Por. J. Jesús Lemus
La masacre ocurrida el pasado fin de semana en el municipio de Tehuitzingo, en la localidad de Texcalapa, en la zona de la Mixteca Poblana, donde diez personas fueron arteramente masacradas, no se debe desvincular del potencial minero de la zona, tal como lo hizo a botepronto la fiscal del Estados de Puebla, Idamis Pastor Betancourt.
No debe pasar por alto la realidad que viven otras zonas mineras del país, en donde la población que ocupa el suelo con importantes reservas mineras, es desplazada mediante la violencia y el terror, a fin de que el suelo sea explotado por las mineras que contratan a sicarios para general el desplazamiento poblacional.
Tehuitzingo, está enclavado en la Mixteca Baja poblana, es una zona de alto interés geológico y minero. A diferencia de las grandes regiones del norte del país enfocadas en la megaminería de oro y plata, el potencial de esta demarcación reside en una combinación de complejos ultramáficos antiguos y cuencas sedimentarias-arcillosas, que refieren la existencia de importantes reservas de hierro y magnesio.
Geológicamente, Tehuitzingo y sus municipios colindantes, como Acatlán y Piaxtla, forman parte del Terreno Mixteco. Aquí coexisten dos tipos principales de formaciones, los minerales industriales no metálicos y los yacimientos metálicos.
Los Yacimientos de minerales industriales No Metálicos, son los más predominantes y explotados históricamente en la zona. Destacan los yacimientos de talco, serpentinita y arcillas. Estos minerales se formaron debido al intenso metamorfismo de rocas ultramáficas antiguas, esto en el llamado Complejo Tehuitzingo-Tecomatlán.
Los Yacimientos Metálicos Hidrotermales, son de menor escala, pero presentes en los límites de la región, según lo refiere la Carta Geológica-Minera de Chiautla. Existen manifestaciones en forma de vetas y stockworks -redes de vetillas- con presencia de cobre, barita y trazas de pirita y calcopirita.
La actividad en Tehuitzingo ha estado tradicionalmente dominada por la minería social, pequeños productores locales y sindicatos de ejidatarios, más que por consorcios trasnacionales masivos.
La extracción se concentra fuertemente en el talco y rocas ornamentales. El Servicio Geológico Mexicano (SGM) ha documentado múltiples asignaciones y pequeños lotes mineros enfocados en procesar el talco de alta pureza de la Mixteca para industrias cosméticas, plásticas y cerámicas.
Gran parte de la extracción la realizan intermediarios locales y cooperativas ejidatarias que extraen el mineral a cielo abierto o mediante pequeñas galerías, para posteriormente transportarlo a plantas de beneficio y molienda fuera del municipio o a tolvas de distribución industrial.
¿Hay yacimientos de Litio en Tehuitzingo?
Sí, existen registros oficiales de anomalías de litio. De acuerdo con los estudios de prospección del Servicio Geológico Mexicano (SGM), la región de la Mixteca Baja poblana —específicamente en los municipios de Tehuitzingo, Chietla e Izúcar de Matamoros— presenta anomalías de litio en depósitos de arcillas.
A diferencia del litio de Sonora, que se encuentra en arcillas de origen volcánico, o el de los salares del norte de América del Sur, el litio en esta zona de Puebla se encuentra disperso en estructuras arcillosas sedimentarias.
Se trata de lo que se conoce como anomalías/prospectos, los que significa que se ha detectado el elemento químicamente en las muestras de suelo, pero oficialmente aún no se reconoce si el volumen y la concentración hacen que su extracción sea económicamente viable, pero el litio existe y solo depende de una decisión oficial para decretar su explotación.
El panorama de inversión minera a corto plazo en Tehuitzingo es moderado y enfocado en la evaluación, condicionado por factores socioambientales y regulatorios. Los planes oficiales a corto plazo no contemplan la apertura inminente de mega-minas privadas, pero eso dependerá de la declaratoria oficial. Por lo pronto el SGM y agencias gubernamentales mantienen la zona bajo la lupa para cuantificar el potencial real de sus arcillas con litio.
Los proyectos de inversión privada o comunitaria a corto plazo se centran en optimizar las plantas de cribado y molienda de talco y calcita existentes, buscando dar mayor valor agregado al mineral antes de venderlo a las industrias químicas de los estados vecinos.
Debido a la política federal de apertura al otorgamiento de nuevas concesiones mineras a cielo abierto a gran escala, la cotización de la tierra en esta zona se encuentra en una etapa de revaloración. La demanda de terrenos mineros se está limitando en función de revalidar y reactivar los lotes mineros que ya contaban con permisos previos.
En decir, Tehuitzingo sigue siendo una tierra rica en minerales industriales básicos (talco) y un punto de reserva estratégica a evaluar en el mapa del litio mexicano, bajo un esquema de explotación sumamente vigilado por las comunidades locales y el gobierno federal.
