Organizar un Mundial de Futbol con tres países sede ha implicado tener igual cantidad de inauguraciones.
Por. Raymundo Hernández Campos
Para esta XXIII edición en 2026, la primera apertura se llevó a cabo el 11 de junio en México, en el estadio Azteca (o CDMX, como le dicen los de la FIFA) y la mañana siguiente en el Estadio Toronto, de Canadá, y por la tarde en el Estadio Los Angeles, de Estados Unidos.
Aunque las comparaciones sean odiosas, a veces son inevitables, máxime cuando su organización ha costado tanto dinero, molestias y polémica.
Inauguración en México
En la capital mexicana la ceremonia de inauguración empezó con danzas prehispánicas, pero enseguida vino el toque Pop moderno con cantantes actuales (algunos ya no tanto) acompañados de bailarines con trajes típicos mexicanos.
La cantante oaxaqueña Lila Downs fue quien dio un cálido mensaje de bienvenida. Enseguida apareció Fher, de Maná, que de inmediato encendió al público y más a los nostálgicos de los 90s. Luego llegó la bellísima Belinda acompañada por Los Ángeles Azules. Después Danny Ocean cantó su tema “Partidazo”, a tono con el argot del momento. Le siguieron J Balvin y Ryan Castro, como antesala al cierre que protagonizó la internacional Shakira (¿o Shakibecca?) con su tema mundialista “Dai Dai”, acompañada del nigeriano Burna Boy. Más tarde el tenor italiano Andrea Bocelli y la surcoreana Ejae cantaron “DNA”, el himno oficial del Mundial. Luego vendría el Himno Nacional Mexicano, entonado por un Alejandro Fernández vestido de charro y seguido por 81 mil voces en el estadio.
Por otra parte, la actriz de origen veracruzano, Salma Hayek, acudió como embajadora de la Copa Mundial de la FIFA 2026.
Entre algunos de los personajes en las gradas, estuvieron la cantante Lucero y su hija, el actor Jaime Camil, el boxeador Saúl “Canelo” Álvarez, y del mundo de la política, el diputado y exfutbolista Cuauhtémoc Blanco, el senador Luis Donaldo Colosio Riojas, los gobernadores de Jalisco, Pablo Lemus, y de Nuevo León, Samuel García (que anunció en sus redes sociales que entraba en “modo party”) y hasta la excandidata presidencial Xóchitl Gálvez, todos menos la presidenta Claudia Sheinbaum.
La presidenta con A sorteó la entrada que le otorgó el presidente de la FIFA, Gianni Infantino y prefirió ver el partido en un Fan Fest de la alcaldía Gustavo A. Madero, acompañada de la Jefa de Gobierno de la CDMX, Clara Brugada y del alcalde de la GAM, Janecarlo Lozano. La mandataria primero descartó ir al Estadio Azteca y después cuando vio que no cesaban las manifestaciones descartó también ir al Fan Fest del Zócalo y optó por ir a otro ubicado a 17 kilómetros de la “Zona de Riesgo por Abucheos”, una opción que no existía en 1970 ni 1986.
Más allá de la grilla, los aficionados mexicanos y extranjeros se divirtieron como niños bajo la intensa lluvia que cayó esa tarde en la CDMX. Magnífica postal mundialista: la alegría.
Inauguración en Canadá
La ceremonia inaugural canadiense también inició con un performance de danzas de los pueblos nativos de la Era Precolombina, así como una escenografía representativa de la fauna más icónica del País de la Hoja de Maple: alces y ballenas. Desgraciadamente algo salió mal: un inflable de la copa del mundo se empezó a desinflar sin que nadie pudiera impedirlo.
Los artistas participantes fueron Nora Fatehi, Elyanna, Jessie Reyes y Alessia Cara, así como Michael Bublé. Fue Alanis Morrisette quien tuvo el honor de interpretar el himno nacional canadiense, mientras que del bosnio se encargó el violinista serbio Aleksandar Gajic. Entre los famosos que se vieron en las gradas estuvieron Mike Myers y Ryan Reynols.
