Por. J. Jesús Lemus
La publicidad oficial dice que el Tren Maya “generará empleos, detonará la economía de la región y desarrollará infraestructura con servicios básicos, para mejorar la calidad de vida de los habitantes”. Puede que sí. Pero hay otro factor en el que incidirá el del Tren Maya, el que no se ha abordado desde la visión oficial:
Con la puesta en operación del Tren Maya, que además de beneficiar a la industria extractiva del sureste mexicano, también se modifica la ruta del flujo migrante que va desde Centroamérica con destino Estados Unidos, convirtiéndose en una nueva posibilidad de transporte gratuito para miles de personas que ingresan por la frontera con Guatemala con destino a la frontera norte de México.
Esa posibilidad ya es una realidad vista por algunos estudiosos y activistas de la migración en la zona sur del país, quienes consideran que con la puesta en operación del Tren Maya, el nuevo centro de recepción del flujo migrante del sur es la localidad de Tenosique, Tabasco, el que podría desplazar a Tapachula y Comitán, Chiapas, que actualmente son las dos principales ciudades receptoras de migrantes.
De acuerdo al sociólogo Pablo Guízar, de la Universidad Autónoma de Chiapas, con la puesta en operación del Tren Maya, “el flujo migrante de Centroamérica comenzó a concentrarse en el área de Tenosique, Tabasco, por el solo hecho de que la frontera con Guatemala se ubica a menos 60 kilómetros de distancia”, y eso representa un riesgo menor para los migrantes en su intento de abordar el tren que los lleve a la frontera norte del país.
El Tren que Acorta Distancia
Hay que recordar que Tapachula se ubica a menos de 15 kilómetros de la frontera, y Comitán está a 80 kilómetros, pero desde Comitán al paso más cercano de la ruta de “La Bestia” -el tren concesionado a las empresas Ferromex, Ferrosur, Kansas City Southern de México y Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec- hay una distancia de más de 120 kilómetros de distancia, cuyo recorrido se convierte en una situación de alto riesgo para los migrantes.
Por lo que a hace a Tapachula, pese a que es el punto ferroviario mexicano más cercano a la frontera con Guatemala, los migrantes cada vez más desisten de aborda allí el tren, esto como resultado de las agresiones físicas de las que son objeto por parte de las guardias particulares que utilizan las empresas concesionarias para evitarles el abordaje ilegal.
Por esa razón, considera Lucila González, una activista de la Casa de Los Migrantes en Tapachula, “los migrantes pueden optar, desde que el Tren Maya entró en operación, por un ingreso a suelo mexicano en la zona del municipio de Tenosique, Tabasco”, lo que sin duda les representa menor riesgo.
De acuerdo a esta activista, el uso del Tren Maya podría ya es utilizado como la nueva Bestia por los migrantes que llegan desde Centroamérica, no solo por la cercanía del paso del tren con la frontera con Guatemala, en la zona de Tenosique, sino “porque el Tren Maya ofrece el traslado de pasajeros, lo que favorecerá a los migrantes para poder pasar inadvertidos”.
El transito que pueden hacer los migrantes que abordan el Tren Maya, es hacia el punto ferroviario de Coatzacoalcos, Veracruz, de donde surge la ruta férrea del Centro, que toca la ciudad de Tuxtepec, Oaxaca, con bifurcación hacia Córdoba o al Puerto de Veracruz; de Córdoba, ya en los lomos de “La Bestia” sin mayor problema pueden hacer el viaje a la frontera norte a través de la ruta establecida en los últimos años.
En esta misma visión también empata el sociólogo Pablo Guízar, quien estima que el traslado de pasajeros que hace el Tren Maya, “favorece al tránsito de migrantes ilegales, en donde el principal incentivo para este fenómeno es un viaje con menores riesgo”, al menos hasta la zona de Coatzacoalcos, Veracruz, donde inicia el recorrido del tren de carga.
