El Narco Senador Enrique Inzunza renuncia a Morena y se vuelve independiente

Por. J. Jesús Lemus

La política nacional ha registrado un giro significativo con la renuncia del senador Enrique Inzunza Cázarez a la bancada del partido Morena, para declararse oficialmente como legislador independiente. El movimiento no solo reconfigura el mapa legislativo dentro de la Cámara Alta, sino que responde a una severa crisis política por tensiones judiciales, presión de los liderazgos oficialistas y señalamientos desde el exterior.

Para comprender a fondo el trasfondo de esta decisión, es necesario desglosar el contexto institucional, los motivos expuestos por el legislador y las implicaciones directas para la dinámica parlamentaria y el oficialismo.

El detonante principal de esta ruptura institucional proviene de las acusaciones interpuestas por las autoridades judiciales del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, las cuales vincularon al legislador sinaloense en presuntos nexos con organizaciones del crimen organizado, específicamente con la facción conocida como Los Chapitos.

Estas imputaciones generaron un fuerte impacto dentro del partido del oficialismo. La presión interna se intensificó tras el pronunciamiento de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien exhortó públicamente a que los funcionarios señalados o involucrados en investigaciones criminales se separaran de sus cargos o atendieran sus expedientes sin escudarse en el partido. Ante este escenario, la dirigencia y la bancada morenista marcaron distancia del legislador para blindar la imagen del movimiento de cara a las siguientes contiendas políticas.

A través de un comunicado público, Enrique Inzunza anunció su deslinde de la bancada del partido guinda. El senador argumentó que su decisión responde a una convicción ética para evitar que los ataques mediáticos y judiciales en su contra dañen la integridad de la Cuarta Transformación.

Inzunza afirmó que es abogado de profesión y que asumirá su propia defensa legal como ciudadano y legislador, rechazando enérgicamente las acusaciones que catalogó como una campaña de calumnias y persecución. Asimismo, descartó solicitar licencia al cargo, confirmando que continuará ejerciendo su escaño en el Senado en calidad de legislador sin grupo parlamentario. Con este paso, mantiene su fuero constitucional mientras enfrenta los requerimientos de la Fiscalía General de la República y los señalamientos internacionales.

Este evento forma parte de un filón político más amplio que afecta directamente al grupo gobernante del estado de Sinaloa. Inzunza Cázarez ha sido históricamente un aliado clave del gobernador con licencia Rubén Rocha Moya, figura que también ha enfrentado un fuerte distanciamiento con la cúpula nacional de Morena y el Ejecutivo federal. La desarticulación de este grupo dentro de las filas morenistas refleja una limpia interna emprendida por el partido para desmarcarse de cualquier sospecha de colusión criminal en el noroeste del país.

En el terreno puramente legislativo, la salida de Enrique Inzunza acarrea consecuencias directas tanto para el senador como para el funcionamiento de la bancada.

Al quedar registrado como senador independiente o sin partido, Inzunza pierde las posiciones operativas y de liderazgo que Morena le había asignado dentro de la estructura de la Cámara Alta, entre las cuales destacaba la presidencia de la Comisión de Estudios Legislativos. Asimismo, deja de participar en las reuniones plenarias del grupo parlamentario y en la toma de decisiones internas de la mayoría.

Por su parte, aunque Morena pierde un voto orgánico en el conteo de su bancada, la distancia tomada permite al bloque oficialista mantener la narrativa de cero tolerancia frente a investigaciones de alto impacto criminal, reduciendo el costo político que representaba mantener al senador sinaloense entre sus filas.