Redacción/La Opinión de México
Tamaulipas.- Los casos de corrupción que permean la vida pública de México, que están siendo observados desde Estados Unidos con la intención de judicializarlos, no solo radican en la élite del gobierno federal. También en la cúpula municipal se han gestado casos que en breve serán reclamados por la justicia norteamericana.
Para decirlo en palabras llanas, también hay casos de presidentes municipales de México que están siendo analizados por la Fiscalía de Estados Unidos, a fin de solicitar sus detenciones urgentes con fines de extradición, ya sea por eventos de crimen organizado o por acciones desde dentro de los cárteles de las drogas.
El caso más importante que actualmente se analiza en el seno de la Fiscalía de Estados Unidos, en contra de un presidente municipal, es el que se está construyendo en contra del morenista Erasmo González Robledo, el presidente municipal de Ciudad Madero, Tamaulipas.
Este funcionario municipal, que navega en aguas mansas con un bajo perfil, es uno de los políticos más activos dentro de la red de huachicol, dentro del entramado que desde la Secretaría de Gobernación encabezó el hoy senador de la república, Adán Augusto López Hernández.
De acuerdo con el contenido de una de las líneas de investigación que se plasman dentro de la causa criminal, que, por afectación de más de 3 mil millones de dólares a la hacienda norteamericana, abrió la representación de las Fiscalía de Estados Unidos en Texas, Erasmo González sería la cabeza operativa del Cártel del Huachicol, en el estado de Tamaulipas.
Según apunta la investigación de la Fiscalía de Estados Unidos, Erasmo González Robledo, aun en su calidad de diputado federal, habría conectado con Sergio Carmona Angulo, a través de Olga Sosa Ruiz, entonces una de las personas más cercanas al líder criminal, solo para ofrecer el acercamiento con una red de empresarios dispuestos al lavado de dinero.
Erasmo González, en su calidad de calidad de diputado federal, según refiere la investigación, fue el que acercó al Rey del Huachicol Sergio Carmona al empresario Roberto Blanco Cantú, el que sería conocido como El Señor de los Buques, por su facilidad para acceder a la contratación de buques de carga para el traslado de combustible desde México a Estados Unidos y viceversa.
De acuerdo con los indicios con los que cuenta la justicia norteamericana, una vez que se dio el acercamiento entre el hoy presidente municipal de Ciudad Madero, Tamaulipas, Erasmo González, y el Rey del Huachicol, Sergio Carmona Angulo, para dar cabida en el jugoso negocio de tráfico de combustible robado a El Señor de los Buques, Roberto Blanco Cantú, fue cuando se puso en marcha la operación de desfalco más grande de la historia contra la hacienda norteamericana.
Se estima que la acción concertada entre el alcalde Erasmo González, Sergio Carmona y Roberto Blanco Cantú, hizo que el gobierno de Estados Unidos dejara de ingresar a sus arcas, más de 3 mil millones de dólares, a causa de la evasión de impuestos que generó el trasiego de combustible robado, que salía desde Veracruz y Tamaulipas, con destino a Texas, y luego se devolvía a México, a través de la frontera de Piedras Negras.
CON EL VISTO OFICIAL
Según se puede leer en el avance de la investigación de la Fiscalía de Estados Unidos, el papel del alcalde Erasmo González fue preponderante para posibilitar el delito de evasión fiscal en contra de la hacienda de Estados Unidos, dado que el munícipe, ideó la forma de declarar como “aceite de desecho” todo el petróleo crudo que pasaba por las aduanas de Estados Unidos, a fin de que no se pagaran los impuestos correspondientes.
Con el respaldo del gobierno federal, y el visto bueno de Adán Augusto López Hernández, entonces secretario de Gobernación, la red de empresarios que fue Armando Erasmo González, comenzaron a extraer millonarias cantidades en litros de petróleo crudo desde las plantas petroleras de Minatitlán y Altamira.
La red de empresarios que, mediante pipas y a veces carrotanques, comenzaron a extraer millones de barriles de petróleo crudo, para llevarlo en buques a Texas, refinarlo y luego devolverlo a México, ya convertido en cualquiera del combustible de fácil comercialización, estaba encabezada por Roberto Blanco Cantú.
En dicha red también estaban involucrados los empresarios José Isabel Murgía, Osvel Tudón Rojas, Eduardo de los Ángeles Rosales, Ramiro Rocha Alvarado, Ricardo Ayón Rodríguez, Hernán Guillermo Fernández Morán, Anual González Hanadl, José Ramírez Guajardo, José René Tijerina Mendoza, Gustavo de Jesús Guillén Chávez y Héctor Manuel Portales Avila.
Los transportes de todos estos empresarios eran cuidado y recomendados, en una red aduanal corrupta, por el agente aduanal Benito Abad Pérez Escalante, el mismo que también conectaba con agentes aduanales corruptos de Estados Unidos, a fin de que no se hicieran las revisiones debidas a los buques cargados de petróleo crudo, desde México a Estados Unidos, y con combustible derivado de petróleo, desde Estados Unidos a México.
En todo este entramado jugó un papel especial Osvel Tudón Rojas, empresario que actuaba como coordinador de las acciones que dictaba el hoy alcalde de Ciudad Madero, Erasmo González Ribledo.
EL MODUS OPERANDI
El desfalco fiscal causado a la hacienda de Estados Unidos, por las operaciones de la red de huachicol, se estima en más de 3 mil millones de dólares, mientras que el boquete hecho a las finanzas de la Secretaría de Hacienda en México, ascienden a más de 600 mil millones de pesos cada año.
La operación de la red de huachicol no era discreta. Por esa razón se duda de que nadie desde lo más alto de la federación no se haya dado cuenta del robo que estaba pasando. Todo comenzaba con la extracción de millones de litros de petróleo crudo de las refinerías de Minatitlán y Altamira.
Los millones de petróleo se cargaban a buquetanques que se rentaban en empresas mundiales, mediante empresas fachadas con actividades aparentes. Después, ese combustible era disimulado en las aduanas mexicanas y norteamericanas y se llevaba el petróleo a refinar.
Una vez que el petróleo se refinaba en las inmediaciones de Texas, entonces se cargaban carrotanques con diésel, gasolinas, turbosina y gas. Todos esos combustibles ingresaban a México, por la frontera de Piedras Negras, y otra vez no se declaraba su verdadero valor para evadir el pago fiscal, tanto a la aduana norteamericana, como a la mexicana.
Ya en México, el tren con carrotanques por Coahuila, o los buques por el Golfo de México, comenzaron a distribuir el combustible mediante una red de 550 gasolineras y 25 empresas fantasmas. Una parte de esa red de distribución era controlada desde Ciudad Madero, en donde un grupo de personas al servicio del alcalde Erasmo González, llevaban las cuentas exactas de cuánto se vendía y cuánto dinero se tenía que lavar.

