Ofrece EUA 102 MDD por mandos del Cártel Jalisco Nueva Generación

Por. J. Jesús Lemus

El Gobierno de Estados Unidos ha puesto en marcha uno de los despliegues financieros y judiciales más agresivos de los que se tenga registro contra el crimen organizado transnacional.

En un movimiento estratégico que busca desmantelar la estructura de mando del Cártel Jalisco Nueva Generación, el Departamento de Estado oficializó un paquete de recompensas que suma hasta 102 millones de dólares a cambio de información veraz que conduzca al arresto o condena de ocho de sus principales operadores.

La ofensiva, respaldada por acusaciones desclasificadas del Departamento de Justicia y coordinada con agencias como la DEA y el FBI, coloca a esta organización como el objetivo prioritario en Norteamérica debido a su papel hegemónico en el tráfico transfronterizo de drogas sintéticas y armamento militar.

Esta embestida de Washington ocurre en un momento crucial para la estructura interna del grupo delictivo.

La reconfiguración de la cúpula se detonó tras la muerte de su fundador, Nemesio Oseguera Cervantes, abatido a inicios de año durante un operativo de las Fuerzas Armadas mexicanas en Tapalpa, Jalisco.

Pese al impacto histórico que representó la caída del capo más buscado del mundo, el relevo en la dirigencia se resolvió de manera expedita y casi pacífica dentro del núcleo familiar. El mando supremo recayó en Juan Carlos Valencia González, conocido como El Pelón o El 03, hijastro del extinto líder.

Valencia González, por quien la Casa Blanca elevó la recompensa individual a 25 millones de dólares, asumió la conducción operativa para evitar una sangrienta fractura interna y garantizar la continuidad en las rutas del narcotráfico.

Junto al nuevo líder de la organización, la lista de objetivos de alta prioridad estadounidense detalla perfiles clave en la estructura de mando, encabezados por tres hombres por los que se ofrecen hasta 15 millones de dólares individualmente.

El primero es Audías Flores Silva, apodado El Jardinero, un curtido jefe regional con fuerte presencia en las zonas serranas de Nayarit, Jalisco y Zacatecas, caracterizado por coordinar laboratorios clandestinos y células armadas violentas.

El segundo es Gonzalo Mendoza Gaytán, conocido como El Sapo, considerado el cerebro operativo y logístico del grupo, responsable del control de puertos estratégicos del Pacífico para el ingreso de precursores químicos y del abastecimiento de plazas urbanas.

El tercero es Julio Alberto Castillo Rodríguez, alias El Chorro, yerno de Oseguera Cervantes y hombre de absoluta confianza de la familia directiva, encargado de articular las finanzas, las redes de lavado de dinero y la seguridad personal del alto mando.

La prioridad otorgada al Cártel Jalisco Nueva Generación responde a su consolidación como el consorcio criminal con mayor capacidad instalada en México para la producción y exportación a escala masiva de fentanilo y metanfetaminas.

Washington señala que la organización maneja complejos laboratorios industriales capaces de procesar toneladas de sintéticos que inundan el mercado norteamericano.

A la par de este poderío químico, el grupo destaca por operar sólidas redes internacionales de tráfico de armas que introducen a territorio mexicano fusiles de asalto, ametralladoras de alto calibre y equipo bélico de uso exclusivo de los ejércitos, los cuales utilizan para mantener su dominio territorial y desafiar directamente a las instituciones de seguridad.