La CIA, DEA y FBI, desde hace dos años hacen operaciones en México

Por. J. Jesús Lemus

En los últimos dos años, la relación de seguridad entre México y Estados Unidos ha transitado de una “cooperación técnica” a una fase de intervención táctica directa, marcada por la reciente designación (2026) de los principales cárteles mexicanos como Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO).

Este cambio legal en Washington ha permitido que agencias como la CIA asuman roles operativos que antes eran exclusivos de la DEA y el FBI, desencadenando crisis diplomáticas por la falta de acreditaciones oficiales y la violación de la soberanía nacional.

El caso de la camioneta que explotó en Tecámac, Estado de Mexico, en marzo pasado, atribuido por la CNN como una operación de la CIA, no es el único que se registra en México. Por lo menos una decena de operaciones contra el narco han sido ejecutadas por agentes de campo de agencias de seguridad de Estados Unidos en México en los últimos dos años.

Entre los casos más relevantes de combate al narco por parte de agentes de la CIA, DEA y FBI, como lo hemos venido documentando en Cenzontle400, destaca el abatimiento del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”.

También, como se dijo desde este espacio en su momento, la segunda captura de Ovidio Guzmán López, “El Ratón”, líder del Cártel de Los Chapitos, fue una acción ejecutada por agentes de la DEA, en colaboración con el Ejército Mexicano, pese a que el gobierno de México se atribuyó la operación.

La captura de Ismael “El Mayo” Zambada también fue una acción ejecutada por la DEAm en donde el hecho destaca porque el cofundador del Cártel de Sinaloa, que nunca había pisado la cárcel en más de 40 años, fue capturado en Culiacán y llevado furtivamente hasta El Paso, Texas, tras un presunto engaño de Joaquín Guzmán López.

Como efecto de la acción de la CIA, la DEA y el FBI, también se destaca la detención de Joaquín Guzmán López, el hijo del “Chapo” y pieza clave en la logística de fentanilo. Su entrega voluntaria o forzada, según la versión junto al “Mayo” fracturó la estructura interna del Cártel de Sinaloa.

Entre otros detenidos en operativos del gobierno de Estados Unidos en suelo mexicano, destacan Jesús Guzmán Castro, operador directo de la facción de los hijos de Guzmán Loera, vinculado al tráfico masivo de drogas sintéticas hacia Nueva York.

También está Kevin Gil Acosta “El 200”, Jefe de seguridad de Iván Archivaldo Guzmán. Su captura fue crítica porque era el responsable de blindar los laboratorios de fentanilo en Culiacán.

Durante los últimos dos años, la acción del gobierno de Estados Unidos en suelo mexicano también se refleja con las capturas de Antonio Oseguera Cervantes “Tony Montana”, el hermano de “El Mencho”, líder del CJNG. Su extradición en 2025 fue un golpe directo a la estructura financiera y logística del Cártel. También se debe mencionar a Armando Gómez Núñez “Delta 1”, líder de los “Deltas”, el brazo armado más violento del CJNG en Guadalajara. Fue enviado a EE. UU. en enero de 2026.

Ryan James Wedding fue detenido en México, enero de 2026, el era u jugador exolímpico canadiense que dirigía una red de narcotráfico y asesinatos. Era uno de los más buscados por el FBI y su captura en suelo mexicano subraya la cooperación de inteligencia actual.

El Caso Chihuahua, es el evento más crítico del periodo. La muerte de dos agentes de la CIA en un “accidente” vehicular en la Sierra Tarahumara reveló que participaban directamente en el desmantelamiento de narcolaboratorios de fentanilo. El Gobierno de México confirmó que estos agentes no tenían acreditación operativa y operaban bajo estatus migratorios irregulares, uno como visitante y otro con pasaporte diplomático sin funciones registradas.

La presencia de inteligencia extranjera en México ha dejado de ser un secreto a voces para convertirse en un conflicto jurídico y político. Mientras Estados Unidos justifica estas acciones bajo la bandera del combate al narcoterrorismo para proteger su seguridad nacional, el Estado mexicano se enfrenta al reto de mantener la cooperación necesaria sin abdicar de la soberanía en sus zonas más conflictivas, como Chihuahua, Jalisco y Michoacán.