Masacre en Tehuitzingo, Puebla, un comando asesina a 10 personas; había tres niños

Por. J. Jesús Lemus

Bajo el manto de la madrugada de pasado domingo 17 de mayo de 2026, el silencio habitual de la comunidad de Texcalapa, perteneciente al municipio de Tehuitzingo, Puebla, se vio roto por el estruendo de ráfagas de armas de fuego de grueso calibre.

Eran aproximadamente las 02:00 horas cuando un comando fuertemente armado irrumpió de manera violenta en una vivienda de la zona y su propiedad privada. Los agresores sometieron con extrema frialdad a quienes se encontraban en el inmueble; las víctimas fueron maniatadas y, de acuerdo con los primeros peritajes, fusiladas individualmente con un impacto directo en la cabeza.

El macabro hallazgo fue reportado horas más tarde por un vecino que se percató de la perturbadora escena dentro del rancho, lo que desató una movilización de emergencia. Elementos de la Policía Municipal, Estatal, el Ejército Mexicano y la Guardia Nacional arribaron al sitio para acordonar el área.

El saldo es devastador: 10 personas sin vida, entre las que se encontraban hombres, mujeres y tres menores de edad (dos niños y una bebé de apenas un mes y 20 días de nacida). Una de las mujeres inicialmente sobrevivió al ataque, pero lamentablemente falleció a bordo de la ambulancia en el trayecto al hospital, en el cruce conocido como El Pitayo.

De acuerdo con las declaraciones oficiales emitidas por la Fiscal General del Estado de Puebla, Idamis Pastor Betancourt, las víctimas no han sido identificadas públicamente de manera individual con sus nombres completos en los boletines de prensa iniciales, esto debido al estricto protocolo de reserva por la carpeta de investigación en curso y la protección a la identidad de los menores.

Sin embargo, las autoridades ministeriales han precisado la composición del grupo de fallecidos: Seis de las víctimas pertenecían al mismo núcleo familiar directo, incluidos los dos niños (de 14 y 10 años) y la bebé recién nacida.

Las otras cuatro personas sin vida eran empleados del predio que se encontraban en el sitio cumpliendo con sus jornadas o resguardados en el lugar al momento de la irrupción del comando.

Línea de Investigación y Presuntos Agresores

Respecto a la autoría del crimen y el grupo detrás del ataque, la Fiscalía del Estado descartó inicialmente de forma preliminar un ataque aleatorio o perpetrado de forma directa por cárteles con presencia nacional para el control de plazas de narcotráfico.

La fiscal Pastor Betancourt reveló que la principal línea de investigación apunta a un conflicto y ajuste de cuentas estrictamente de índole familiar. Las indagatorias preliminares sugieren que viejas rencillas, disputas internas y diferencias severas entre los mismos integrantes o ramas de la parentela detonaron el sangriento desenlace.

Por ende, desde el punto de vista oficial, los presuntos agresores estarían ligados directamente a un grupo o facción surgida de estas mismas fricciones familiares e interpersonales en la región mixteca, apoyados por sicarios locales contratados para ejecutar la incursión.

Pese a lo anterior, no se debe perder de vista que en el contexto socioeconómico de la Mixteca poblana y municipios colindantes, donde históricamente existen tensiones comunitarias por concesiones de minera y recursos naturales, surgieron versiones locales que vinculan el ataque con la defensa o control de tierras ricas en yacimientos mineros.

Sin embargo, el informe oficial de las autoridades hasta este momento desvincula formalmente el hecho de cualquier conflicto de corte minero o ambiental. Si bien Tehuitzingo y sus alrededores poseen antecedentes de disputas ejidales e interés por los recursos de la zona, la Fiscalía General del Estado enfatizó que las evidencias recolectadas en el rancho de Texcalapa, los testimonios, las amenazas previas y la naturaleza del ataque directo hacia toda la línea familiar, sustentan que el móvil es un pleito doméstico-familiar de alta violencia, y no una represalia vinculada a corporativos mineros o al activismo de la tierra.