La descomposición de Morena y la complicidad de Claudia
Rocha Moya, con Sinaloa convertido en campo de batalla del narcotráfico, sigue en su puesto como si nada, protegido por la sombra larga y ominosa de AMLO y Claudia Sheinbaum. Es una bofetada a la ciudadanía que, cansada de contar muertos y atentados, clama por justicia y seguridad. La situación llegó a tal extremo que incluso las familias en luto se ven forzadas a marchar por las calles de Culiacán, desafiando el miedo. Pero, ¿qué hace el gobernador? Nada. Prefiere mantener su trono de complicidades y silencio
