Por. J. Jesús Lemus
A la par del escándalo de Rubén Rocha Moya, el hoy gobernador de Sinaloa con licencia, separado del cargo por las acusaciones de narcotráfico provenientes desde Estados Unidos, hay nueva información en revuelo: el yerno de Rocha, Jorge Antonio Cano Félix sería un poderoso operador financiero del Cártel de Los Chapos.
Jorge Antonio Cano Félix es esposo de Eneyda Rocha Ruiz, actual presidenta del DIF Sinaloa e hija del gobernador Rubén Rocha Moya. En los últimos años, su nombre ha saltado de las esferas administrativas a las columnas de opinión política debido a señalamientos sobre su influencia y presuntos vínculos con grupos de poder.
De acuerdo con informes de fuentes del Departamento de Justicia de Estados, con sede en Nueva York, el yerno de Rubén Rocha Moya, habría ayudado a lavar dinero del Cártel de Los Chapos mediante operaciones simuladas de licitación de obras y servicios en Pemex, en donde Jorge Antonio Cano Félix mantiene hasta hoy un cargo de importancia.
También, a Cano Félix, se le asocia con el ingreso del Cártel de Los Chapos al criminal negocio del robo de combustible de los ductos de Pemex, actividad en la que los hijos de Guzmán Loera comenzaron a incursionar apenas Jorge Antonio Cano comenzó a mantener control en el área que monitorea la presión y la circulación de combustible en la red de ductos de la paraestatal.
La vinculación de Cano Félix con el crimen organizado no es una acusación aislada, sino una línea de investigación que ha escalado hasta agencias de inteligencia internacionales, como la CIA y la DEA, debido a la intersección entre su poder familiar en Sinaloa y su puesto estratégico en el Gobierno Federal.
El punto de mayor alarma para las autoridades es su cargo como titular de la Subdirección de Tecnologías de la Información y Comunicación (STIC) en Pemex. Desde ese puesto Cano Félix supervisa el sistema SCADA, el cual monitorea en tiempo real la presión y flujo de más de 80,000 kilómetros de ductos.
Investigaciones desde Estados Unidos sugieren que el acceso a estos datos permite identificar puntos exactos de vulnerabilidad para el robo de hidrocarburos (huachicol). Dado que el Cártel de Sinaloa ha diversificado sus ingresos hacia el robo de combustible, se investiga si existe una filtración de datos técnicos que facilite las operaciones de Los Chapitos.
Reportes recientes indican que agencias como la CIA han puesto bajo la lupa a Cano Félix debido a la “sensibilidad extrema” de su posición. El interés surge tras las menciones del gobernador Rubén Rocha Moya en expedientes de fiscalías federales en EE. UU. relacionados con el narcotráfico.
Se sabe oficialmente que se analiza si Cano Félix funciona como un operador técnico que brinda protección informática o logística a las redes de comunicación del cártel, aprovechando la infraestructura de ciberseguridad que maneja en la petrolera estatal.
La facción de Los Chapitos, liderada por los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán, mantiene un dominio territorial en Sinaloa, estado controlado por el suegro de Cano Félix. Por eso, los señalamientos de la oposición y de analistas de seguridad apuntan a que la llegada de Rocha Moya al poder fue facilitada por acuerdos con esta facción.
Se le señala como parte del “círculo de confianza” que gestiona intereses que el gobernador no puede atender directamente. Su perfil bajo en medios, pero alto en influencia operativa, lo coloca como un presunto intermediario entre las necesidades de la organización criminal y las capacidades del aparato estatal.
Ante los constantes cuestionamientos sobre los excesos y nexos de su yerno, el gobernador Rocha Moya ha declarado públicamente que “no puede meter las manos al fuego” por sus allegados, lo que muchos interpretan como una confirmación táctica de que las actividades de Cano Félix están fuera de su control o son demasiado comprometedoras.
A pesar de tener observaciones por parte de la ASF por daño patrimonial en el ISSSTE, su salto a puestos de mayor poder en la actual administración sugiere una protección política que, según críticos, solo se explica mediante compromisos con grupos que operan fuera de la ley.
Hasta el momento, no existe una orden de aprehensión pública en México contra Jorge Antonio Cano Félix por narcotráfico. Sin embargo, su nombre aparece de manera recurrente en los mapas de inteligencia criminal como un “facilitador institucional” debido a su acceso privilegiado a la tecnología crítica del Estado Mexicano.
Financiamiento a la Campaña de Claudia Sheinbaum
Cano Félix aparece en los registros del Instituto Nacional Electoral (INE) como uno de los donantes privados más relevantes para la campaña presidencial de Claudia Sheinbaum en 2024. Se registró una aportación en especie de $55,867.04 pesos.
Aunque la cifra parece menor en comparación con el presupuesto total de campaña, el reporte de transparencia del INE lo colocó como un aportante clave en el rubro de financiamiento privado de simpatizantes, representando cerca del 31% del total de aportaciones privadas reportadas por la candidata en ciertos periodos de la fiscalización.
Su comportamiento ha sido objeto de deslindes públicos por parte del gobernador Rocha Moya. En 2022, protagonizó un altercado en redes sociales contra el senador Mario Zamora Gastélum, a quien retó a golpes.
Se le considera parte del círculo íntimo que toma decisiones en Sinaloa, utilizando su cercanía con la familia gobernante para posicionarse en puestos federales estratégicos a pesar de los señalamientos de auditorías previas.
Su fortuna ha crecido a la par de su ascenso en la administración pública federal. Se le atribuye un nivel de vida que ha despertado críticas en sectores de oposición, especialmente por el contraste entre su sueldo como funcionario y el nivel de influencia que ostenta. Las investigaciones de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) han puesto bajo la lupa contratos de tecnología bajo su mando en el ISSSTE que quedaron inconclusos o con fallas técnicas, lo que ha generado sospechas sobre el destino de esos recursos.