Algo curioso que ocurrió en Toronto fue que en las calles se vio mucho movimiento de aficionados, pero esto no se reflejó en el estadio, que lució con muchos vacíos en todas las secciones, para desgracia de Gianni Infantino, presidente de la FIFA.
Inauguración en Estados Unidos
Los pueblos originarios fueron excluidos de la ceremonia inaugural, como de la vida real, pues el performance inició con un toque colonial al saltar a la escena un hombre con un atuendo del siglo XVIII, pero con textura moderna y de inmediato se dio paso a la cultura Pop contemporánea, todo ello sobre una gigantesca lona con el mapa del Coloso del Norte.
Los primeros artistas en aparecer fueron el rapero Future y la cantante Tyla, quienes interpretaron “Game Time”. Enseguida llegó la estrella del K-Pop, Lisa, de Blackpink, junto con la brasileña Annita y el nigeriano Rema, quienes ejecutaron una mezcla de ritmos acompañados por numerosos bailarines.
El cierre musical lo brindó Katy Perry al interpretar el tema “Wonder” junto con el niño noruego Tius Luka, a quien al final cargó en sus brazos, desatando la algarabía de los 71 mil asistentes al estadio cuyo nombre verdadero es SoFi Stadium.
Después, Jason Sudeikis dio un mensaje de unidad y conmemorativo de los 250 años de independencia estadounidense y enseguida el himno nacional del país sede fue interpretado por el dúo de country Dan + Shay, mientras que el paraguayo corrió por parte de Purahéi Soul.
Pero sin duda el sello más genuinamente americano en esta celebración fue la presencia de varias estrellas de Hollywood, tales como Tom Cruise, acompañado de David y Victoria Beckham. Y de manera dispersa, George Lucas, Bill Gates, Brad Pitt y su hijo Knox, Halle Berry, Paris Hilton, Leonardo DiCaprio, Sofía Vergara, Owen Wilson, Becky G, Anya Tylor-Joy, Jamie Foxx, Rob Lowe, Josh Peck, Jaafar Jackson y algunos deportistas famosos.
La cereza en el pastel fue la pareja Katy Perry-Justin Trudeau, el ex primer ministro de Canadá, quien no asistió a la inauguración en su país, pero sí a la del país vecino, algo que no es de sorprenderse tratándose de un gobernante que renunció a su cargo y por lo visto a su nación.
Lo paradójico es que mientras Trudeau se divertía en Estados Unidos, el presidente Trump se ausentó de la ceremonia de apertura. Tal vez tuvo miedo de que lo volvieran a abuchear como le ocurrió hace pocos días en un partido de basketball.
Pero toda esa pléyade de personalidades no borró un hecho reprobable: durante el desfile de las banderas de los países participantes, el público abucheó el pasó de la de Irán, un país con el que actualmente Wahington sostiene una guerra intermitente.
Lo bueno, lo malo y lo feo
Es positivo que tanto México como Canadá le hayan dado cabida a las culturas nativas en sus respectivas ceremonias de inauguración, cosa que lamentablemente no hizo Estados Unidos. También es un buen síntoma el espíritu festivo que se vio en las calles de la Ciudad de México, pese a la intensa lluvia de la tarde: celebraron como niños y eso es grato. Otro hecho positivo es que cada vez más gente en Estados Unidos se interese más por este deporte y que hasta las estrellas de Hollywood acudieron a la ceremonia de inauguración.
Lo que estuvo para el olvido fue el ridículo incidente del inflable que se desinfló durante la inauguración en Toronto, Canadá, cuyo estadio nunca logró llenarse del todo, pese a que las calles estuvieron repletas de aficionados que por alguna razón no ingresaron al inmueble y es posible que se deba a los altos precios de las entradas.
Lo pésimo fue que la afición estadounidense haya abucheado la bandera de Irán, un país que se ganó su lugar en la justa y al que la organización ha intentado boicotear de muchas maneras. También es muy mal síntoma que los presidentes Donald Trump (EU) y Claudia Sheinbaum (MX) se hayan ausentado de sus respectivas ceremonias de inauguración. Esto solo es reflejo de que ya le tienen fobia a la silbatina, a la desaprobación, que no es de a gratis.
