Griselda Martínez, con la posibilidad de ser gobernadora de Colima

Por. J. Jesús Lemus

La posible candidatura de Griselda Martínez a la gubernatura de Colima por Movimiento Ciudadano (MC) en 2027, representa uno de los escenarios más disruptivos para la política colimense. Su perfil no es el de una política tradicional. Ella es una figura forjada en la izquierda militante que ahora busca capitalizar el voto del desencanto.

Manzanillo no solo es el motor económico del estado, sino el municipio que Griselda Martínez gobernó con acierto por dos periodos, con niveles de aprobación históricamente altos, manteniéndose frecuentemente en el Top 5 de alcaldes mejor evaluados del país según consultoras como Mitofsky.

La gestión de Griselda Martíez se caracterizó por el saneamiento de finanzas públicas y una inversión récord en obra pública sin endeudamiento, además de que no hubo escándalos de corrupción ni se registraron por ninguna parte protestas de inconformidad.

Lograr una victoria contundente en Manzanillo le da un piso de votos que ningún otro candidato de oposición posee actualmente, por lo que a Griselda Martínez se le ve con alta posibilidad de asumir un triunfo electoral histórico, con el que además sepultará la esperanza de Morena.

A diferencia de otros candidatos que saltan de partido por conveniencia, la salida de Griselda Martínez de Morena fue traumática y pública. Su expulsión tras denunciar la infiltración del crimen organizado en la política estatal le otorga un aura de integridad y valentía.

Griselda Martínez se posiciona como la antítesis de Indira Vizcaíno. Mientras la narrativa oficialista se desgasta por la crisis de seguridad, Griselda puede argumentar que ella fue “castigada” por decir la verdad, lo cual resuena con el electorado harto de la inseguridad.

En Colima, el PRI y el PAN cargan con un estigma de pasado que Morena ha explotado con éxito. Sin embargo, Movimiento Ciudadano se presenta como una opción fresca.

Si la alianza PAN-PRI no logra cuajar un candidato ciudadano fuerte, Griselda Martínez podría absorber a los votantes que no quieren a Morena, pero tampoco desean regresar al “viejo régimen”.

Movimiento Ciudadano ha demostrado en Jalisco y Nuevo León que sabe ganar gubernaturas enfrentándose a estructuras nacionales poderosas mediante campañas altamente visuales y centradas en causas.

Griselda no es una externa; ella ayudó a fundar Morena en Colima. Esto le da una ventaja táctica única: conoce las bases y tiene operadores que le son leales. Su candidatura podría dividir el voto duro de la 4T, restándole puntos vitales al candidato oficialista, quien, según encuestas de 2026, podría ser alguien como la señora Bayardo.

A pesar de su fortaleza, los datos actuales (abril de 2026) muestran que aún tiene un camino cuesta arriba: Actualmente, las mediciones la sitúan alrededor del 19 % al 32% de intención de voto. Para ganar, necesita que la campaña logre un fenómeno de “bola de nieve” que la dispare durante el periodo de intercampaña.

Su presencia en municipios como Colima capital, Villa de Álvarez o Tecomán va en aumento. Su reto será dimensionar su imagen de “la alcaldesa valiente” a todo el estado.

Griselda Martínez ganaría si logra convertir la elección en un referéndum sobre la seguridad y la integridad moral. Si logra convencer a los colimenses de que el estado necesita “mano firme” -respaldada por su historial de haber sobrevivido a atentados y mantenido su postura-, podría dar la sorpresa y convertir a Colima en el tercer estado naranja del país.