más de 130 mil desaparecidos, tal como hizo con el grupo coreano. Además, el cartel del cantante sirvió para recordar la velocidad con la que Claudia Sheinbaum atendió la denuncia de las fans del grupo contra la boletera Ticketmaster, mientras que en repetidas ocasiones se ha negado a hablar de las desapariciones —mucho menos atenderlas— y, cuando ha tocado el tema, solo es para recortar las cifras y asegurar que muchas ausencias son “voluntarias”.

“Más de 133 mil víctimas desaparecidas y Claudia volvió a rasurar las cifras, como lo hizo el expresidente López Obrador”, fueron las palabras de la mamá de Jhonatan Guadalupe Romero Gil, desaparecido a manos de la Policía Municipal de Acapulco, Guerrero, el 5 de diciembre de 2018, cuando se dirigía a un partido de futbol. Desde ese estado viene su madre, exigiendo justicia y la atención de las autoridades, pues el gobierno aparenta haber olvidado su caso, aunque la ONU haya emitido una Acción Urgente de búsqueda, poco le ha importado.

Socorro Gil, madre de Jhonatan, denunció que a la indiferencia institucional se suman los riesgos a los que se ven expuestos los familiares buscadores, sobre todo, aunque no exclusivamente, cuando realizan trabajo de campo: “El ayuntamiento de Guerrero jamás se ha tomado la molestia de dar seguridad a las buscadoras”.
Ante la afirmación que en repetidas ocasiones han hecho Sheinbaum y funcionarios de su administración, como Marcela Figueroa Franco, titular del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), donde aseguran que la desaparición forzada no es un fenómeno que ocurra en el país, Socorro Gil señaló: “¿Qué hacemos aquí si no hubiera desapariciones?”.
La desaparición forzada queda en evidencia con el caso de Jhonatan, pues fue la Fiscalía de Guerrero la que “extravió” las pruebas de su detención a manos de agentes municipales, cubriendo la espalda a los agentes que representan al Estado en su labor como servidores públicos. Algo que corresponde con lo señalado por colectivos como Guerreros Buscadores de Jalisco en el caso del Rancho Izaguirre, donde se reclutaba por la fuerza a personas con el apoyo de elementos de la Policía de Teuchitlán.

Doña Socorro cerró su intervención con una sentencia que retumbó en la glorieta del Ángel de la Independencia: “Si no hay justicia para el pueblo, que no haya paz para el gobierno”, seguida de consignas que señalaron las ausencias, gritos de dolor y rabia con sed de justicia, aquella prometida en campañas políticas, pero cuya ausencia solo muestra la falta de moral y ética de todos los partidos que han ostentado el poder.
Uno de los familiares de Carlos Eduardo Monroy Velázquez —desaparecido el 19 de marzo de 2022 en Piedras Negras, Coahuila— y miembro del Colectivo Visibilizando a los Desaparecidos A. C. se vistió como therian, aquel supuesto grupo de jóvenes que causó revuelo en redes sociales y que se convirtió en uno de los temas que tocó la presidenta Claudia Sheinbaum mucho antes que hablar de las desapariciones. El performance era claro: exigir la misma atención para las familias, colectivos y madres buscadoras.

Sobre ese camino se desarrollaron muchas de las denuncias. Entre BTS, therians y referencias al futbol, una de las más dolorosas fue el desgarrador grito al micrófono de una madre que señaló el motivo de la XIV Marcha de la Dignidad Nacional: “Para que no solo la pelota, sino también nuestros hijos e hijas vuelvan a casa”, en referencia a la frase publicitaria utilizada por el gobierno en torno al Mundial de Futbol: “La pelota vuelve a casa”.
Aunque para muchas madres el 10 de mayo no es un día de celebración, el padre buscador Gustavo Hernández señaló durante su participación en el micrófono que ocurre lo contrario. Afirmó que “aún hay mucho que celebrar, porque ellos [sus hijos desaparecidos] aún están en sus corazones”.

Abraham Hernández del Razo está por cumplir “dos años de no abrazar a su mamá”, señaló don Gustavo sobre su hijo, desaparecido en Nuevo León el 14 de mayo de 2024. Su padre es recordado por un video donde sostiene una reunión con la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, y donde, entre llanto, le pide “aunque sea un huesito” de su hijo.
Otra de las peticiones que hace Gustavo Hernández al gobierno gira en torno a la protección de las madres buscadoras: “Que se reconozca y proteja a las madres buscadoras desde la legalidad”, esto a raíz de que hace unos días el gobierno mexicano señaló que no se incluiría la denominación “madre buscadora” en la Ley para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, como lo solicitó la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
Denunció que durante la última década más de 40 madres buscadoras han sido desaparecidas y asesinadas. Los colectivos y activistas construyeron una ofrenda en las escaleras del Ángel de la Independencia, donde colocaron sus fotografías acompañadas del mensaje: “Que la búsqueda no sea una sentencia de muerte. Que ninguna madre sea asesinada por buscar. ¡¡Hasta Encontrarles!!”.

Silvia de la Cruz, quien vino desde Perú, dio un testimonio que evidenció el nivel de gravedad del problema de las desapariciones en México, pues su hijo, Jeancarlo Román de la Cruz, desapareció en Coahuila cuando intentaba cruzar la frontera con Estados Unidos el 11 de abril de 2021. Señaló que, al llegar al país, no conocía a nadie, pero que los colectivos buscadores la cobijaron y la han apoyado durante su lucha. Sin embargo, denunció la falta de atención que los ministerios públicos tienen con los casos de desaparecidos, especialmente la encargada del caso de Jeancarlo.
A la marcha asistió la familia de Karen Mariel Juárez Romero, estudiante de enfermería del Instituto Politécnico Nacional (IPN), quien perdió la vida el 20 de febrero pasado, cuando fue arrojada de un vehículo en movimiento por su novio.

Debido a las lesiones que sufrió la joven, sus piernas tuvieron que ser amputadas y, tras 12 días de convalecencia, falleció, mientras la fiscalía capitalina intentó hacer pasar el hecho como un accidente, contrario a lo afirmado por el personal médico que atendió a Karen Mariel, quien pudo declarar que el sujeto con el que viajaba comenzó a golpearla y terminó arrojándola del vehículo mientras circulaban por Circuito Interior, cerca de Insurgentes Norte.

De acuerdo con Claudia Romero, madre de Karen, tiene una reunión próxima con la Fiscalía General de Justicia de la CDMX y la Comisión de Derechos Humanos capitalina. Exige una investigación imparcial, real y sin omisiones; que se revisen las cámaras del C5; que se realicen todos los peritajes necesarios, y que cese la revictimización de su hija.
La marcha concluyó con una “cascarita” para conmemorar a las personas desaparecidas en el país, bajo el lema “mete un gol por los desaparecidos”, mientras músicos entonaban canciones de protesta y los colectivos repartían tostadas y comida a familias buscadoras y asistentes para sobrellevar un día que no es de fiesta para todas las madres de México.
