Por genocidio y otros crímenes de lesa humanidad
Por. Sofía Pacheco
Cuando la soberbia no nos permite reconocer, crecer y disciplinarnos ante las consecuencias legales, nos puede llevar a los lugares más oscuros e insospechados. Y no solo me refiero a espacios morales o mentales paridos de una introspección limitada o inexistente, como la soledad o el vacío existencial. Me refiero a espacios enloquecedores como una prisión de máxima seguridad precedida por el juicio lapidario del escarnio público.
Francisco García Cabeza de Vaca el exgobernador panista de Tamaulipas justo está parado en ese hormiguero, y esta vez no podrá alegar ser víctima de persecución política sin bases, hueca, estéril. De ninguna manera.
Si bien es cierto que la cuatroTe inició esa cacería con el pie izquierdo, logrando únicamente la burla del ganadero y político Reynosense, también es verdad que reestructuraron su estrategia y ahora se lanzan contra Francisco García Cabeza de Vaca con una camisa de fuerza, hecha y ajustada al hombre de 1.85 de estatura, medida centímetro a centímetros y reforzada con acuerdos sacrosantos de convenios internacionales inviolables.
Francisco García Cabeza de Vaca en pleno uso de funciones gubernamentales decretó la elaboración del grupo de sicarios con charola denominado Centro de Análisis, Inteligencia y Estudios de Tamaulipas, CAIET y después de mil denuncias civiles por abuso les rebautizó como GOPES, fue Francisco quien instruyó con una política operativa severa a su grupo de matones y hasta trajo al hombre que limpió New York de las mafias italianas, nada más que lo hizo en un país donde el uso letal de armas de fuego tiene una legislación diferente, tan laxa que hasta un ciudadano común puede acceder a neutralizar a su agresor invasor.
En México eso constituye un delito, si no se desarrolla en un encuadre jurídico perfecto, y definitivamente no incluye a ninguna corporación policiaca civil, es decir ajena a la milicia ya que estos son los únicos uniformados con permiso legítimo de matar.
El CAIET empezó a neutralizar de forma discrecional a las cabezas de los narcoterroristas en diversos puntos del estado, logrando el control de la incidencia delictiva en la zona cañera con el abatimiento de Pancho Carreón y en Reynosa con el bandido en jefe correspondiente.
Pero Nuevo Laredo y la zona Ribereña no sería tan fácil de someter.
Déjeme llevarlo allá mismo, a la ciudad fronteriza de Nuevo Laredo, en septiembre de 2019, donde las sesudas labores “policiacas” del CAIET les permitían levantar hombres y mujeres viciosos y sin mediar requerimientos judiciales, a golpes, violaciones, desapariciones y torturas, extraían información de sus “objetivos“. Eso, mi estimado lector constituye delitos de “LESA HUMANIDAD“
En este caso en particular de Nuevo Laredo, luego del secuestro de varios viciosos incluso mujeres, los perros de caza del belicoso ex Gobernador de Tamaulipas, torturaron y levantaron personas para corromper, y obligarlos a revelar el paradero de sus objetivos.
Recuerdo el llanto y el grito de una joven mujer que alegaba haber sido torturada y obligada a “poner” a su propio padre el cual apareció asesinado vestido con un equipo táctico apócrifo, con las botas colocadas al revés, y un montón de indicios que sugieren la manipulación brutal de la escena del crimen.
Fueron 8 cuerpos en ese incidente, 8 personas de muy escasos recursos que, si bien posiblemente algunos eran criminales, nunca hubo un tiroteo con el grupo de ataque de García Cabeza de Vaca como la autoridad alegó, eso fue una ejecución de estado en la locura que traían por asesinar al Huevo Treviño, líder del Cártel del Noreste quien finalmente se entregó al gobierno Norteamericano.
Ahora venga conmigo al 23 de enero de 2021, después del escándalo por la gravedad y brutalidad policial y sin ningún recato protocolario o límite, un buen día el grupo de asesinos con charola siguió a un camión repleto de hombres y algunas mujeres, concediendo el beneficio de la duda, el grupo encabezado por Arturo Rodríguez les marcó un alto que ignoraron, por lo que procedieron a rafaguearlos indistintamente, con una saña inaudita.
