El Fiscal de Michoacán, Carlos Torres, el mejor posicionado a la gubernatura

Por. J. Jesús Lemus

El tablero político rumbo a la gubernatura del estado de Michoacán se encuentra en plena reconfiguración interna dentro de Morena. El dinamismo de los últimos meses ha posicionado a nuevos perfiles en la cúspide de las simpatías, mientras que liderazgos históricos enfrentan severas crisis de credibilidad debido a coyunturas de seguridad de alto impacto.

Carlos Torres Piña se ha consolidado como el aspirante mejor valorado y con mayor crecimiento en la preferencia electoral interna para la candidatura gubernamental. Su ascenso responde a un pragmático control territorial y a su trayectoria institucional.

Tras su salida de la Secretaría de Gobierno y su posterior paso por la Fiscalía General del Estado, Carlos Torres Piña ha mantenido una red de vinculación directa con comités municipales y comunidades originarias, particularmente impulsando el esquema de autogobiernos y presupuestos directos.

A diferencia de otros bloques que arrastran pugnas frontales con la militancia o la oposición, Torres Piña ha sabido tejer puentes, proyectándose como un perfil institucional con capacidad de operación política estable, lo que le otorga la tasa de rechazo más baja entre los finalistas.

El senador Raúl Morón Orozco, históricamente considerado una de las piezas fuertes y referentes fundacionales del movimiento en Michoacán, atraviesa un marcado declive en sus aspiraciones y preferencias electorales.

Esta caída drástica no responde a factores meramente políticos, sino a las graves repercusiones del asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, ocurrido el 1 de noviembre de 2025. El caso ha golpeado la línea de flotación de su capital político.

A Raul Morón le ha costado que, en febrero de 2026, Grecia Quiroz, alcaldesa de Uruapan, presentó una denuncia formal ante la Fiscalía del Estado solicitando que se investigue la “línea política” como móvil del crimen. En dicha denuncia se señaló públicamente a Raúl Morón, junto a otros actores como Leonel Godoy e Ignacio Campos, debido a las severas confrontaciones públicas que Manzo dejó documentadas en video antes de su ejecución.

Aunque Morón ha rechazado categóricamente los señalamientos, calificándolos de intentos de politización, y ha afirmado que “el que nada debe, nada teme”, el impacto mediático ha sido devastador para su imagen pública.

La vinculación de su nombre a la narrativa del caso Uruapan —un suceso que consternó al estado y que escaló a nivel federal con la intervención de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana— ha provocado que amplios sectores del electorado indeciso y de las bases morenistas retiren su apoyo, percibiendo su perfil como un factor de vulnerabilidad e inestabilidad para la contienda general.

La carrera interna de Morena en Michoacán ha dejado de ser una competencia de inercias históricas. Mientras que Raúl Morón se encuentra en una posición defensiva, tratando de contener el impacto de los señalamientos políticos en el caso Manzo, Carlos Torres Piña aprovecha el vacío de poder en la cúspide para consolidar una ventaja que, de mantenerse la tendencia, lo perfila de manera sólida hacia la candidatura.