Senadora Julieta Ramírez, entre los Sapos de la 4T, políticos que han pactado en EUA para ser informantes criminales

Por. J. Jesús Lemus

El tema sobre los supuestos señalamientos, investigaciones e intercambio de información entre políticos mexicanos del partido Morena y agencias del gobierno de Estados Unidos ha generado un amplio debate periodístico y político.

Las versiones difundidas por diversos medios y periodistas señalan presuntas indagatorias del Departamento de Justicia y de la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos respecto a posibles nexos entre la clase política y grupos del crimen organizado, así como la supuesta colaboración de algunos funcionarios en calidad de testigos o informantes.

Un caso con notable repercusión mediática es el de la senadora con licencia por Baja California, Julieta Ramírez Padilla. Periodistas e investigaciones difundidas en portales informativos indicaron que la legisladora habría iniciado contactos con autoridades estadounidenses en el contexto de investigaciones sobre financiamiento y estructuras políticas locales.

De acuerdo con esos reportes, las conversaciones buscarían ofrecer datos a cambio de clarificar su situación migratoria o legal ante la cancelación o falta de visa para ingresar a ese país.

Por otra parte, respecto al senador por Tamaulipas, José Ramón Gómez Leal, diversos señalamientos periodísticos lo han vinculado con presuntas investigaciones en materia de comercio irregular e hidrocarburos.

En el plano mediático se ha especulado sobre acercamientos con instancias de procuración de justicia en el extranjero, aunque el legislador ha mantenido públicamente posturas de rechazo ante estas versiones.

En el caso del diputado federal Mario Alberto López Hernández, conocido como Mario López La Borrega, reportes de prensa dieron cuenta de la presunta revocación de su visado por parte de las autoridades estadounidenses y de supuestas indagatorias sobre sus gestiones en la zona fronteriza de Tamaulipas.

Las versiones difundidas sostienen que su nombre formaba parte de las listas de funcionarios bajo escrutinio, mientras que sus representantes han negado detenciones o irregularidades en su estatus.

Asimismo, sobre el gobernador de Sonora y exsecretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo Montaño, se han publicado reportajes en medios internacionales y notas periodísticas que mencionan supuestas indagatorias de agencias de inteligencia estadounidense.

Dichos trabajos periodísticos llegaron a afirmar que el mandatario habría facilitado información a cambio de consideraciones legales o de tránsito hacia ese país. Frente a tales afirmaciones, el gobernador negó categóricamente la existencia de investigaciones oficiales en su contra, calificando las versiones periodísticas como carentes de fundamento formal.

Hasta el momento, gran parte de los señalamientos sobre supuestos pactos de exoneración a cambio de información se sustentan en filtraciones informativas desde agencias de seguridad de Estados, sin que exista una postura o confirmación pública por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos. Por su parte, los señalados han desestimado los señalamientos o atribuido las versiones a disputas de carácter político y electoral.

El caso de la senadora Julieta Ramírez

El caso de la senadora con licencia por Morena en Baja California, Julieta Ramírez Padilla, cobró relevancia pública tras la difusión de reportajes periodísticos que señalan presuntas negociaciones de colaboración entre la legisladora y agencias del gobierno de Estados Unidos.

El origen del señalamiento se intensificó a partir de una investigación difundida por la cadena N+ de Televisa y otros medios internacionales, donde se afirmó que Ramírez estaría bajo escrutinio de autoridades estadounidenses por presunta asociación delictuosa y que habría solicitado un acercamiento con el Departamento de Justicia de ese país.

De acuerdo con las versiones planteadas, la senadora estaría explorando la firma de un proffer agreement o acuerdo de oferta de prueba. Este mecanismo legal consiste en una entrevista en la que la persona investigada proporciona información fehaciente sobre hechos delictivos a cambio de que dichas declaraciones no sean utilizadas de manera directa en su contra en un eventual juicio.

Las especulaciones en torno a la relación de la legisladora con las autoridades del país vecino venían gestándose meses atrás por rumores sobre la presunta revocación o inhabilitación de su visa estadounidense.

Periodistas independientes, como Luis Chaparro, han sostenido que Ramírez no contaba con el visado vigente para ingresar a territorio norteamericano, sugerencia que cobró peso dentro del entorno político de Baja California dado que el estado colinda con la frontera estadounidense. Sin embargo, la propia legisladora desmintió categóricamente las versiones mostrando públicamente su visa y calificando los señalamientos sobre el documento migratorio como un chisme sin sustento.

Ante el reciente reporte periodístico sobre el supuesto acuerdo de cooperación con el Departamento de Justicia estadounidense, Julieta Ramírez negó formalmente cualquier vínculo o negociación de esta índole. A través de sus canales oficiales, la senadora calificó las publicaciones de falsas y atribuyó los señalamientos a un episodio de guerra sucia y desinformación orquestado en su contra en el marco de sus aspiraciones políticas rumbo a la gubernatura de Baja California.