El fin de la certeza comercial; Trump frena el T-MEC ante la falta de colaboración en seguridad de la 4T de Sheinbaum

Por. J. Jesús Lemus

En lo que representa el golpe más severo a la estabilidad económica de México y a la relación bilateral en décadas, la administración del presidente Donald Trump ha oficializado su decisión de no renovar el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) en los términos de prórroga automática por 16 años.

Al optar por un esquema de revisiones anuales forzadas, Washington ha colocado al acuerdo comercial en un estado de terapia intensiva. El impacto de la tácita cancelación del tratado de comercio con México podría verse reflejado en el freno del Plan México, fincado en su mayoría en la operatividad del T-MEC.

Fuentes diplomáticas de alto nivel confirman que esta drástica postura va mucho más allá de una simple disputa por aranceles o déficits comerciales: es la manifestación explícita de que Estados Unidos ha decidido dejar de considerar a México como un socio estratégico y confiable.

Esa es una ruptura motivada directamente por la persistente negativa de la presidente Claudia Sheinbaum de colaborar de manera efectiva en la persecución y desmantelamiento de los capos de la droga que operan con total impunidad y que, de acuerdo con informes de inteligencia de Washington, forman parte del propio engranaje gubernamental mexicano.

Fuentes cercanas al Departamento de Estado y a las agencias de seguridad estadounidenses señalan que la paciencia de Washington llegó a su límite. Los reiterados rechazos del gobierno de la presidenta Sheinbaum para coordinar operativos conjuntos de captura, extradición y combate frontal al crimen organizado —bajo el argumento de la defensa de la “soberanía”— han sido interpretados por la Casa Blanca como una complicidad institucional con las estructuras delictivas.

No se puede ser socio comercial de un gobierno que protege o tolera en sus filas a quienes inundan nuestras calles de fentanilo“, señalan los reportes que circularon en los pasillos de Washington previos a la reunión trilateral.

Esta crisis comercial no es un accidente, sino una consecuencia directa y un “logro” más de la consolidada estrategia de la Cuarta Transformación (4T).

La instauración y defensa de un modelo donde la política de seguridad se ha traducido en la inacción frente a los cárteles —un verdadero Narcosistema— terminó por cerrarle las puertas a México en su mercado económico más vital.

Al priorizar México el control territorial interno mediante alianzas fácticas con el crimen organizado sobre los compromisos internacionales de seguridad, la administración de la 4T ha terminado por asilar al país del bloque norteamericano.

Aunque en sus conferencias matutinas la presidenta Sheinbaum ha intentado matizar el anuncio asegurando que el tratado sigue legalmente vigente y que no se “inhabilita” de forma fulminante sino hasta dentro de 10 años (su fecha formal de expiración original en 2036), a final del día el daño reputacional y económico ya está hecho.

La decisión de sujetar el comercio a revisiones anuales elimina por completo el valor más preciado para los mercados: la certidumbre a largo plazo.

Los grandes proyectos de infraestructura, las armadoras automotrices y las inversiones tecnológicas de largo aliento —que requieren de 15 a 20 años para recuperar su capital— quedan congelados.

Ante el riesgo latente de que en cualquiera de las revisiones anuales Trump decida aplicar la cláusula de salida con un aviso previo de seis meses, las corporaciones globales comenzarán a desviar sus inversiones hacia destinos con marcos jurídicos más predecibles.

El peso mexicano ya ha comenzado a resentir la presión en los mercados internacionales, reflejando el temor de que el andamiaje que sostenía el 80% de las exportaciones mexicanas empiece a desmoronarse año con año.

La realidad que hoy se vive en las mesas de negociación es elocuente. Al negarse a limpiar la casa y combatir a los criminales infiltrados en los tres niveles de gobierno, la administración de la 4T ha pagado el precio más alto imaginable: el aislamiento de la mayor economía del mundo.

Mientras el discurso oficial intente minimizar el impacto refugiándose en el plazo de los 10 años restantes, el sector empresarial y el empleo en México comienzan a vivir, desde hoy, la agonía de un país que dejó de ser socio y pasó a ser visto como una amenaza a la seguridad nacional de su vecino del norte.