Yeraldine Bonilla, “La Meserita de fonda”, es la gobernadora de Sinaloa, tras licencia de Rocha

Por. J. Jesús Lemus

El panorama político en Sinaloa ha dado un giro drástico este fin de semana. Tras meses de presión mediática y judicial derivada de señalamientos del Departamento de Justicia de Estados Unidos, Rubén Rocha Moya solicitó licencia definitiva a su cargo el pasado viernes 1 de mayo.

En un movimiento relámpago, el Congreso del Estado de Sinaloa sesionó el sábado 2 de mayo para formalizar la salida de Rocha y designar a quien llevará las riendas de la entidad en este periodo crítico.

La responsabilidad de gobernar interinamente a Sinaloa ha recaído en Yeraldine Bonilla Valverde, quien hasta hace unos días se desempeñaba como Secretaria General de Gobierno, esto tras la salida de Enrique Inzunza Cázares para ir al Senado. Con su toma de protesta ante el pleno, Bonilla hace historia al convertirse en la primera mujer en gobernar Sinaloa.

Ella, la nueva gobernadora de Sinaloa es la funcionaria que Rubén Rocha Moya ridiculizó, cuando en un acto de total falta de respeto, Rubén Rocha se refirió a Yeraldine Bonilla, que antes de ser funcionaria “era una meserita de una fonda”.

La nueva gobernadora es licenciada en Trabajo Social por la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS). Fue diputada local en la LXIII Legislatura, donde presidió la Comisión de Juventud y Deporte.

Antes de llegar a la Secretaría de Gobierno, ocupó la Subsecretaría de Estudios, Proyectos y Desarrollo de la Secretaría de Seguridad Pública estatal. Y es considerada una de las figuras más leales al proyecto de la “Cuarta Transformación” en el estado y una pieza de absoluta confianza del ahora exgobernador.

Un punto clave que resuena hoy en los pasillos del Palacio de Gobierno en Culiacán es la forma en que Rubén Rocha Moya proyectó a Bonilla Valverde antes de su salida.

En eventos públicos recientes —especialmente tras su ascenso a la Secretaría de Gobierno—, Rocha Moya la calificó como “una mujer de territorio, con una sensibilidad social probada”. El exmandatario resaltó en diversas ocasiones que su nombramiento no era un tema de cuotas, sino de capacidad operativa, subrayando que ella representaba el “relevo generacional” necesario para dar continuidad a su administración sin sobresaltos.

La llegada de Yeraldine Bonilla se da bajo la sombra de investigaciones por parte de la Fiscalía General de la República (FGR), institución que busca esclarecer los supuestos vínculos de la administración saliente con grupos del crimen organizado, acusaciones que Rocha Moya ha tildado de “falsas y dolosas”.

Por ahora, la instrucción de la nueva mandataria ha sido clara: estabilidad política y transparencia total en los procesos de investigación que enfrenta el estado.