El fracking y la soberanía energética nacional

Postura oficial del FNLS frente al anuncio de fracking

Han pasado pocos días después del recibimiento del monopolio capitalista BlackRock en Palacio Nacional y la Presidente Claudia Sheinbaum Pardo cambió su férrea postura de oposición a la técnica de fracturación hidráulica o fracking hacia su completa aceptación, imposición e implementación, bajo argumento de fortalecer la soberanía nacional.

Tal cambio en la visión obedece a que la crisis estructural del capitalismo y el conflicto en Medio Oriente obligan a tomar medidas para proteger las ganancias del capital donde nuestro país que, en su condición de nación capitalista dependiente, adopta dichas formas impuestas por la gran industria monopolista.

La fracturación hidráulica es una técnica que consiste en perforar pozos para extraer petróleo y gas natural atrapado en zonas rocosas de gran profundidad, por lo que primero hay que perforar de manera vertical para después extenderse de manera horizontal en varias direcciones mientras se inyecta agua, arena y sustancias químicas para forzar la salida de los hidrocarburos.

Esta forma de extracción lesiva para el medio ambiente y la población demanda de cantidades millonarias de litros de agua, negando el acceso de la población a este derecho humano y constitucional, las substancias químicas acumuladas en el subsuelo se filtran en varias direcciones contaminando los mantos acuíferos, se producen grandes cantidades de emisiones contaminantes que son expulsadas al exterior y por la cantidad de perforaciones requeridas, hay riesgo de la producción de sismos; aunado a ello, la proliferación de enfermedades cancerígenas en la población es alta.

Por estos motivos el fracking está prohibido en varias partes del mundo, mientras que sus principales promotores, los Estados Unidos de Norteamérica y Canadá lo impulsan, demostrando que colocan su avaricia por obtener ganancias y hacer crecer el capital por encima de la salud del pueblo.

La fracturación hidráulica se ha estado ejecutando en México desde el 2003 bajo el nombre de Petróleos Mexicanos (PEMEX) pero con la ejecución y participación de empresas monopolistas estadounidenses y alemanas, siendo los estados de Coahuila, Nuevo León, Puebla, Tabasco, Tamaulipas y Veracruz, así como el Golfo de México donde hay mayor actividad de este tipo.

Desde tales fechas los gobiernos del PRI y del PAN y los partidos políticos burgueses como MC han impulsado el fracking con la intensión de extender su uso, manifestación de la agenda neoliberal que niega a nuestro país el derecho irrenunciable a la soberanía energética.

Al momento de llegar a la presidencia la administración encabezada por el Lic. Andrés Manuel López Obrador, este se opuso públicamente a esta técnica, pero en lo hechos mantuvo los subsidios para este sector e ideó planes la implementación de más pozos de extracción de gas de lutitas (shale gas) cambiando la terminología a “estimulación hidráulica”. Tras la promesa pública se ocultaron las verdaderas pretensiones y planes de dicha administración que dio (y sigue dando) continuidad a las políticas neoliberales.

Por ello no es de extrañar que la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, en su calidad de presidente de México, “ambientalista” y “científica” cambie de opinión asegurando que con el uso del fracking se fortalece la soberanía nacional, cuando en los hechos no es así.

Para la burguesía nacional el tema de la soberanía siempre ha estado relacionado con el impulso del desarrollo de nuestro país como nación capitalista, por ello los liberales del siglo XIX buscaron las formas de proteger la propiedad privada e impulsar la industrialización; los victoriosos de la Revolución Democrático-Burguesa de 1917 intentaron proteger los recursos estratégicos de la nación y el ex presidente Lázaro Cárdenas del Río nacionalizó el petróleo.

Pero ante los intentos de impulsar el desarrollo capitalista por vía independiente, el imperialismo norteamericano impone su bota y tras diversos gobiernos entreguistas del ayer y hoy, nos encontramos bajo una condición de dependencia económica.

Es aquí donde la realidad contrasta con el discurso oficial, ¿Quiénes tendrán participación en el impulso del fracking?, ¿Quiénes tienen la tecnología idónea para su ejecución?, ¿Quiénes serán los verdaderos beneficiados?, nuestro México no posee industria nacional propia ya que los medios de producción se encuentran en poder de los grandes capitalistas nacionales y extranjeros, la ciencia y la técnica está al servicio de los intereses de la iniciativa privada y el Estado Mexicano se alza únicamente como administrador de los negocios de la burguesía.

Por ello, aunque se explote el “gas no convencional” por fracking o cualquier otro método, mientras prevalezca esta condición para nuestro país, quien se verán beneficiada es la patria de la burguesía, mas no la de los proletarios del campo y la ciudad.

El tema del fracking en México engloba temas en materia ambiental, económica y política: en lo que respecta al medio ambiente, es obvio que no existen “nuevas tecnologías” menos lesivas, de aquí que desde el 2006 como Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS) nos posicionamos contra toda forma de explotación lesiva para los derechos del pueblo y el medio ambiente, entre ellos, el fracking; en lo económico estamos a favor del desarrollo de las fuerzas productivas cuyos beneficios sean para los millones de trabajadores mexicanos (rechazamos el ambientalismo burgués y reaccionario que buscan negar el derecho de los pueblos al desarrollo) y en lo político, sabemos que mientras el régimen capitalista se mantiene en pie y quienes ejercen el poder político y económico sean las clases explotadoras y opresoras, jamás podrá haber soberanía energética, de tal manera que la alternativa para alcanzar este objetivo es la instauración del socialismo en México.

ATENTAMENTE:

¡POR LA UNIDAD OBRERA, CAMPESINA, INDÍGENA Y POPULAR!

FRENTE NACIONAL DE LUCHA POR EL SOCIALISMO

FNLS