Por. Gildo Garza
La traición en el PAN de Tamaulipas tiene nombre y apellido: Gerardo Peña.
Todavía hay quienes quieren venderlo como operador, como cuadro político o como activo del albiazul. Pero la realidad es otra: Gerardo Peña fue uno de los hombres que más daño le hizo al PAN en Tamaulipas.
¿Y como diputado opositor dónde está? Igual que Vicente: debajo de un escritorio y a merced de la Secretaría General de Gobierno, negociando al PAN en lo oscurito.
Hizo perder al Truko. Y también hizo perder a Xóchitl Gálvez en el estado, donde fue su representante y terminó entregando malas cuentas, fractura interna y un panismo desfondado. No dejó estructura, no dejó unidad, no dejó victorias. Dejó pleitos, soberbia y derrota.
Por eso resulta grotesco ver cómo hoy se pelean los restos del partido, como si todavía quedara algo entero. Lo que hay en el PAN de Tamaulipas es un reventadero de ambiciones, traiciones y hambre de nómina. Y en ese lodazal también aparece Gloria Garza, exmagistrada, exsecretaria general de Gobierno y vieja operadora de un grupo que ya no inspira respeto, sino rechazo.
Sobre ella pesa un historial imposible de maquillar: asesinatos, desaparecidos, confrontación con colectivos, agravios acumulados y un paso por el poder que dejó más sombras que resultados. No son perfiles para reconstruir nada. Son símbolos de lo que pudrió al panismo tamaulipeco desde dentro.
Y de Gerardo hay que decirlo sin rodeos: traicionó, perdió y todavía quiere seguir mandando. Como si no bastara con haber sido factor de derrota, también arrastra el señalamiento de haber operado filtraciones y la difusión de documentos con los que se buscó incriminar políticamente a los hijos del gobernador Américo Villarreal, junto a personal de la Fiscalía de Irving Barrios, en una maniobra de lodo que retrata más desesperación que inteligencia.
El PAN en Tamaulipas no está roto por culpa del destino. Está roto por personajes como Gerardo Peña y Gloria Garza, que confundieron la operación política con la intriga, el liderazgo con el control de la nómina y la lealtad con la conveniencia.
Al PAN, no lo destruyó Morena.
Lo reventaron desde dentro los mismos que hoy quieren quedarse con el cascarón.
Los que siguen…
