Vender la idea de que los programas sociales nacieron con la 4T es propaganda, no historia.
En México, los gobiernos de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto ya operaban programas de apoyo social a gran escala. La diferencia no es que antes “no existieran”, sino cómo se diseñaban, a quién llegaban, qué se exigía a cambio y qué tanto se usaban políticamente.
Con Vicente Fox (2000-2006) siguieron y se ampliaron programas como Oportunidades —que venía de Progresa y cambió de nombre en 2002— y además se creó el Seguro Popular en 2003 para incorporar gradualmente a población sin seguridad social. También impulsó estrategias de desarrollo local como Microrregiones/Contigo.
Con Felipe Calderón (2006-2012) continuó Oportunidades, siguió operando Seguro Popular y aparecieron programas como 70 y Más para adultos mayores y Estancias Infantiles para Apoyar a madres trabajadoras, que buscaban aliviar gasto familiar y facilitar que ambos padres pudieran trabajar.
Con Enrique Peña Nieto (2012-2018) Oportunidades evolucionó a PROSPERA en 2014, con la idea oficial de articular educación, salud, alimentación, inclusión financiera y productiva. En ese sexenio también operaron programas como Seguro de Vida para Jefas de Familia, además de mantenerse Estancias Infantiles y otros subsidios sociales.
Entonces no: los apoyos sociales no comenzaron con López Obrador. Lo que sí cambió fue la narrativa, la centralización política del tema y la forma de venderlos como si fueran un invento nuevo.
La discusión seria no es si debe haber apoyos.
La discusión seria es esta:
¿Los programas sociales están sacando a la gente de la pobreza de manera sostenible, o solo están administrando la pobreza con dinero público?
Porque una cosa es dar alivio temporal.
Y otra muy distinta es construir movilidad social real con educación, salud de calidad, inversión y empleo formal.
No hay que tragarse el cuento completo:
Fox, Calderón y Peña también tuvieron programas sociales. Morena no inventó el asistencialismo; lo convirtió en bandera permanente.
