Jornada de 40 horas; Sheinbaum obstaculiza conquista laboral

Por: Nora Villegas

Para garantizar el derecho laboral a una jornada de trabajo de 40 horas a la semana, el gobierno mexicano tiene que consensuar con los empresarios, líderes sindicales, personal académico y organizaciones civiles, si se puede o no otorgar; si afecta o no ciertos intereses y aparte de pedirles permiso, la presidenta Sheinbaum prometió que el derecho ganado por los mexicanos, porque, dicho sea de paso, no es una conquista ni de ella, ni de su partido, sería de forma gradual.

El pasado 23 de febrero, las Comisiones Unidas de Puntos Constitucionales y de Trabajo y Previsión Social aprobaron con 61 votos el dictamen a la minuta que reforma y adiciona las fracciones IV y XI del apartado A del artículo 123 de la Constitución Política, en materia de reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas. Esta minuta deriva de una iniciativa presentada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo a la Cámara de Diputados para que ellos la aprueben.

La minuta destaca que la jornada laboral será de cuarenta horas semanales por cada seis días de trabajo, es decir que, las personas trabajadoras deberán disfrutar por lo menos de un día de descanso con goce de salario íntegro y en caso de que el trabajador labore más horas, éstas se pagarán al cien por ciento más de lo fijado para las horas ordinarias.

Lo curioso es que Sheinbaum Pardo puntualizó que esta Ley se empezará a aplicar de manera gradual entre el 2027 y el 2030 y que la reducción de la jornada laboral no implicará la reducción de sueldos, salarios y prestaciones de los trabajadores, lo que significa que en México los empleadores siguen pagando por el tiempo que permanece un trabajador en su lugar y no por lo productivo que sea.

La reducción de la jornada laboral es un derecho conquistado por los trabajadores, pero solo para aquellos que estén sujetos a un contrato de trabajo, lo que deja desprotegidos a aquellos trabajadores que oferten servicios profesionales, trabajan por honorarios, freelance, etcétera. Lo que también propicia que las empresas aumenten la oferta laboral sin prestaciones, en condiciones precarias y otras muchas formas de contratar empleados que les han servido a los empleadores; desde evadir el pago de impuestos, hasta el esquema de subcontratación que viola cualquier derecho laboral en el que se piense.

El hecho de que, mediante una iniciativa de ley timorata y a gusto de los empresarios, la presidenta de México no proponga mecanismos de protección al trabajador y al empleador, se trata entonces de un maquillaje, de atole con el dedo, que ni siquiera se atreve a reducir la semana laboral de seis a cinco días laborales por dos de descanso.
Ningún partido se atreve a defender realmente a los trabajadores, llaman “discurso de izquierda” a la retórica gubernamental de defensa de la reducción de la jornada laboral, pero sabemos todos que se trata de una estrategia propagandística a gusto de todos, menos de los trabajadores.

Los diputados del Partido Acción Nacional (PAN) velan por la reforma, siempre y cuando vaya acompañada de estímulos y créditos fiscales para los empleadores, esquemas de flexibilidad laboral sin generación de horas extra y con certificación anual.

El Partido Verde Ecologista de México (PVEM) propone al menos, que la reducción de la jornada se acompañe de mecanismos de fortalecimiento a la inspección laboral con sanciones efectivas contra la simulación.

El PRI con tal de llevarle la contraria a Morena, vitorea frases revolucionarias como la que dio el diputado Carlos Eduardo Gutiérrez Mancilla, durante su turno en la cuarta ronda de la sesión de la Cámara en donde muy romántico gritó “Nosotros no gobernamos para los grandes empresarios ni para los cooperativos, sino para el hombre y la mujer que sostienen al país con sus manos. Estamos defendiendo con todo a las y a los trabajadores. Un derecho que se difiere es un derecho que se niega” (¡aaayy jijo!)

En lo que sí, todos estamos de acuerdo y en contra de la Ley timorata que pretende el gobierno del segundo piso de la Cuarta Transformación, es la jornada laboral debe de ser de 40 horas con días de descanso. Si los diputados aprueban eso, al menos ganamos un poquito los trabajadores de este país.