Los Diez narcos que Harfuch no quiere detener; causan enojo y acciones propias desde el gobierno de EUA

Por. J. Jesús Lemus

El panorama de la seguridad en el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum está marcado por una fuerte tensión bilateral con el gobierno norteamericano. Aunque la administración mexicana presume detenciones de gran calado, Washington mantiene una postura de enorme desconfianza, argumentando la ineficacia del aparato de seguridad local para frenar el flujo de fentanilo y metanfetaminas.

Bajo la doctrina de seguridad de la Casa Blanca, la inacción o rebase de las fuerzas federales mexicanas es lo que ha motivado a diversas agencias como la DEA, el FBI o el HSI a intensificar su inteligencia y “operaciones encubiertas en la sombra” en territorio nacional, como los controvertidos “anzuelos de entrega” o capturas al estilo de la de Ismael “El Mayo” Zambada.

Esta es la radiografía de los 10 objetivos del crimen organizado de alta relevancia mediática que, o bien siguen libres desafiando al gobierno federal mexicano, o bien su captura se convirtió en una prioridad crítica debido a la insistencia, la presión y la intervención de la inteligencia de Estados Unidos:

Iván Archivaldo Guzmán Salazar “El Chapito”

Tras la polémica entrega de su medio hermano Joaquín “El Güero” Guzmán López y la captura de “El Mayo” Zambada, Iván Archivaldo asumió la jefatura total de la facción de Los Chapitos. El gobierno de EE.UU. lo considera el principal responsable de inundar sus calles con fentanilo y de coordinar redes mundiales de precursores químicos. La recompensa por su cabeza es de 10 millones de dólares y la DEA lidera su cacería ante lo que consideran “pasividad institucional” en el feudo de Sinaloa.

Jesús Alfredo Guzmán Salazar “El Alfredillo”

Hermano directo de Iván Archivaldo y el cerebro logístico-financiero detrás de Los Chapitos. Coordina las rutas de la droga hacia la frontera norte y los laboratorios industriales en la sierra. Ha estado en la lista de los más buscados de la DEA durante años. El aparato de inteligencia estadounidense presiona para que la Guardia Nacional y el Ejército ejecuten su captura antes de que consolide alianzas internacionales.

Aureliano Guzmán Loera “El Guano”

Hermano de Joaquín “El Chapo” Guzmán y líder de una facción independiente en el Triángulo Dorado. Controla la siembra de amapola y mariguana, pero también ha incursionado de forma masiva en el fentanilo sintético. Mantiene una sangrienta disputa territorial con sus sobrinos (Los Chapitos), desestabilizando estados clave como Durango y Chihuahua, una zona donde la inteligencia estadounidense vigila de cerca debido a la porosidad de la frontera.

Gonzalo Mendoza Gaytán “El Sapo”

Es el jefe de plaza de la región de Puerto Vallarta y mano derecha en el aparato de ejecuciones y expansión del CJNG. Controla las finanzas de la organización en zonas turísticas clave mediante lavado de dinero y extorsión a gran escala. Su perfil agresivo lo pone al frente de las prioridades de captura de la actual administración para evitar una ola de violencia urbana que golpee la inversión extranjera.

Juan Carlos Valencia González “El 03” o “El Pelón”

Considerado hijo adoptivo o biológico de “El Mencho”, lidera células del grupo de élite del CJNG responsable de los ataques más audaces contra las fuerzas de seguridad mexicanas. EE.UU. lo tiene catalogado como uno de los principales introductores de drogas sintéticas a su territorio. Su captura es vital para enviar un mensaje de control estatal frente a la maquinaria militar del cartel.

Johnny Hurtado Olascoaga “El Pez”

Co-líder de La Familia Michoacana (junto a su hermano José Alfredo, “El Fresa”). Controlan con puño de hierro la región de la Tierra Caliente en Guerrero, Michoacán y el Estado de México. Son los reyes de la extorsión de insumos básicos y del tráfico de fentanilo “arcoíris” hacia el mercado estadounidense. El gobierno federal los tiene etiquetados como generadores de masacres regionales, lo que obliga a movilizar operativos especiales en zonas de difícil acceso geográfico.

Fausto Isidro Meza Flores “El Chapo Isidro”

Líder de la debilitada organización de los Beltrán Leyva que logró mutar y afianzarse de forma independiente en el norte de Sinaloa y zonas de Sonora. Aunque ha estado en la mira del FBI y las fuerzas federales por más de una década, su conocimiento del terreno y su bajo perfil le han permitido operar sin ser capturado.

Alfredo Hurtado Olascoaga “El Fresa”

Co-líder de La Nueva Familia Michoacana. A diferencia de otros capos de la vieja escuela, suele aparecer públicamente en videos para fijar posturas políticas o criminales en su región de influencia. Es buscado por extorsión masiva, homicidio y control de economías locales en el centro-sur del país.

Juan José Farías Álvarez “El Abuelo”

Histórico operador de Tepalcatepec, Michoacán. Ha transitado por el Cártel del Milenio, los grupos de autodefensa en 2013 y el liderazgo de los remanentes de Cárteles Unidos. A pesar de múltiples despliegues del Ejército en la Tierra Caliente michoacana y de la férrea guerra que libró contra el CJNG, permanece libre operando bajo una fachada de liderazgo civil regional.

Ismael Zambada Sicairos “El Mayito Flaco”

Es la cabeza visible del grupo de Los Mayos, asumió el control de esa fracción del Cártel de Sinaloa, tras la entrega/secuestro de su padre Ismael Zambada García, “El Mayo”. Es también el responsable de la guerra en Sinaloa, que ya lleva casi dos años y que ha dejado mas de 2 mil personas muertas.

La paradoja de la estrategia actual radica en que, mientras el gobierno de Sheinbaum facilita las extradiciones exprés para aliviar la presión de Washington, la DEA y el Pentágono siguen trazando planes independientes. Para EE.UU., la permanencia de estos líderes en la calle es la prueba fehaciente de que la soberanía mexicana no debe impedir que sus agencias operen con recursos propios en suelo azteca.