Infortunadamente se dieron cuenta que el grupo de 19 personas no eran sicarios, vaya ni rateros de poca monta, no estaban armados ni poseían drogas para tráfico.
La dantesca escena de 19 personas desangrándose unas muertas y otras aún con vida, la interpretaban INMIGRANTES guatemaltecos que buscaban llegar al Río Bravo.
El criminal error no paró ahí, al ver qué aun había personas con vida los policías que parió directamente el entonces gobernador, con permiso de actuar fuera de algún ordenamiento protocolario, decidió borrar evidencias y en esa brecha oscura, sola, colindante con el pueblo de Arcabuz entre Reynosa y Camargo, los policías rosearon a las 19 personas algunas vivas con yogas de combustible y simplemente les prendieron fuego, los incineraron.
La pira humana con sus olores a carne y grasa quemadas alertaron a los escasos vecinos que se dieron cuenta de los hechos,
Trataron de procesar la escena del crimen con los de casa, pero no lo lograron porque la Fiscalía General de la República intervino y tomó el control de las investigaciones.
Hubo detenidos, los mismos policías incendiarios empezaron a culparse de cargar las yogas de combustible y ejecutar con fuego vivo a estas personas que solo querían llegar a Estados Unidos en busca de trabajo.
Estos policías detenidos se acogieron al principio de oportunidad, que no es otra cosa que el programa de testigos protegidos y es por ello por lo que estoy en la posibilidad de relatarle a usted uno de los muchos gravísimos hechos donde el abuso de autoridad de este grupo policiaco especial del gobernador Cabeza de Vaca continuó, “limpiando” a los violentos, pero también a personas inocentes.
El otro caso-documento que sirve de respaldo a la severísima acusación promovida por la periodista Martha Oliva contra el ex Gobernador, es el caso de un ingeniero de Río Bravo que se dirigía a su trabajo en una planta industrial, el grupo de la muerte se topó con él y lo confundieron con un objetivo a pesar de que el joven ingeniero viajaba solo y no tenía consigo ni una resortera mohosa para desatar violencia, recibió en su humanidad más de 200 tiros de las armas compradas con los impuestos de los Tamaulipecos por órdenes de Francisco García Cabeza de Vaca.
Consulté con un jurisprudente experto en Crímenes de Lesa Humanidad y me habló de tratados importantes completamente violados, en los que Francisco García Cabeza de Vaca incurre sin tocar baranda.
Fíjese usted el libre sentido de asesinato que estos desalmados tenían que le contaré brevemente un incidente no documentado para la legalidad del caso que nos ocupa, era plena pandemia y una familia que vivía al fondo del ejido “El Charco” cerca de Reynosa, acudió a una boda o fiesta familiar en una camioneta, al regreso se toparon con los agentes de la muerte quienes sin decir agua va, los rafaguearon. Murieron niños, adultos y hasta el perro de la familia resultó baleado.
Ojalá ese caso lo integren a la carpeta de investigación en curso porque es importante que la ley deje caer todo su peso en quienes resulten responsables y si le toca a Francisco García Cabeza de Vaca, pues le toca.
Es evidente que debió desde el primer minuto parar las masacres de su grupo de la muerte, pero no lo hizo, su conducta genocida está a punto de conseguir la ficha roja de extradición para que el FBI lo traiga a México a responder por cada crimen, por cada familia ofendida.
19 Indocumentados quemados vivos, 8 escenas del crimen mal montadas y tú simplemente los dejaste seguir operando, esta actitud encuadra perfectamente el Artículo 28 de la Corte de Roma que básicamente resumen tu conducta :
El artículo 28 establece que “el mando no exime de responsabilidad, sino que conlleva la obligación de controlar y sancionar las acciones de los subordinados.”
¿Lo sabes verdad Francisco? Y encima mañana participas en la cumbre antichaira contra el terrorismo en Washington.
Te cortarán la cabeza de tanto asomarla, tienen elementos y ahora hay una actora política que hará valer cada oportunidad jurídica para que tu estancia en una cárcel de máxima seguridad sea una realidad.
En efecto es un encuadre político, nada más que este si tiene bases jurídicas y un montón de muertos reclamando justicia.
Nos leemos la próxima vez
