Los defensores del universo mexicano

La alarma sonó en el cuartel general del priismo nacional, no surgió desde Palacio Nacional.

Gerson Gómez DETONA®

Tampoco desde alguna oficina climatizada de Morena, el llamado apareció desde Coahuila, territorio jurásico, reserva natural del dinosaurio político mexicano, santuario paleontológico administrado durante décadas por la dinastía Moreira.

Las elecciones locales dejaron una escena digna de historieta dominical. 

  • El PRI obtuvo una victoria.
  • Una victoria pequeña.
  • Una victoria apretada. 

Una victoria tan diminuta como una estampilla pegada en la frente de un mamut.

Dentro del salón principal, las trompetas sonaron como si hubiera regresado el Imperio Romano, los sobrevivientes bailaron alrededor del fuego electoral, los pocos estandartes restantes ondearon bajo el viento del desierto. 

Alejandro Moreno apareció entonces, no llegó como dirigente partidista, tampoco como estratega, mucho menos como estadista, ingresó convertido en Madrake el Mago. 

  • Capa invisible.
  • Sombrero de copa.
  • Conejo tricolor.
  • Varita parlamentaria. 

Con una mano mostró números, con la otra desapareció derrotas, el espectáculo resultó magnífico.

El PRI conservó presencia institucional en Coahuila. 

Morena también conservó registro, mientras tanto, el PAN sufrió un derrumbe histórico, las cifras provocaron lágrimas entre antiguos militantes azules. 

  • Perdió registro estatal.
  • Perdió diputados locales.
  • Perdió relevancia.
  • Perdió oxígeno.
  • Perdió sombra.
  • Perdió hasta el eco. 

Los panistas buscaron explicaciones bajo piedras, escritorios, crucifijos y grupos de WhatsApp, nadie encontró respuestas, ni siquiera apareció un culpable voluntario, la jornada postelectoral dejó un dato contundente.

Morena logró conservar representación política significativa. 

Además, cinco diputaciones llegaron mediante representación proporcional, mecanismo diseñado para impedir monopolios absolutos dentro del Congreso local, la pluralidad sobrevivió, la oposición sobrevivió, la lógica democrática sobrevivió, el entusiasmo priista.

Allí comenzó la parte divertida, toda película necesita héroes, toda historieta necesita salvadores, toda saga fantástica necesita guardianes, entonces los Defensores del Universo Mexicano. 

Veteranos del priismo, pequeños dinosaurios dispersos por la República. 

  • Exalcaldes.
  • Exregidores.
  • Exdiputados.
  • Exfuncionarios.
  • Exoperadores. 

Expertos en sobrevivir cualquier cambio climático político.

Criaturas adaptadas al presupuesto público desde tiempos remotos, los convocó Madrake Moreno mediante señales invisibles, una especie de batiseñal tricolor. 

Un destello sobre el cielo nacional, una luz formada por las letras PRI, la misión parecía épica, salvar la patria, rescatar instituciones, defender la democracia, preservar la experiencia administrativa. 

Traducido al lenguaje terrenal, la convocatoria significaba otra cosa, volver al campo de batalla, reconquistar espacios, recuperar influencia, estructuras, presupuestos, recuerdos. 

La nostalgia se convirtió en combustible, los discursos adquirieron aroma a museo, las frases parecían extraídas desde cápsulas del tiempo, muchos militantes hablaron sobre los años dorados, otros evocaron campañas legendarias.

Recordaron victorias monumentales, nadie mencionó escándalos, nadie recordó endeudamientos, nadie habló sobre corrupción. 

La memoria selectiva realizó milagros, para eso sirve toda buena magia, Madrake Moreno dominó el escenario, convertir derrotas nacionales en triunfos regionales constituye una habilidad extraordinaria.

El PRI gobierna menos territorios respecto a décadas anteriores, su presencia legislativa nacional disminuyó considerablemente. 

La marca perdió fuerza entre generaciones jóvenes, las encuestas muestran dificultades permanentes, sin embargo, Coahuila apareció como oasis dentro del desierto, un castillo todavía en pie, una fortaleza rodeada por ruinas, un último bastión defendido por soldados veteranos.

Los Moreira conocen perfectamente el terreno. 

  • Cada calle.
  • Cada colonia.
  • Cada estructura territorial.
  • Cada engrane electoral. 

Su influencia permanece visible dentro del paisaje político local, allí reside buena parte del secreto.

Mientras otros partidos improvisan campañas digitales, los viejos operadores recorren colonias, mientras algunos candidatos producen videos virales, otros construyen redes territoriales.

Mientras la política nacional se consume mediante pantallas, Coahuila continúa funcionando bajo reglas tradicionales, la elección confirmó semejante realidad. 

También confirmó otra verdad incómoda, la oposición mexicana atraviesa una crisis profunda, el PAN prácticamente desapareció del tablero estatal, Movimiento Ciudadano sigue buscando consolidación, diversos partidos menores sobreviven gracias al oxígeno institucional.

Morena permanece como principal fuerza opositora, el resto intenta evitar extinción, sin embargo, la narrativa postelectoral transformó la escala completa. 

Una pequeña victoria adquirió proporciones galácticas, los discursos hablaron sobre resistencia heroica, los comunicados describieron gestas legendarias, los dirigentes celebraron como astronautas después del alunizaje. 

Faltaron únicamente fuegos artificiales, tal vez aparezcan después, México observó el espectáculo con mezcla de sorpresa y diversión, los ciudadanos conocen perfectamente el libreto, cada fuerza política proclama victorias. 

Cada derrota encuentra explicación filosófica, cada resultado alimenta narrativas grandiosas, la realidad suele resultar menos romántica. 

Coahuila representa un triunfo importante para el PRI. 

Nada más, nada menos, no significa resurrección nacional, no garantiza futuro presidencial, no anuncia regreso hegemónico, tampoco certifica extinción inmediata, simplemente demuestra capacidad de supervivencia. 

Los dinosaurios siguen caminando. 

  • Más lentos.
  • Más viejos.
  • Más pequeños.
  • Todavía vivos.

Mientras cae la noche sobre el desierto coahuilense, Madrake guarda la varita. 

Los defensores del universo mexicano regresan a sus escondites, las capas descansan dentro del clóset, los discursos esperan otra batalla, la patria continúa girando.

Morena prepara nuevas ofensivas, la oposición busca brújula, los electores conservan la última palabra.

Alguna oficina iluminada por focos tricolores, Alejandro Moreno contempla mapas electorales con sonrisa de mago profesional, después de todo, ningún truco resulta más espectacular en política mexicana. 

Hacer pasar una victoria pírrica por conquista del universo entero.