Con condena de cárcel de por vida, se cierra la historia de “El mayo” Zambada, el hombre que dominó el narcotráfico en México durante 50 años

Por. J. Jesús Lemus

Desde la Corte Federal del Distrito Este de Nueva York, ante el juez Brian M. Cogan, se ha consumado un hito en la historia de la lucha contra el crimen organizado transnacional. Ismael “El Mayo” Zambada García, el histórico líder que operó en la sombra durante casi medio siglo sin pisar una celda, ha sido sentenciado a cadena perpetua y al decomiso de miles de millones de dólares en ganancias ilícitas.

El ambiente en la sala reflejó el fin de una era criminal. Con una imagen deteriorada por el paso del tiempo y una marcada fragilidad física, el capo mexicano escuchó el dictamen judicial de la voz del propio juez Cogan, el mismo magistrado que en su momento sentenció a su antiguo socio, Joaquín “El Chapo” Guzmán.

El momento de mayor tensión comunicativa y valor humano ocurrió cuando Zambada tomó la palabra para dirigirse a la corte. Rompiendo un silencio público de décadas, leyó una carta en la que asumió de manera categórica la responsabilidad de cada uno de sus actos delictivos.

En su mensaje, el capo no buscó deslindarse ni argumentó inocencia, expresando un inédito arrepentimiento:

Acepto la responsabilidad por mi papel en todo esto y me disculpo con todos los que han sufrido y se han visto afectados por mis acciones. No me sometí a juicio porque no niego la verdad; sé que lo que hice está mal y no hay justificación para lo que hice. Acepto la sentencia y no quiero compasión, lo que quiero decir es que lo siento.”

El exlíder del Cártel de Sinaloa hizo un ejercicio de reflexión personal al referirse al entorno en que se desarrolló y al costo social que generó su actividad criminal durante décadas:

Crecí pensando que la violencia era normal; sin embargo, la violencia debe acabar en México y en otros lugares. La violencia destruye familias, se lleva vidas y aumenta la muerte: nadie gana en este tipo de guerras.”

Finalmente, el cofundador de la organización criminal lanzó un mensaje directo dirigido a las nuevas generaciones, instándolas a no seguir sus pasos en el narcotráfico y el crimen organizado:

A las próximas generaciones les digo que elijan un camino distinto a la violencia. Escojan otro camino; no hay nada en la violencia ni en el crimen. No puedo cambiar lo que hice, pero sí puedo reflexionar en los días que me quedan de vida sobre la violencia y el daño que causé.”

Cadena Perpetua y Situación de Salud

La diligencia judicial dejó claros dos aspectos fundamentales en torno al destino de Ismael Zambada García: permanencia en prisión de por vida y deterioro de salud.

El juzgador aplicó la pena máxima que solicitó la fiscalía estadounidense, asegurando que el capo pasará el resto de sus días recluido en una prisión de alta seguridad dentro del sistema penitenciario de los Estados Unidos, perdiendo toda posibilidad de libertad.

Durante la audiencia se hizo un marcado énfasis en el grave estado de salud que padece el sentenciado a sus 76 años de edad. Debido a sus padecimientos avanzados, se expuso la urgencia de solicitar que la ejecución de su internamiento considere condiciones que brinden la asistencia médica adecuada, abriendo la posibilidad de suavizar las condiciones estrictas de su confinamiento hacia un centro que le garantice los cuidados necesarios dada su condición física.

Con la lectura de este fallo y la entrega de su carta de culpa, el proceso judicial contra uno de los hombres más buscados del planeta concluye, marcando un hito en los tribunales estadounidenses.

Declaración Final de Ismael “El Mayo” Zambada García

Es relevante precisar que, en el ámbito judicial de los Estados Unidos, los acusados no pronuncian discursos improvisados, sino que hacen uso del derecho a emitir una declaración final (allocution) mediante la lectura de un documento redactado formalmente previa a la imposición de la pena.

A continuación, se detalla el contenido íntegro y estructurado de la misiva leída por Ismael “El Mayo” Zambada García en la Corte Federal del Distrito Este de Nueva York antes de escuchar su condena:

A la Honorable Corte y al Juez Brian M. Cogan:

Acepto la responsabilidad por mi papel en todo esto y me disculpo con todos los que han sufrido y se han visto afectados por mis acciones. No me sometí a juicio porque no niego la verdad; sé que lo que hice está mal y no hay justificación para lo que hice.

Acepto la sentencia y no quiero compasión; lo que quiero decir es que lo siento. Acepto el castigo que voy a recibir. No hay compensación por ello; lamento mucho el daño causado.

Crecí pensando que la violencia era normal; sin embargo, no hay excusa. La violencia debe acabar en México y en otros lugares. La violencia destruye familias, se lleva vidas y aumenta la muerte: nadie gana en este tipo de guerras.

A las próximas generaciones les digo que elijan un camino distinto a la violencia. Escojan otro camino; no hay nada en la violencia ni en el crimen. No puedo cambiar lo que hice, pero sí puedo reflexionar en los días que me quedan de vida sobre la violencia y el daño que causé.