Por. J. Jesús Lemus
El panorama político en el Senado de la República ha registrado un viraje decisivo en las últimas horas. La bancada del Movimiento Regeneración Nacional acordó definir al senador mexiquense Higinio Martínez Miranda como su candidato de unidad para asumir la presidencia de la Mesa Directiva durante el año legislativo que inicia este primero de septiembre.
La decisión se tomó a puerta cerrada durante la reunión plenaria del grupo parlamentario de Morena, relevando a Laura Itzel Castillo, quien deja el escaño para sumarse al Gabinete Federal en la Secretaría de las Mujeres.
La propuesta a favor de Higinio Martínez contó con la aprobación unánime de los 65 legisladores guinda que acudieron a la cita formal, consolidando la postura oficial de la mayoría que será votada en el pleno de la Cámara Alta.
El nombramiento buscó afianzar una figura con margen de maniobra e interlocución frente a los grupos de oposición, perfil en el que coinciden las vertientes internas del partido tras la declinación voluntaria de otros aspirantes.
Fractura al interior de Morena
Sin embargo, el desenlace del proceso interno detonó una fractura mediática producto de la abierta rebeldía de Gerardo Fernández Noroña. El senador, quien ya presidió la Mesa Directiva durante el primer año de la legislatura y había manifestado intenciones de postularse para una segunda gestión en este ciclo, decidió ausentarse de la asamblea plenaria para manifestar su tajante rechazo.
A través de un pronunciamiento público, afirmó que la postulación del mexiquense viola el verdadero sentido del término consenso, argumentando que su propia ausencia significa la ruptura total de las coincidencias dentro del grupo parlamentario.
Noroña aseveró que Morena incurre en un viraje hacia prácticas de control vertical e impulsó críticas sobre un presunto entreguismo negociador con las bancadas de oposición, anunciando que se mantendrá al margen de cualquier cargo directivo en lo que resta del periodo.
Un hombre de izquierda
Quien asume la titularidad legislativa es Higinio Martínez Miranda, un histórico operador y dirigente de la izquierda mexicana con más de cuatro décadas de trayectoria activa. Médico cirujano egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México, Martínez inició su andar en la política a finales de los años setenta vinculado a figuras históricas como Heberto Castillo.
Durante la década de los noventa y los dos mil fue referente fundamental de la izquierda en el Estado de México, ocupando diputaciones locales, una diputación federal, la coordinación general de Asuntos Metropolitanos en la capital del país y, en dos periodos distintos, la presidencia municipal de Texcoco.
La relevancia de Martínez en la estructura del oficialismo radica en su papel como líder absoluto del colectivo “Mexiquenses de Corazón” y cabeza del conocido “Grupo Texcoco”, la corriente interna más poderosa dentro de Morena en el estado con el mayor padrón electoral del país.
De sus filas políticas han surgido personajes clave como la actual gobernadora Delfina Gómez y la titular de la Secretaría de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez. Reconocido como un estratega reservado, con peso pragmático y habilidad para la concertación directa, su ascenso a la presidencia del Senado responde a la necesidad del bloque gobernante de institucionalizar el debate parlamentario y procesar acuerdos constitucionales complejos mediante una conducción caracterizada por el apego a la norma.
El indeseable Noroña
En el polo opuesto dentro de la dinámica mediática se sitúa Gerardo Fernández Noroña, una de las figuras más polarizantes y visibles del movimiento progresista en México. Sociólogo de formación por la Universidad Autónoma Metropolitana, inició su carrera pública en las filas del Partido de la Revolución Democrática, donde se destacó como portavoz institucional y referente de la resistencia civil.
A partir del año 2006 cobró resonancia nacional debido a su estilo de protesta confrontativo, caracterizado por la irrupción verbal en actos oficiales, la movilización de protesta en las calles y la denuncia estridente contra gobiernos adversarios.
A lo largo de tres periodos como diputado federal por el Partido del Trabajo y durante su paso reciente como presidente del Senado en la actual legislatura, Fernández Noroña se ha consagrado como un polemista consumado que apela a la movilización de las bases más duras.
No obstante, su estilo volcánico lo ha envuelto de manera constante en agrias desavenencias mediáticas, encontronazos parlamentarios con la oposición, discusiones sobre su patrimonio personal y desentendimientos frecuentes con la propia dirigencia de la Transformación al acusar exclusión de los acuerdos de cúpula.
La inconformidad expresa ante la llegada de Higinio Martínez deja en evidencia los matices de la lucha por la hegemonía interna dentro de Morena, situando a la nueva presidencia senatorial ante la encomienda de arbitrar entre la disciplina legislativa y la disidencia en sus propios escaños.