Modificación de la Ruta Migrante en Guatemala
Con la puesta en operación del Tren Maya también se modifica la ruta migrante centroamericana, la que se estima ya comenzó a redirigirse, territorio adentro de Guatemala, hacia el municipio de Candelaria y Tenosique, en Tabasco.
Hasta hoy, la ruta de los migrantes centroamericanos que ingresan ilegalmente a México, se observa con alto flujo desde la ciudad de Guatemala hacia Quezaltenango y de allí a los puntos fronterizos de Tuxtla el Chico o Ciudad Hidalgo, Chiapas; la otra ruta interna de Guatemala es hacia Huehuetenango, y de allí a Ciudad Cuauhtémoc, Chiapas.
Según los datos del Instituto Nacional de Migración (INM), los tres principales pasos fronterizos que al día de hoy utilizan los migrantes centroamericanos, los de Tuxtla el Chico, Ciudad Hidalgo y Ciudad Cuauhtémoc, que conectan con Tapachula y Comitán, Chiapas, aportan un promedio mensual de entre 2 mil y 2 mil 700 personas que ingresan ilegalmente a territorio nacional.
De acuerdo al sociólogo Pablo Guízar, la operación del Tren Maya puede hacer que el flujo migrante disminuya considerablemente, hasta en un 45 por ciento, en las regiones de Tapachula y Comitán, para concentrarse mayormente en los municipios de Candelaria y Tenosique, Tabasco, “donde prácticamente el tren está a la mano, sin mayores riesgos”.
Esta redirección del flujo migrante convertirá a otras ciudades de Guatemala en nuevos sitios de tránsito para los migrantes centroamericanos, los que podrían comenzar a llegar a las localidades más al norte de Guatemala, como Cobán, Fray Bartolomé de las Casa, Ixcán, Sayaxché, San Andrés Las Flores y El Naranjo, que hasta ahora están intocadas por el fenómeno migratorio.
Modificación del Mapa Criminal
Desde la óptica del Pablo Guízar, esta modificación de la ruta migrante, tanto en los estados de Tabasco y Chiapas, como en la zona norte de Guatemala, también puede traer aparejado el problema de la modificación del mapa criminal, donde se puede dar un reacomodo de las células delincuenciales que extorsionan, secuestran y explotan a los migrantes en tránsito.
Hasta hoy, según lo reconoce el gobierno mexicano, a través de la Fiscalía General de la República (FGR) en suelo mexicano los principales grupos de riesgo para los migrantes del sur son las células del Cartel de Los Zetas y del Golfo, que operan en la frontera Chiapaneca, en tanto que el gobierno Guatemalteco reconoce que la mayor amenaza para los migrantes son algunas células de la organización de Mara Salvatrucha y de la pandilla Barrio 18.
Los miembros de la Mara Salvatrucha tienen mayor presencia en la zona urbana de las ciudades de Guatemala, Huehuetenango y Quezaltenango, mientras que las células del grupo Barrio 18 operan principalmente en las zonas de Malacatán y Cuilco y Tacaná, pero con la redirección del flujo migrante al que podría llevar el Tren Maya, estas células delincuenciales se podrían expandir a las principales localidades del norte de Guatemala.
Por lo que hace a los grupos delincuenciales que operan en la frontera sur del lado mexicano, Los Zetas y miembros del Cartel del Golfo, según Pablo Guízar, estos podrían desplazarse también hacia los municipios de Candelaria y Tenosique, en Tabasco, para continuar con su ilegal negocio de explotación a los migrantes que se verán atraídos por la operación del Tren Maya.
Pero con todo y esto, el gobierno federal, en el arranque de trabajos de construcción de la primera etapa del Tren Maya, anunció que este proyecto –uno de los más emblemáticos de la cuarta transformación- traerá el bienestar social de los habitantes de la Zona Maya, donde no se ha considerado el llamado “factor migrante”.
