Por. Mayahuel Hurtado
¿Se acuerdan que hace unos días el presidente de Grupomar/Marindustrias, don Antonio Suárez Gutiérrez, realizó una donación de productos Tuny al Gobierno del Estado/DIF Estatal Colima?
La información pública señaló que se trató de una donación de más de un millón de pesos en productos enlatados listos para consumo, destinados a programas de asistencia alimentaria para familias vulnerables de los diez municipios del estado.
Entonces la pregunta es obligada:
¿Por qué ahora aparecen latas de Tuny siendo repartidas por la diputada plurinominal de Morena, Dulce Huerta, en actividades donde hace presencia política rumbo al 2027?
De confirmarse que esos productos corresponden a la donación realizada al DIF Estatal, estaríamos ante un hecho delicadísimo: un apoyo alimentario destinado a población vulnerable podría estar siendo utilizado para posicionamiento político personal.

Y eso no puede normalizarse.
La ayuda alimentaria no es propaganda.
La necesidad de la gente no es plataforma electoral.
Las donaciones empresariales al DIF no deben convertirse en herramienta de promoción de ningún actor político.
Aquí las preguntas son claras:
¿Quién autorizó que una diputada repartiera ese producto?
¿Las latas provienen de la donación de Grupomar/Tuny al DIF Estatal?
¿Bajo qué programa se están entregando?
¿Existe padrón de beneficiarios?
¿Hay reglas de operación?
¿Se está usando imagen, presencia o estructura política en la entrega?
¿DIF Estatal entregó el producto directamente o lo canalizó a través de una legisladora de Morena?
¿Se está respetando el destino original de la donación?
Porque si el producto fue donado para asistencia alimentaria institucional, debe entregarse con transparencia, sin colores partidistas, sin promoción personalizada y sin cálculo electoral.
Dulce Huerta tiene derecho a realizar trabajo legislativo y territorial, pero no tiene derecho a convertir apoyos sociales o donaciones públicas en ruta de posicionamiento rumbo al 2027.
La pobreza no se administra como campaña.
El hambre no se usa para construir candidaturas.
La ayuda social no debe tener nombre, rostro ni aspiración electoral.
Desde El Nuevo Periodismo Holístico pedimos claridad al DIF Estatal Colima, al Gobierno del Estado y a la diputada Dulce Huerta:
¿Las latas Tuny que se están repartiendo son parte de la donación hecha por Grupomar al DIF?
Si no lo son, que lo aclaren.
Si sí lo son, que expliquen por qué las reparte una diputada y no la institución responsable.
La asistencia social debe llegar a quien la necesita, no a quien conviene políticamente.
Informar con verdad también es un acto de responsabilidad social.

