Por. J. Jesús Lemus
En un giro que mezcla la desesperación legal con la estrategia mediática, Joaquín “El Chapo” Guzmán ha enviado una segunda carta formal dirigida al juez Brian Cogan, quien presidió su juicio en la Corte del Distrito Este de Nueva York. El exlíder del Cártel de Sinaloa solicita, por segunda vez, ser repatriado a México para cumplir su condena o, en su defecto, que se revisen las condiciones de su reclusión en la prisión de máxima seguridad ADX Florence.
En este nuevo documento, Guzmán Loera no solo reitera sus quejas sobre las condiciones de su confinamiento, sino que introduce argumentos específicos para justificar su traslado. El capo alega que el aislamiento extremo le impide tener una defensa legal adecuada y que su salud mental y física se ha deteriorado gravemente.
Guzmán insiste en que su proceso de extradición desde México en 2017 estuvo plagado de fallas técnicas, argumentando que “no fue entregado para ser juzgado en Nueva York”, sino originalmente para otras jurisdicciones, otras cortes en California o Texas.
La carta subraya la imposibilidad de recibir visitas de su esposa, Emma Coronel, o de sus hijas menores, calificando el trato como “cruel e inusual”.

Esta carta llega meses después de que su primer intento fuera desestimado por la justicia estadounidense. Expertos legales coinciden en que las posibilidades de éxito son mínimas, dado que Guzmán fue condenado a vida en prisión más 30 años adicionales por cargos que incluyen narcotráfico, lavado de dinero y uso de armas de fuego.
También cuenta que el gobierno de EE.UU. sostiene que el régimen de Medidas Administrativas Especiales (SAMs) es necesario para evitar que el capo siga dirigiendo operaciones criminales desde la cárcel.
“Señor Juez, le pido por humanidad que se me permita regresar a mi país. He sido privado de todo contacto y mi proceso no fue legal desde el inicio.” , escribió El Chapo en su misiva enviada al Juez Brian Cogan.
Hasta el momento, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos no ha emitido un comentario oficial, aunque históricamente han bloqueado cualquier intento de flexibilización en las penas de reclusos de alto perfil. Por su parte, la Cancillería mexicana se mantiene al margen, señalando que el caso es competencia exclusiva de las cortes estadounidenses.
El Juez Cogan deberá decidir si admite a revisión los argumentos de Guzmán o si descarta la petición de plano, tal como sucedió en la instancia anterior. Mientras tanto, “El Chapo” permanece en una celda de 2×3 metros, con una hora de sol al día en una jaula, en el desierto de Colorado.
